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Rebeldes libios preparan avance sobre Trípoli

Aspecto de milicias libias que controlan la entrada de la ciudad de Shahad, en la zona rebelde del país (Libia) hoy, domingo 27 de febrero de 2011.
Aspecto de milicias libias que controlan la entrada de la ciudad de Shahad, en la zona rebelde del país (Libia) hoy, domingo 27 de febrero de 2011.

El coronel Moamar el Kadafi enfrentó el domingo nuevos reveses el domingo con la oposición en el este de Libia preparándose para enviar una fuerza rebelde a su bastión en Trípoli y la ONU imponiendo sanciones militares y financieras, mientras aumenta la posibilidad de que el aislado líder pueda enfrentar cargos por crímenes contra la humanidad.

Al mismo tiempo que la oposición consolidaba su dominio sobre Bengazi, la segunda ciudad del país, un importante líder del movimiento contra Kadafi, el general de brigada Ahmed Gatrani, dijo que una pequeña fuerza que incluye a desertores del ejército y rebeldes ya llegó a las afueras de la capital. Un intento para derrocar el viernes a Kadafi en Trípoli fue aplastado por grupos paramilitares y soldados que dispararon indiscriminadamente contra los manifestantes en las calles.

Esto ocurría mientras la ola de revueltas civiles de semanas recientes continuaba convulsionando al Oriente Medio. En Omán, dos personas murieron el domingo en las protestas mientras la policía disparaba gases lacrimógenos y acordonaba a los que se manifestaban por segundo día en la ciudad de Sohar.

Pero la atención se mantenía en el levantamiento en Libia. "Tratamos de organizar a las personas que sacrificarán sus vidas para liberar a Trípoli del dictador'', dijo Gatrani, quien encabeza el comité militar que está ahora a cargo del ejército en Bengazi, 600 millas al este de la capital y la primera gran ciudad que cayó bajo el control de la oposición. Pero alertó: "Entrar en Trípoli no es fácil. Dispararán contra cualquiera que lo intente''.

La posibilidad de un ejército rebelde que marche sobre las capital para enfrentar a los miembros leales del mismo ejército levantó la posibilidad de una guerra civil declarada en un país ya violentamente polarizado entre los simpatizantes y oponentes del régimen. En otra señal de que se profundiza la división, Mustafá Abdel Jalil, el ex ministro de Justicia que desertó recientemente, anunció la formación de un "gobierno interino'' para dirigir las regiones orientales bajo el control rebelde.

La secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, antes de partir hacia Ginebra para una reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, repitió su llamado a Kadafi para que deje el poder.

"Creemos que se debe ir tan pronto como sea posible sin más violencia y baños de sangre'', dijo Clinton. "Se exigirá responsabilidad por los crímenes contra la humanidad y los crímenes de guerra'' cometidos en días recientes. Al enviarle un mensaje directo a Kadafi y a su grupo cercano, Clinton agregó: "Ustedes serán responsables por las acciones que se han tomado contra su pueblo''.

Clinton elogió la votación del sábado en el Consejo de Seguridad de la ONU y destacó que la acción permitirá que Estados Unidos y sus aliados se muevan más agresivamente de varias maneras, como el suministrar ayuda humanitaria a los libios. También hizo un llamado a los países vecinos para ayudar a la comunidad internacional a prevenir el movimiento de mercenarios hacia Libia para apoyar el régimen de Kadafi. Se espera que la reunión de la ONU el lunes explore formas de coordinar sanciones contra el gobierno libio y responder a la creciente crisis humanitaria en la región.

Con el este de Libia en gran parte bajo el control de la oposición, la lucha por el oeste es de primordial importancia. Las ciudades cercanas a la frontera occidental con Túnez han caído bajo el control de la oposición, con las fuerzas leales a Kadafi preparando un contraataque o batallando para impedir que se haga retroceder a las fuerzas gubernamentales a los alrededores de Trípoli.

En las ciudades claves de Sabratha y Zawiya, al oeste de Trípoli, importantes familias tribales parecen estar controlando los centros de las ciudades, pero se encuentran aún enfrascadas en combates nocturnos contra las fuerzas del gobierno en las afueras.

"No hay comida en las tiendas, no hay arroz, ni azúcar, ni pan, ni harina. Todo lo que puedes encontrar son alimentos enlatados'', dijo Mohammed Siyam, de 24 años, un trabajador egipcio que llegó el domingo por la mañana a la frontera tunecina después de huir de Subratha.

No hay indicación de que alguna fuerza rebelde haya llegado ya a Trípoli o participara en los combates en las zonas en que los manifestantes enfrentan con palos y piedras a las fuerzas leales a Kadafi fuertemente armadas.

Un pequeño grupo de 22 rebeldes y soldados que salieron el viernes de Bengazi encontraron fuerzas leales al régimen cerca de Sirte, la ciudad natal de Kadafi, y fueron ejecutados, dijo Gatrani, en sólo una ilustración de las dificultades que podrían encontrar en su intento por atravesar 600 millas de territorio, con zonas que siguen bajo el control del gobierno.

Al mismo tiempo, los opositores al régimen en Trípoli se daban cuenta de que sacar a Kadafi y a sus tropas de la capital va a ser mucho más difícil que lo que fue en las ciudades en el este, donde los manifestantes tomaron el control a los pocos días de un levantamiento masivo ocurrido el 17 de febrero.

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