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La Habana recurre a viejas tácticas para desacreditar opositores

Los dos agentes de la Seguridad del Estado infiltrados en la disidencia, que revelaron sus identidades el sábado ante la televisión cubana, tomaron por sorpresa a muchos dentro y fuera de la isla.

Sin embargo, a nadie le sorprendió el guión: la vieja e infundada acusación de las autoridades que describe a la creciente oposición interna como simples mercenarios al servicio de Estados Unidos.

Carlos Manuel Serpa Maceira, el agente Emilio, y Moisés Rodríguez, el agente Vladimir, fueron presentados el sábado por la noche en el programa especial Peones del imperio. Serpa era un activo periodista independiente muy cercano a las Damas de Blanco, que colaboraba para medios de prensa en Miami, como Radio Mambí, Cubanet y Radio y TV Martí. Rodríguez estuvo vinculado a la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) entre 1987 y 1999.

Sus testimonios coincidieron en mostrar a la variada oposición de la isla como un bloque monolítico dirigido y pagado por Washington. Las acusaciones más graves se volcaron, precisamente, sobre los más prestigiosos disidentes. Desde la bloguera Yoani Sánchez, que cuenta con una amplia recepción internacional, hasta las Damas de Blanco, cuyas pacíficas marchas de los domingos por las calles de La Habana para pedir la libertad de los presos políticos han conmovido la conciencia mundial.

También los agentes volcaron sus acusaciones de peón estadounidense contra el disidente y periodista independiente Guillermo Fariñas, que sostuvo una larga huelga de hambre en reclamo de la liberación de los presos políticos y recibió el Premio Sájarov del Parlamento Europeo en el 2010.

Otro blanco de los agentes fue Jorge Luis García Perez, alias Antúnez, un ex preso político que ha protagonizado continuas protestas contra el gobierno de más de medio siglo de los hermanos Fidel y Raúl Castro.

Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, dijo el lunes que no estaba sorprendida por la infiltración de agentes, ya que el gobierno cubano ha buscado "desacreditar'' consistentemente a las fuerzas opositoras desde hace 52 años.

"Es una forma de intimidarnos para crear desconfianza entre la población sobre nuestras acciones'', añadió Pollán. ‘‘Pero no van a lograrlo a pesar de que los medios [en Cuba] están secuestrados y obedecen al discurso gubernamental''.

El domingo, las Damas de Blanco sufrieron por seis horas el acoso de las turbas progubernamentales que las insultaron golpearon y escupieron.

Para el escritor y periodista Carlos Alberto Montaner, el "destape'' de los agentes responde a la desesperación del gobierno cubano por mantener el control de la situación política y social ante el avance del movimiento opositor.

"Quieren subrayar el guión del discurso moral del régimen, es decir, que laoposición existe gracias a la ayuda del exterior'', dijo Montaner.

Observadores de la realidad cubana destacan la semejanza entre estas revelaciones con la ola represiva del 2003 conocida como la Primavera Negra.

En ese entonces, la detención de periodistas independientes y activistas de derechos humanos fue antecedida por la revelación de decenas de agentes infiltrados en sus filas. Los testimonios de los agentes sirvieron a los fiscales para imponer a los disidentes condenas hasta de 20 años y cadena perpetua.

Montaner condenó la ilegalidad de estos operativos de inteligencia contra opositores pacíficos que se manifiestan de manera abierta y transparente, tratando incluso de no violar los estrechos límites que la Constitución cubana impone en materia de libertades de expresión y reunión.

"Lo cierto es que no están penetrando a conspiradores, sino a ciudadanos que ejercen sus derechos y manifiestan sus libertades y criterios'', precisó Montaner.

En una extensa entrevista publicada el lunes en el diario Juventud Rebelde, Serpa declaró que la oposición "está en función de los dólares, de hacer campaña y sacar dinero''. También calificó a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y a Reporteros sin Fronteras como organizaciones que están "prestas las 24 horas del día y los siete días de la semana para fomentar cualquier campaña mediática'' contra Cuba.

Gonzalo Marroquín, director del periódico Siglo XXi, de Guatemala, y actual presidente de la SIP, destacó que la organización continental de prensa carece de motivaciones ideológicas contra cualquier gobierno.

"Solamente que denuncia y seguirá denunciando a todo aquel que atropelle la libertad de expresión y de prensa'', precisó Marroquín. "Y en el caso de Cuba, este es un tema de nuestra agenda lamentablemente desde hace 52 años''.

Al igual que en el 2003, Cubanet y otras redes y activistas que brindan su apoyo desde el exilio a la prensa independiente en la isla, fueron objeto de las acusaciones de los agentes.

Hugo Landa, director del sitio electrónico Cubanet, calificó las revelaciones como un acto de propaganda que demuestra la inseguridad y preocupación de las autoridades cubanas sobre el papel de la disidencia y las marchas en favor de las liberades individuales.

"El gobierno cubano siempre está en la necesidad de desprestigiar a la oposición'', dijo Landa. ‘‘También creo que puede tener relación con el efecto dominó de las revueltas que están ocurriendo en el mundo árabe''.

Landa agregó que la actitud de Serpa levantó sospechas en la plana de periodistas de Cubanet por su afán protagónico y sensacionalista en el tratamiento de la información.

"En realidad colaboraba poco y raramente publicábamos algo de él. Siempre nos pareció muy extraño y era extremadamente inculto'', recordó Landa. "Lo que escribía reflejaba que no tenía un pelo de periodista''.

En una conversación telefónica con El Nuevo Herald desde su casa de Placetas, Antúnez dijo que el testimonio de los agentes infiltrados no debe "amedrentar'' a los opositores.

"Es más de lo mismo y están desesperados porque ven una importante simpatía y admiración del pueblo cubano hacia la disidencia''.

Antúnez calificó a Serpa de "traidor'' y dijo que no era un agente de la Seguridad del Estado sino un ciudadano ‘‘corrompido'' por las autoridades aprovechando la crisis moral y la falta de oportunidades en la isla.

"Sus confesiones son intrascendentes y no han perjudicado en nada al movimiento democrático'', señaló Antúnez. "Nos ha fortalecido''.

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