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Testigos señalan fondos enviados a Posada

El contador de un conocido empresario cubanoamericano de Nueva Jersey envió miles de dólares en remesas a Ramón Medina, un alias usado por Luis Posada Carriles, durante la época en que una serie de bombas estallaron en sitios turísticos de Cuba en 1997, declaró el mismo contador en el juicio por perjurio contra el activista anticastrista.

En su testimonio del miércoles y jueves, Oscar de Rojas dijo que por orden del dueño de una cadena de tiendas de ropa para damas, Arnaldo Monzón, envió a Medina, y a por lo menos un asociado más, casi $10,000, entre marzo y septiembre de 1997. Monzón, quien murió en el 2000, era en aquel momento un miembro prominente de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).

Por otra parte, el agente del FBI encargado del caso, Omar Vega, declaró el jueves que Monzón y otras personas enviaron remesas por un total de $18,900 a Medina entre octubre de 1996 y septiembre de 1997. Vega no dijo si las transferencias hechas por De Rojas estaban incluidas en el lote de remesas que él, Vega, enumeró el jueves.

El testimonio de Vega y de De Rojas, de 74 años, parece ser un esfuerzo de la fiscalía para reforzar su afirmación de que Posada, de 83 años, mintió a funcionarios de inmigración sobre su presunto papel en los atentados que se extendieron entre abril y septiembre de 1997 en sitios turísticos de la isla.

Un turista italiano, Fabio Di Celmo, murió en una de las explosiones en el Hotel Copacabana, en La Habana, el 4 de septiembre de 1997.

Las declaraciones de Rojas parecieron también sentar las bases para el testimonio, más adelante, de una reportera de The New York Times que entrevistó a Posada en 1998. Posada fue citado en el artículo diciendo que él era responsable de los atentados y que las explosiones y otras operaciones habían sido apoyadas por líderes de la FNCA.

Después de que el artículo apareció, The New York Times publicó una nota del editor diciendo que "debido a un descuido de edición'' una frase en el artículo informó que Posada dijo que los líderes de la fundación habían apoyado los atentados en Cuba. "El texto no pretendía decir que el señor Posada dijo que los líderes de la fundación habían pagado específicamente por los atentados en los hoteles''.

Posada declaró en una audiencia de deportación en El Paso, en el 2005, que él se equivocó al hablar durante la entrevista con The New York Times, porque su inglés no es bueno. Y en las entrevistas con funcionarios de inmigración negó haber solicitado que otras personas llevaran a cabo los atentados en Cuba.

Mientras tanto, la jueza federal de distrito Kathleen Cardone, quien preside el juicio, aprobó una moción del abogado principal de Posada, Arturo V. Hernández, para viajar a Guatemala y entrevistar a una testigo potencial que podría tener información que exoneraría a Posada de responsabilidad en los atentados.

La moción de Posada alude a una mujer que trabajó para Antonio "Tony'' Alvarez, un empresario que vivía en Guatemala y que, al parecer, alega que sus asociados ayudaron a Posada a llevar materiales a su oficina que luego se utilizaron para fabricar las bombas que explotaron en Cuba.

La fiscalía dijo a la jueza Cardone que la mujer se ha negado a cooperar en el caso, y se opuso a la moción de Posada. En la moción, los abogados de Posada identificaron a la mujer como Cecelia Canel Pelén, pero la jueza Cardone, en su orden, escribió el nombre como Cecilia. Los abogados de Posada dijeron que habían deletreado mal el nombre.

"La Corte encuentra que el testimonio de Canel es probable que sea exculpatorio de Posada'', escribió Cardone en su orden.

Hernández indicó en su moción que, contrariamente a lo que los fiscales mantienen, Canel Pelén no vio a asociados de Alvarez, ni a Posada, llevar materiales para fabricar bombas a la oficina de Alvarez, y que un fax atribuido a Posada en realidad era de puño y letra de Alvarez.

Hernández proyecta enviar una solicitud a las autoridades guatemaltecas para localizar a Canel Pelén, algo que tardará varios días.

Si Canel Pelén está dispuesta a ser entrevistada, el juicio podría ser suspendido unos días, mientras los abogados viajan a Guatemala.

Al mismo tiempo, Cardone rechazó una moción de Posada para excluir el testimonio de Alvarez bajo la premisa de que el gobierno federal había demorado la entrega de documentos que pudieran responsabilizar de los atentados a Alvarez mismo, en lugar de a Posada.

El abogado Felipe Millán también solicitó a la jueza que terminara la sesión del jueves lo antes posible porque Posada necesitaba ser llevado al médico para recibir una vacuna contra el tétanos después de que éste se cortó la mano.

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