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Represalias contra disidentes cubanos que regresan a la isla

Eliécer Avila fue el primer opositor cubano que viajó tras las reformas migratorias del 14 de enero. Realizó una gira internacional de varias semanas en ciudades de Europa y Estados Unidos, habló de la realidad en la isla y compartió foros con intelectuales, escritores y representantes de gobiernos democráticos.

A su regreso a La Habana, hace cinco días, Avila no sólo fue recibido en el aeropuerto internacional José Martí por familiares y amigos cercanos. También lo esperaban funcionarios de inmigración y la policía política para someterlos a un minucioso “chequeo” que se prolongó cuatro horas. Al final le confiscaron más de una docena de revistas y libros que llevaba consigo.

Otros dos opositores pacíficos denunciaron a El Nuevo Herald que la Seguridad del Estado cubano ha reforzado la vigilancia sobre sus actividades y movimientos. El común denominador: haber salido temporalmente de Cuba para hablar de la falta de libertades.

El tema sobre las represalias ha sido un punto obligado de conversación y análisis en las presentaciones de los disidentes, incluyendo las jornadas de debate y conferencias de prensa con la reconocida bloguera Yoani Sánchez, fundadora de Generación Y. Sánchez retornará a la capital cubana el jueves tras haber culminado un periplo de aproximadamente tres meses.

“Estoy dispuesta a aceptar ese precio, no le temo al insulto”, dijo la bloguera en una de sus primeras ruedas de prensa en México. “Ya sé cuál será el castigo: el fusilamiento mediático, la lapidación pública, el crecimiento de las ofensas sin fundamento, estigmatizar mi imagen, satanizarme”.

El aumento del cerco gubernamental parece ser una de las primeras reacciones del gobierno de los hermanos Castro a la exposición pública e internacional de los opositores y activistas “viajeros”. Todos han señalado abiertamente la crítica situación interna de la isla, las detenciones masivas y el control mediático sobre la información.

En una conversación telefónica desde La Habana, Avila dijo que el “registro” al que fue sometido no le sorprendió. En el 2008, Avila era un estudiante de la Universidad de Ciencias Informáticas cuando ocupó los titulares de la prensa internacional y su nombre comenzó a ganar espacio dentro de la disidencia. Avila le preguntó en ese entonces al presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, Ricardo Alarcón, por qué los cubanos debían obtener un permiso de salida del gobierno antes de viajar al extranjero.

“Me llevaron a un cuarto sin decir mucho”, recordó Avila sobre su experiencia en el aeropuerto José Martí. “Me decomisaron mis libros y literatura de contenido político. Tenía material interesante, de estudio, pero los oficiales de inmigración me dijeron que eso era de analistas y que yo no lo era”.

Avila agregó que fue el único pasajero de su vuelo, procedente de Estocolmo (Suecia), en ser separado y trasladado a otro ambiente.

“Fue un registro a fondo, nunca había visto algo así”, sostuvo Avila. “Cada ropa, cada papel, cada apunte, todo lo sacaron y lo pusieron en una mesa para analizarlo”.

El año pasado agentes de la Seguridad del Estado cubano acusaron al joven de ser un mercenario y un elemento contrarrevolucionario. También lo señalaron como uno más de las filas de la oposición que recibe ayuda económica y recursos de un grupo del exilio para que se manifieste contra el gobierno.

Otra reconocida activista, Berta Soler, portavoz del colectivo Damas de Blanco, madres y esposas de presos políticos, dijo que en su caso la policía política movilizó a varios de sus agentes en el aeropuerto José Martí para intimidar a mujeres y amigos que esperaban por ella. La última escala de la gira de Soler fue Miami. Regresó a Cuba el lunes.

“Detuvieron a algunas Damas de Blanco. No todas pudieron darme la bienvenida”, añadió Soler. “El gobierno cubano quería marcar su presencia y lo hizo”.

Soler coincidió en el hecho de que la política de cero tolerancia podría ser aún más fuerte en los próximos meses debido a la repercusión de las giras internacionales. Solo en abril y mayo Cuba aumentó los arrestos temporales y por motivos políticos de cientos de activistas. La cifra de abril (366) fue la segunda más alta en los primeros meses del 2013.

Mientras, Rosa María Payá, hija del opositor fallecido Oswaldo Payá Sardiñas, fundador del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), confirmó que las amenazas y hostigamientos contra ella y su agrupación no han cesado. Rosa María, volvió a Cuba el 16 de abril tras visitar Europa y Estados Unidos.

“La vigilancia es más fuerte, no hay duda”, dijo Rosa María.

Hace cuatro semanas un blog oficialista cubano la acusó de “crear una matriz de opinión internacional” sobre la muerte de su padre, el 22 de julio. Las amenazas del blog Heraldo Cubano fueron hechas en una columna de opinión titulada “El que juega con candela”, de Arthur González.

La nota precisó que el gobierno cubano podría presentar una demanda contra la joven por difamación, exigir una reparación económica o enviarla a prisión con una condena de tres meses a un año.

“Están en todas partes”, indicó Rosa María. “Es una estrategia para aislarnos como familia y oposición”.

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