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Cuba condena a empresario canadiense a 9 años en prisión

Durante los casi dos años que llevaba esperando en una cárcel en Cuba para ir a juicio bajo cargos de corrupción, el empresario canadiense Sarkis Yacoubian tenía la esperanza de que si colaboraba con las autoridades cubanas y les informaba sobre una gran red de intriga extranjera corporativa en la isla, tendrían con él algún tipo de indulgencia.

“Van a reducirme la sentencia, si se tiene en cuenta que he colaborado con ellos”, le dijo Yacoubian al Toronto Star en varias entrevistas telefónicas exclusivas que se le hicieron desde la cárcel.

Sin embargo, esto no ocurrió.

Tres semanas después de su juicio a finales de mayo, Yacoubian por fin supo que había sido sentenciado a nueve años de prisión.

“Estamos estupefactos”, dijo Krikor Yacoubian, hermano de Sarkis que vive en Toronto. “Pensábamos que con su colaboración que la condena sería más leve, pero ellos no cedieron mucho”.

Krikor dijo que su hermano se quedó perplejo cuando su abogado cubano le comunicó la noticia.

“Estuvo un rato callado, como un minuto”, dijo Krikor. “Sin lágrimas ni furia. Y después dijo, ‘Está bien, vamos al siguiente paso’”.

El paso siguiente, dijo la familia, será dar una larga batalla para tratar de que Yacoubian, de 53 años, sea trasladado a Canadá para cumplir en ese país su sentencia.

“Que yo sepa es la primera vez que un empresario canadiense ha sido sentenciado por corrupción”, dijo John Kirk, profesor del Departamento de Español y Estudios Latinoamericanos de la Universidad Dalhousie que ha escrito varios libros sobre Cuba.

“Evidentemente se busca enviar un mensaje tanto a los cubanos como a los inversionistas extranjeros”, dijo Kirk. “Varios viceministros en Cuba y docenas de burócratas han sido condenados también a severas sentencias”.

El primo y asociado comercial de Yacoubian, un libanés llamado Krikor Bayassalian, fue sentenciado a cuatro años de cárcel como coacusado, dijo la familia.

La suerte de otro empresario Canadiense, Cy Tokmakjian, que fue igualmente arrestado en el operativo anticorrupción que se realizó en el 2011, continúa sin conocerse.

Los detalles de la conexión del canadiense con el gran escándalo de corrupción en Cuba salieron a la luz el mes pasado en una investigación conjunta entre El Nuevo Herald y el Toronto Star.

Al juicio de dos días de Yacoubian en La Habana acudió el embajador de Canadá en Cuba, Matthew Levin, en una poco frecuente muestra de preocupación por parte de un diplomático de alto rango.

Ottawa no ha querido hablar del caso. Canadá es uno de los principales socios comerciales de Cuba, y constituye la mayor fuente de ingresos turísticos del país.

Arrestado en julio del 2011 y detenido sin que se le formularan cargos, Yacoubian - quien posee un Master en negocios de la Universidad McGill y dirigía una compañía de transporte y comercio valorada en $30 millones llamada Tri-Star Caribbean- fue acusado formalmente en abril de soborno, evasión de impuestos y “actividades que dañan la economía”.

En el encausamiento judicial, los fiscales argumentaron que Yacoubian sobornó por lo menos a una docena de funcionarios estatales en diversas formas, desde invitaciones a cenar hasta tarjetas telefónicas prepagadas y dinero en efectivo, cuyo objetivo era obtener o continuar lucrativos contratos con empresas estatales. Yacoubian negó muchas de las acusaciones en el caso de soborno y rechazó las acusaciones de evasión de impuestos y de daños a la economía .

Yacoubian dijo que decidió cooperar con las autoridades cubanas, y sacar a la luz lo que calificó como “fuerzas negras” de corrupción. Mencionó a más de 12 compañías y ejecutivos extranjeros.

“Les dije todo y también de la forma en que se habían hecho las operaciones”, le dijo Yacoubian al Toronto Star. “Era algo que me estaba comiendo vivo. Tal vez en mi subconsciente yo quería que mi compañía se fuera a pique para así poder decir de una vez por todas lo que estaba sucediendo”.

Las declaraciones de Yacoubian se convirtieron en combustible para la amplia campaña política en contra de la corrupción que lleva a cabo el gobernante Raúl Castro. Su confesión grabada en cinta se utilizó como un video de propaganda que se distribuyó a altos funcionarios del gobierno y del Partido Comunista.

En septiembre del 2011, las autoridades cubanas arrestaron a otro canadiense, Tokmakjian, de 73 años, cuya compañía de transporte y comercio de $80 millones es una de las más grandes operaciones comerciales en la isla, gracias en parte a los millones de dólares en ayuda financiera que brinda Canadian Commercial Corporation, una agencia federal que promueve el intercambio comercial.

“No ha habido ningún cambio en su estatus”, le dijo la familia de Tokmakjian al Star en una declaración el mes pasado. “No ha sido acusado y, por consiguiente, no se ha fijado ninguna fecha para un juicio”.

Las compañías dirigidas por Tokmakjian y Yacoubian en Cuba fueron cerradas por las autoridades cubanas. Ambos empresarios, ex asociados que después se convirtieron en enconados rivales, siguen presos en La Condesa, una cárcel en las afueras de La Habana que está reservada para extranjeros y funcionarios del gobierno caídos en desgracia.

Canadá firmó un tratado de traslado de prisioneros con Cuba in 1999 donde se señala que las condenas de cárcel “impuestas por la República de Cuba a ciudadanos canadienses deben cumplirse en Canadá”, siempre que “ambas partes estén de acuerdo”.

Julie Carmichael, directora de comunicaciones del Ministerio de Seguridad Pública, organismo que se encarga de decidir los intercambios de prisioneros, dijo que no podía comentar acerca de ningún caso específico pero observó que recientemente Ottawa hizo más severas las reglas para evitar los traslados de cualquier persona que pudiera “poner en peligro la seguridad pública” o “continuar realizando actividades delictivas”.

“No quiero que mi hermano se pudra en Cuba”, dijo Krikor Yacoubian.

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