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Afirman que infiltrados dividen a la disidencia cubana

Al menos 18 integrantes han abandonado el grupo disidente cubano Damas de Blanco en la provincia oriental de Santiago de Cuba. El destacado líder opositor José Daniel Ferrer ha sido acusado de tratar a un seguidor como un esclavo. Y Ferrer se ha separado de su esposa de 20 años.

Los movimientos de oposición más agresivos en el este de Cuba parecen estar atravesando por algunos problemas en las últimas semanas, obligados a negar graves acusaciones e incluso colgando el teléfono a periodistas en Miami que generalmente son amables con la oposición.

Pero los disidentes dicen que sus problemas son obra de infiltrados del aparato de Seguridad del Estado en la isla, empeñados en alimentar los celos y rivalidades que han desgarrado durante mucho tiempo al movimiento de oposición, o en crear nuevos problemas internos.

“Está muy muy claro que esto viene de alguien que tiene un trabajo que hacer con la policía política”, dijo Ferrer, que cumplió ocho años como preso político, fue liberado en el 2011 y ahora es uno de los principales activistas de la oposición en la isla.

El grupo que él fundó, la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), es la facción disidente más combativa en Santiago. A principios de este año estableció una alianza nacional con Guillermo Fariñas, ganador del premio Sájarov del Parlamento Europeo, dotado con unos $67,000.

Las autoridades, por su parte, han reprimido en múltiples ocasiones la rama en Santiago de las Damas de Blanco, que han estado presionando para ganar el mismo derecho a organizar manifestaciones públicas que sus contrapartes en La Habana, que marchan a lo largo de una avenida después de las misas dominicales.

Infiltraciones

En las raíces de la división entre las Damas de Blanco están las demandas de varias mujeres para expulsar a otra integrante, acusada en repetidas ocasiones de ser una infiltrada de la Seguridad del Estado y de inventar chismes sobre infidelidades por parte de algunas de las mujeres o sus maridos.

La líder del grupo, Berta Soler en La Habana, reconoció que ella y Belkis Cantillo, líder del grupo en Santiago, no permitieron la expulsión de la supuesta infiltrada durante una reunión en Santiago el 18 de junio, argumentando que sin pruebas sería esencialmente antidemocrático expulsarla del grupo.

“Estamos aprendiendo cada día a convivir con personas infiltradas. No nos preocupa”, dijo Soler a El Nuevo Herald por teléfono desde La Habana. “No vamos a perder el tiempo que se debe utilizar para seguir trabajando por los derechos humanos”.

En una declaración emitida el 30 de junio, Soler también afirmó: “No vamos a caer en el tonto juego que tú me dices y yo te digo... No hay pruebas de que ella sea una agente... así que ella seguirá siendo miembro hasta que se demuestre”.

La declaración reconoció que 18 Damas de Blanco en Santiago habían renunciado al grupo. Ferrer, que está casado con Cantillo, dijo la semana pasada que el número de renuncias había subido a 27. Cantillo no pudo ser contactada para que comentara sobre este reportaje.

Ferrer dijo que se separó de Cantillo después de 20 años por su fuerte actitud contra algunas de las Damas de Blanco que quieren expulsar a la presunta infiltrada. Las mujeres que dejaron las Damas de Blanco siguen perteneciendo a UNPACU, agregó.

Agentes de seguridad del Estado han infiltrado en varias ocasiones, y en algunos casos incluso fundado, movimientos de oposición durante las cinco décadas del régimen de los Castro, para espiar a los grupos y exacerbar las muchas rivalidades y tensiones dentro de la disidencia cubana.

Soler y Cantillo regresaron a Cuba en mayo después de un largo viaje al extranjero durante el cual recibieron una bienvenida de heroínas en Estados Unidos y Europa, y recogieron más de $67,000 —una fortuna para los estándares de la isla— en premios y donaciones.

Esparciendo rumores

La presunta infiltrada no solo extendió los rumores acerca de infidelidades, sino que vendió exámenes escolares de fin de año y se ofreció para obtener visas de Estados Unidos por $3,000, dijeron dos Damas de Blanco, la clase de delitos que los verdaderos disidentes saben que los llevarían inmediatamente a la cárcel.

“Desde que comenzó (en agosto), comenzó la desunión. No tenemos dudas sobre ella”, dijo Yelena Garcés, quien junto a su hermana Aimee estuvieron en el grupo de mujeres que renunciaron.

“No cabe duda de que ambos, ella y el marido, trabajan para la policía política, y la misión principal desde ese papel protagonista es dividir” a la oposición, dijo Ferrer por teléfono desde su casa en la pequeña ciudad de Palmarito de Cauto, en Santiago.

Ferrer dijo que la UNPACU expulsó a la mujer hace varios meses, pero que las Damas de Blanco siguen siendo “incapaces de darse cuenta de que... está creando problemas”.

El Nuevo sabe su nombre, pero decidió no imprimirlo porque no ha logrado contactarla para que comente sobre el asunto.

Algunas de las mujeres que renunciaron dijeron que Soler empeoró la disputa durante la reunión en Santiago al telefonear a diplomáticos de Estados Unidos en La Habana para informar de las renuncias —una llamada que tomaron como una amenaza de negarles visas estadounidenses. Soler dijo a El Nuevo que no haría comentarios sobre esta alegación. Radio Martí informó la semana pasada de que ella colgó cuando uno de sus periodistas le preguntó sobre esta denuncia.

Esposas, hijas y otras familiares fundaron las Damas de Blanco para exigir la libertad de los 75 disidentes encarcelados durante la represión del 2003. El gobierno liberó al último de los 75 que seguía en prisión en el 2010-2011, pero virtualmente obligó a la mayoría a exiliarse en España. Sólo una docena insistió en quedarse en Cuba para continuar su activismo, incluyendo a Ferrer y Angel Moya, esposo de Soler.

El propio Ferrer ha sido objeto de duros ataques por parte de Raumel Vinajera, un ex activista de la UNPACU que ahora vive en Estados Unidos, y que ha acusado a Ferrer de ser un “esclavista” y de robar el dinero donado a la oposición.

Una foto de Vinajera, que es negro, sosteniendo un paraguas sobre Ferrer, que es de piel clara, mientras que el líder de la UNPACU habla por un teléfono celular, ha sido difundida a través de internet, sobre todo por Ernesto Vera, un autoproclamado disidente de Santiago que ataca repetidamente a UNPACU, las Damas de Blanco y la bloguera Yoani Sánchez.

Ferrer dijo que la foto fue tomada cuando estaba lloviendo y él se fue a su patio para conseguir una mejor recepción en su teléfono celular. La policía incautó esa foto y varias más durante una redada de su casa en julio del año pasado, agregó.

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