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Hialeah cierra baños en parques los fines de semana

Durante los fines de semana, Gabriel Duarte suele jugar baloncesto en el parque Roberto Casas, en el oeste de Hialeah. Pero cuando él o sus amigos tienen la urgencia de utilizar un baño público se ven obligados a cruzar la calle y caminar en busca de los servicios higiénicos de un supermercado.

“Yo voy al Publix que está ahí adelante”, dijo Duarte, de 19 años, mientras hacía una pausa en el intenso juego que disputaba con sus amigos. “Ese es el único [baño] que está abierto por aquí”.

Como ocurre en este popular parque de Hialeah, los baños de la mayoría de los 15 parques municipales de esa ciudad mantienen sus puertas cerradas durante los fines de semana por falta de personal, tal como lo pudo comprobar El Nuevo Herald durante un recorrido por la ciudad.

El viernes, el alcalde de Hialeah, Carlos Hernández, sostuvo que su administración está enfocada en mantener la calidad de los servicios municipales a pesar de la constante caída de los ingresos presupuestales.

“Estamos haciendo más con menos recursos”, enfatizó Hernández. “Estamos siendo mucho, mucho, más eficientes que nunca para que los parques, las piscinas y otros servicios públicos estén abiertos en los tiempos más difíciles que enfrenta no solo nuestra ciudad, sino el país”.

De los casi $8.6 millones asignados al presupuesto del Departamento de Parques y Recreación de Hialeah, poco más de $6.1 millones —es decir, el 71 por ciento— son utilizados fundamentalmente para el pago de salarios a 230 trabajadores, entre funcionarios y empleados fijos y a tiempo parcial. El desembolso incluye $900,000 para el pago de pensiones.

Sin embargo, a pesar del millonario desembolso, los cientos de niños y adolescentes que visitan los parques de Hialeah durante las jornadas sabatinas y dominicales carecen de un baño al cual acudir ante “un imprevisto”.

José Azze, activista y ex empleado de los parques de Hialeah, dijo que el progresivo cierre de la infraestructura municipal en Hialeah comenzó en el 2008 como parte de una “política de eficiencia” implementada durante la administración del entonces alcalde Julio Robaina, y que contó con la venia del Concejo.

Esa política buscaba ofrecer servicios municipales en los horarios de mayor afluencia de público y así evitar el alza de impuestos a los contribuyentes de Hialeah.

Fue así que hace cinco años, durante el período de vacaciones escolares —de junio a agosto—, la Ciudad optó por mantener cerrados los parques durante el horario matutino, lo que provocó la pérdida del subsidio de alimentos gratuitos para los niños. A eso se sumó el recorte de horarios de atención en bibliotecas, piscinas y servicios documentales en las estaciones policiales.

“Las autoridades le echaron la culpa a la crisis económica”, criticó Azze. “Pero mientras recortaban el presupuesto para programas esenciales, sí había dinero para hacer propaganda política. Es un tema de prioridades”.

Tras reemplazar a Robaina en la alcaldía de Hialeah en mayo del 2011, Hernández puso en marcha un plan de emergencia para reabrir los parques durante el verano. La iniciativa fue financiada con poco más de $20,000 donados por empresas privadas, lo cual permitió la contratación de una veintena de empleados temporales.

Sin embargo, dos años después, los parques de Hialeah carecen de supervisión durante los fines de semana y sus baños se mantienen cerrados. Además, durante estos días de masiva asistencia, la basura suele acumularse ante la falta de recogida.

Seis de los 15 parques de Hialeah cuentan con piscinas: Babcock, Bright, Bucky Dent, Mc Donald, Milander, Reid y Walker. Durante las vacaciones escolares, las piscinas suelen abrir los sábados y domingos, de 1 a 5 p.m., pero los baños están a disposición de quienes pagan por el ingreso. No obstante, los empleados municipales suelen ser flexibles y autorizan la entrada a los baños ante una “emergencia”.

Pero como dijo Azze, los fines de semana, el público tiende a acudir masivamente a los parques para pasear o hacer deporte a partir de las 5 p.m., hora en la que las piscinas y por ende sus baños, ya están cerrados.

Además del Roberto Casas, los parques que carecen del servicio higiénico a toda hora durante los sábados y domingos son: Cotson, Goodlet, O’Quinn, Palm Lakes, Slade, Southeast, Sparks y Víctor Wilde.

Isabel Gil, quien con sus nietos acude al parque Víctor Wilde, pidió a las autoridades un mayor esfuerzo para abrir un servicio tan básico como el de los baños en los parques.

“Es un problema cuando uno tiene niños pequeños y de momento tienen deseo de hacer sus necesidades”, dijo Gil. “Entonces uno tiene que coger el carro e irse para la casa o algún restaurante cercano donde te permitan usar el baño”.

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