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Cubanos entre escépticos y optimistas

El apretón de manos entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el gobernante de Cuba, Raúl Castro, en el funeral de Nelson Mandela, fue recibido el martes por los ciudadanos de la isla y analistas como una señal alentadora para las relaciones entre ambos países, sin faltar opiniones escépticas e incluso críticas.

Muchos cubanos acogieron con sorpresa el breve saludo de Obama y Raúl Castro en Johannesburgo, que fue divulgado por la televisión estatal de la isla y por medios digitales, aunque no se han producido, hasta el momento, valoraciones oficiales en el país sobre la imagen más comentada del día.

“¡Ver para creer! Quisiera poder leer la mente para ver qué se les cruzó por la cabeza a ambos mandatarios al verse”, comentó un internauta en Cubadebate, web oficial cubana que resaltó el “furor” que causó el apretón de manos en las redes sociales.

“Mandela, después de muerto, continúa promoviendo la paz y la reconciliación entre los pueblos”, dijo el martes el académico cubanoamericano Arturo López Levy, quien consideró que “no hay que exagerar” ese apretón de manos, aunque “transmite mensajes positivos” y su simbolismo “no es insignificante”.

“La civilidad no es una condición suficiente pero sí necesaria para que los pueblos y países puedan discutir temas espinosos que los separan y crean conflictos entre ellos”, advirtió este profesor de la Universidad de Denver (EEUU).

Este saludo no es el primero que se produce entre un presidente estadounidense y un Castro. En el año 2000 Fidel Castro y Bill Clinton se saludaron e intercambiaron unas palabras con motivo de la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas, celebrada en Nueva York.

Pero lo interesante del encuentro del martes , según López Levy, es que se produce al inicio del segundo mandato de Obama, quien en las últimas semanas ha tenido para Cuba algunos otros gestos que “sin ser sustanciales crean expectativas sobre su legado histórico presidencial”.

De hecho, a principios de noviembre el presidente de EEUU afirmó en Miami, en un acto con miembros de la disidencia cubana, que ha empezado a ver cambios en Cuba y que su país necesita ser creativo e imaginativo en sus relaciones con la isla.

López Levy recuerda, además, que en estos momentos “hay en circulación un importante volumen de contacto pueblo a pueblo”, así como “dinámicas que pueden romper el paradigma de guerra fría que ha dominado” la relación entre dos países enemistados desde hace más de medio siglo.

Quizá por eso algunos en la isla esperan que el gesto de hoy vaya más allá, como el caso de Rosa María, una empleada doméstica de La Habana quien cree que el saludo debería continuar con una conversación.

“Eso es lo que hace falta porque somos vecinos, son muchos años de tirantez y es hora de terminar con eso”, señaló esta habanera.

“Quizá pueda ser el inicio de algo bueno que pueda cambiar las relaciones entre ambos países”, comentó Alejandro, un joven informático de 23 años.

Pero no todos son optimistas y sectores críticos y de la disidencia han reaccionado con opiniones que oscilan entre la moderación, el escepticismo y la crítica.

Al ex preso político José Daniel Ferrer, líder de la ilegal Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), le parece positivo el saludo pero expresó su deseo de que Raúl Castro tenga ese mismo comportamiento con el pueblo que, a su juicio, reprime y recordó los arrestos y hostigamientos contra la disidencia que se han producido en el país el martes, Día Internacional de los Derechos Humanos.

“Ojalá que Raúl Castro diese también algún síntoma de que quiere comportarse civilizadamente con los demócratas cubanos y dialogar con ellos. Nos gustaría que abogase como Mandela por el respeto a los derechos humanos”, declaró.

El opositor Antonio González Rodiles, promotor del foro crítico “Estado de SATS”, cree que ese saludo debería ser lo normal entre dos países vecinos si bien agregó que “lo que quisiera es que existiera en Cuba un presidente democrático que se pueda dar la mano con todos los presidentes del mundo, pero principalmente con todos los cubanos”.

Más radical se mostró en Twitter el psicólogo y periodista independiente Guillermo Fariñas quien escribió en esa red social: “Respeto decisión de @barackobama, pero que recuerde que saludó a Raúl Castro, un dictador que tiene las manos manchadas de mucha sangre inocente”·

Quien no se ha pronunciado sobre el apretón de manos y se mantiene en silencio sobre la muerte de Mandela es el expresidente Fidel Castro, de 87 años, retirado del poder desde el 2006 y que tuvo una estrecha relación de amistad con el líder sudafricano.

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