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Raúl Castro alerta de graves peligros para la revolución cubana

Al marcar el aniversario 55 de la revolución cubana, el gobernante Raúl Castro sonó el miércoles una alarma contra lo que llamó fuerzas poderosas “dentro y fuera” de la isla que tratan de socavar al sistema comunista, especialmente entre los jóvenes.

“El desafío se hace mayor ahora”, declaró Castro desde un escenario bajo un balcón en la ciudad oriental de Santiago de Cuba, donde su hermano Fidel proclamó la victoria de la revolución el día de Año Nuevo de 1959.

Castro informó que sólo la mitad de las 171,000 casas de Santiago dañadas en el 2012 por el huracán Sandy, pero al menos el 80 por ciento de los edificios públicos, se han arreglado, y que un largamente esperado programa de alcantarillado para la segunda ciudad de Cuba comenzará este año.

Pero el mandatario se enfocó especialmente en el flujo creciente de información no censurada entre los cubanos, la mayoría de ella en formatos digitales que llegan del extranjero, en un país en que el gobierno trata de mantener un firme control sobre lo que sus personas leen, ven por televisión o escuchan por la radio.

“Hay una permanente campaña de subversión”, especialmente dirigida a los jóvenes, dijo Castro. “Se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y capitalismo ... favoreciendo el individualismo, el egoísmo y el mercantilismo”.

La insidiosa campaña, se quejó, está diseñada con el fin “de desmantelar desde adentro el socialismo en Cuba” al diseminar “ideas que niegan la vitalidad de los conceptos marxista-leninistas” y los del héroe de la independencia cubana José Martí.

“No nos dejemos confundir con la información”, alertó a la única nación de gobierno comunista en el Hemisferio Occidental.

Las nuevas ideas son impulsadas por “poderosas fuerzas dentro y fuera” de Cuba y han creado algún “pesimismo con respecto al futuro”, dijo Castro, quien usó para la ceremonia su uniforme verde oliva de general de cuatro estrellas.

Castro fue presentado no como jefe de gobierno, sino como comandante del Segundo Frente, la columna guerrillera antes de 1959 que luchó contra las tropas del dictador Fulgencio Batista y cuyos veteranos son considerados ahora por algunos analistas como su círculo gobernante más íntimo.

La plaza Carlos Manuel de Céspedes, la principal de Santiago, se decoró con fotos gigantes de un Fidel Castro de 33 años en 1958 y un Raúl de aspecto juvenil, entonces de 28 años y uno de los pocos rebeldes que no pudo dejarse crecer una exuberante barba.

Fidel Castro, actualmente de 87 años, no ha asistido a las celebraciones de Año Nuevo desde que cedió oficialmente el poder luego de someterse a una cirugía de emergencia en el 2006 y después oficialmente en el 2008.

La mayoría de los oradores que precedieron a Raúl Castro ante una audiencia de más de 3,000 personas invitadas se centraron en elogiar las ganancias de los sistemas de salud y educación de la isla en 55 años desde que la revolución sacó a Batista.

Castro recordó la historia de los ataques y otras hostilidades de Estados Unidos contra el gobierno cubano, que reclamó han dejado más de 3,000 muertos, y agradeció a la antigua Unión Soviética por el fuerte apoyo que les brindó hasta su desaparición.

A Raúl Castro se le trabó la lengua en varias ocasiones, sonó algo ronco y sólo provocó cinco rondas de aplausos, incluyendo una cuando mencionó a su hermano Fidel y otra cuando prometió continuar su apoyo a Haití, frente al extremo oriental de Cuba.

Castro también hizo un llamado a los residentes de Santiago, la segunda mayor ciudad de Cuba y 560 millas al este de La Habana, para que obedezcan a los planes municipales de construcción, refiriéndose aparentemente a informes de que los residentes han tratado de construir casas en casi cualquier lugar luego del paso de Sandy.

No todos celebraban la victoria de la revolución, y la bloguera de La Habana Yoani Sánchez envió un mensaje por twitter en que dijo que si le pidieran representar físicamente a la revolución, sería una “anciana, paranoica, sola en su casona que se le cae encima”.

“En una hora el discurso de Raúl Castro”, agregó ella en otro twitter. “Creo que seré uno de los pocos en mi edificio que lo escuchará. ¡Ser periodista lleva sacrificios!”

El gobierno trató de asegurar que se celebrara el día, al vender ron y cerveza baratos de camiones tanque estacionados en Santiago y La Habana, y al surtir a las tiendas estatales con grandes cantidades de cigarrillos, dijeron residentes.

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