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Denuncian muerte de 5 ancianos por desnutrición y frío en asilo de La Habana

Cinco ancianos en un asilo estatal de La Habana murieron la semana pasada en un período de 24 horas, de lo que el administrador del hogar dijo que eran causas naturales, pero disidentes afirman que se trató de la falta de nutrición y ropas adecuadas durante un frente frío.

“Todo indica que murieron por problemas, no enfermedades normales”, dijo Calixto R. Martínez, periodista independiente de La Habana que fue el primero en escribir sobre las muertes en un reportaje publicado por un website radicado en Miami, Cubanet.

El sistema de salud pública de Cuba, el cual estuvo considerado en un momento entre los mejores de América Latina, ha estado decayendo con rapidez desde que el colapso de la Unión Soviética puso punto final a los enormes subsidios que recibía La Habana, que se estiman eran entre $4,000 millones y $6,000 millones por año.

Por lo menos 20 ocupantes ancianos del mayor hospital psiquiátrico de La Habana, al parecer desnutridos y desprovistos de ropa abrigada, murieron en un día de enero del 2010 cuando las temperaturas bajaron a casi 37 grados Fahrenheit.

Martínez dijo que Arcadio Santamaría, director del Hogar de Ancianos Chung Wah, y los disidentes Yoeldis Giménez y Yosvani Torres Zaldívar le dijeron que las cinco personas habían muerto entre el martes 21 de enero y el miércoles 22.

Santamaría dijo inicialmente a el Nuevo Herald en una breve conversación que nadie había muerto, y luego dijo que había habido cinco muertes “naturales” pero que no podía decir más por teléfono e invitó al periodista a que lo entrevistara en persona en el hogar.

Martínez afirmó que Santamaría le había dicho que investigadores del gobierno indicaron que las muertes “ocurrieron por causas naturales y no por lo que estaba comentando la gente”, y agregó que uno murió en el hogar y los otros en hospitales a los que fueron enviados el martes.

El periodista reportó que los disidentes le dijeron que, según empleados del asilo, los cinco murieron en el mismo a causa de la desnutrición y el frío. La Habana reportó la semana pasada temperaturas mínimas de 50 grados Fahrenheit el día 21 de eneroy de 59 el 22.

Tanto los disidentes como los empleados del asilo le dijeron que agentes de Seguridad del Estado y otros funcionarios estatales se presentaron el miércoles en el hogar para investigar el caso, agregó Martínez en entrevista telefónica con El Nuevo Herald.

“Si hubieran muerto por enfermedades normales en diferentes hospitales no habría razón para que la Seguridad del Estado estuviera allí”, dijo. Los investigadores de la Seguridad del Estado se ocupan por lo general de los casos políticamente delicados.

El monopolio de los medios de prensa de Cuba no reportó nada sobre las muertes del 2010 en el hospital psiquiátrico hasta que el caso se dio a conocer en el extranjero, y hasta el momento no ha publicado nada sobre las muertes de Chung Wah. El asilo fue fundado por la comunidad china y nacionalizado por el gobierno de Castro en la década de 1960.

Martínez, quien en el 2012 también dio a conocer la noticia del primer brote de cólera en Cuba en todo un siglo, escribió en su reportaje que los dos disidentes lo alertaron el jueves de las cinco muertes, pero que le tomó tiempo confirmar algunos de los detalles.

Santamaría le dijo el domingo que él y su personal brindaban la mejor atención posible a sus pacientes, y que el gobierno les suministraba todo lo necesario para garantizar el bienestar de sus ancianos.

Pero otro reportaje aparecido en Cubanet en diciembre del 2012, del periodista independiente Reinaldo Cosano, describió el hogar Chung Wah como un “dantesco almacén” para 250 pacientes donde los empleados se roban la comida, la ropa, la pasta de dientes y el jabón destinados a los ancianos.

Los inodoros apestaban, los pacientes son bañados entre 5 y 6 de la mañana tanto en verano como en invierno y muchas veces con agua fría porque el calentador estaba dañado, según el reportaje.

Algunos de los pacientes sufrían de sarna, una enfermedad de la piel que se ve con más frecuencia en los perros, y solo dos enfermeros se ocupaban de toda la institución durante los fines de semana.

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