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El presupuesto de Miami-Dade en una encrucijada

La miopía de líderes del Condado Miami-Dade en tiempos pasados oscurece la comunidad hoy, bajo la sombra de una creciente deuda adquirida por proyectos de construcción no esenciales y la postergación de necesarias reparaciones de la avejentada infraestructura, como el sistema de Agua y Desagüe. En el período de abundancia por la bonanza inmobiliaria se perdieron oportunidades de invertir en los servicios sociales y aumentar las reservas para cuando brotaran las espigas sin trigo y marchitadas.

Ahora, ante los aires de austeridad que soplan por el descenso de los ingresos fiscales y el aumento del gasto en pagos de deuda, plan de retiros y reparaciones de infraestructura, conseguir un delicado equilibrio fiscal para evitar los recortes de los servicio públicos sin aumentar la tasa de impuestos a la tenencia de inmuebles es, sin duda, un acto de malabarismo.

El alcalde condal Carlos Giménez se encuentra entre la espada y la pared mientras ultima el presupuesto para el año fiscal 2014-15, cuyo déficit ronda $200 millones.

Una de las medidas más polémicas es la reducción de horarios y personal en el sistema de bibliotecas financiado por una asignación de la recaudación tributaria. El gravamen especial genera $30 millones anuales, dejando un hoyo fiscal de $20 millones. Las bibliotecas son fuente de educación y cultura. Despierta ira que se les apliquen medidas de austeridad. Pero en las encuestas, los contribuyentes —especialmente los hispanos— se muestran reticentes a aportar unos dólares adicionales en el gravamen para asegurar su mejor rendimiento.

Giménez propuso cubrir parte del déficit de las bibliotecas con una transferencia de $12 millones del erario, sin aumentar la tasa impositiva. Suma que deberá sustraerse del gasto en la seguridad pública y otros servicios primarios. El alcalde también considera reducir la nómina en los dos departamentos más grandes del Condado, Policía y Prisiones, sin impactar sus funciones básicas. La medida conllevaría un recorte de $65 millones. La ciudadanía protesta igualmente, atemorizada por la seguridad personal.

El problema fundamental en el presupuesto del Condado yace en las normas sindicales, acordadas en previas administraciones, que no son sostenibles.

Sin concesiones de parte de los sindicados, los recortes serán más severos el año próximo.

Reducciones en los impuestos, como la aprobada por la Comisión del Condado en el 2012, no son compatibles con los aumentos en la inversión pública. Entre el 2011 y el 2013, a pesar de la valorización de las propiedades, los ingresos fiscales del Condado cayeron en un 16 por ciento, pérdida de $250 millones. Para adaptarse, es necesario apretarse el cinturón en algún lugar. Cuando la economía mejore en el sur de la Florida los empleados del sector público obtendrán mejores oportunidades sin impactar el bolsillo de los contribuyentes. Para entonces, deberá fomentarse una cultura de ahorros entre los líderes de Miami-Dade.

 

 

 

 

 

 

 

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