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Los riesgos de volar

Ultimamente las noticias dan más miedo que lo habitual: Irak es una olla a punto de explotar, lo cual tiene serias implicaciones para la seguridad de Estados Unidos, en tanto las tragedias de masacres fortuitas parecen ocurrir en el país todas las semanas.

Si a esto se añade el hecho de que los controladores aéreos necesitan dormir más, y todo el que sube a un avión lo hace con temor. Los controladores sufren de fatiga crónica, mientras tienen la ardua tarea de mantener a salvo a los millones de personas que vuelan. Este problema sigue siendo una gran amenaza para la seguridad de los viajeros y es algo que la Administración Federal de Aviación (FAA) debe solucionar de inmediato.

No es como que la FAA desconozca que muchos de los 15,000 controladores aéreos corren el riesgo de cabecear o sentirse confundidos mientras trabajan. Hace tres años, se dio a conocer la noticia de que algunos controladores se quedaron dormidos frente a las pantallas de sus computadoras, lo que obligó a la FAA a revisar con más atención los horarios de trabajo.

La última revelación salió a luz tras un informe sobre la situación que ordenó el Congreso. Lo que está en discusión a corto plazo es la política que le permite a los controladores trabajar cinco turnos de ocho horas durante cuatro días consecutivos, siendo el último día el horario de madrugada.

A los controladores le gusta ese horario porque terminan la jornada con 80 horas —el equivalente de dos semanas habituales de trabajo— antes de tener que regresar a trabajar. Sin embargo, según el reporte, es muy probable que este tipo de horario provoque que el “desempeño cognitivo resulte seriamente afectado’’ durante el turno de la madrugada debido a la fatiga.

La FAA debe sentarse a discutir con la Asociación Nacional de Controladores Aéreos y juntos estipular un horario que reduzca la fatiga en el trabajo al tiempo que aumenta la seguridad de los vuelos.

La FAA tiene a su favor el haber impuesto un programa para resolver el problema que presenta el cansancio de los controladores, luego que hace algunos años varios fueron descubiertos durmiendo. Sin embargo, las reducciones de personal han terminado por afectar la efectividad del programa.

Además, la FAA confronta un aluvión de retiros. A los controladores se les exige retirarse al cumplir los 56 años. La agencia tendrá que sustituir alrededor de dos terceras partes de su fuerza laboral —10,000 controladores— en los próximos 10 años.

Para cubrir las vacantes, la FAA abandonó su programa de contrataciones, que estaba en funciones por casi 25 años, de reclutamiento de controladores entre militares veteranos con experiencia en aviación, así como también de escuelas y universidades acreditadas por la FAA.

Se trata de una polémica decisión que de inmediato ha despertado preocupaciones sobre la seguridad. Hace falta años para que los controladores aéreos estén bien entrenados.

El informe hace varias recomendaciones, entre otras que la FAA analice reportes de accidentes e incidentes así como reportes voluntarios hechos por los controladores para identificar relaciones especificos entre el personal y la seguridad; que los controladores participen a la hora de tomar decisiones en la contratación de empleados, y asegurar que haya suficientes empleados a medida que entra en marcha la iniciativa de modernización.

Volar no debe ser un problema sólo porque alguien puede quedarse dormido frente a una computadora.

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