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EN NUESTRA OPINION: La urgencia de la reforma migratoria

La crisis causada por el éxodo de miles de menores de edad provenientes en su mayoría de tres países de Centroamérica –Guatemala, Honduras y El Salvador– es una señal de alarma que vuelve a recordarnos la urgencia de aprobar una reforma de inmigración.

Nuestro maltrecho sistema migratorio exige desde hace tiempo una reparación a fondo, pero el empeño se ha estancado en el Congreso. Se ha varado hasta el punto de que la semana pasada, el presidente Barack Obama dijo que la Cámara de Representantes no deseaba aprobar la reforma y que él tomaría acciones por su cuenta para enfrentar la crisis.

Contra la opinión del presidente, el representante Mario Diaz-Balart, republicano por Miami, dijo el lunes en una reunión con la Junta Editorial del Herald que la reforma de inmigración aún se puede debatir. Pero aclaró que el camino está plagado de obstáculos.

“La realidad es que siempre ha sido una tarea muy difícil”, comentó el congresista.

Señaló que la aprobación de la reforma se ha complicado con el éxodo de los menores y también tras la derrota del Eric Cantor, líder de la mayoría de la Cámara de Representantes, en las primarias de Virginia realizadas en junio, porque muchos atribuyeron la derrota del congresista republicano a la reforma migratoria. Pero Diaz-Balart afirma que esa percepción es errónea.

De cualquier forma, la falta de voluntad por cambiar unas leyes de inmigración obsoletas ha provocado que la nación carezca de normas y recursos eficaces para controlar la entrada de indocumentados.

Debe buscarse una rápida solución al éxodo de menores que cruzan la frontera sin la compañía de familiares adultos y son internados en centros de detención con deficientes condiciones de alojamiento. Ese fenómeno es una crisis humanitaria cuyas víctimas son niños, y no puede durar por mucho tiempo.

La reforma de inmigración debe normalizar y controlar la entrada de inmigrantes, y también regular la reunificación familiar. El sistema actual ha separado a muchas familias; ya no funciona.

Lamentablemente, la reforma se ha dilatado más tiempo del que se esperaba y ahora muchos, entre ellos el presidente Obama, creen que no va a se posible en el futuro inmediato.

Diaz-Balart opina que la reforma debe llevarse a cabo este año. Si no se hace en las próximas semanas, apuntó, “será aún más difícil de lograr”.

Dejar que la reforma quede engavetada en el Congreso es un lujo que no nos podemos dar como nación.

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