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EN NUESTRA OPINION: La batalla del presupuesto

El alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, divulgó el martes un presupuesto reducido de $6,200 millones para el séptimo condado más populoso del país.

El presupuesto es $6,300 millones menos que el año pasado, lo que debe calmar a los que creen que el gobierno gasta demasiado. Las largas batallas del condado con los sindicatos por beneficios, concesiones, salarios y pensiones, junto con décadas de derroche, nos han llevado a esta situación problemática.

No habrá subidas de impuestos a la propiedad. El alcalde mantuvo su promesa. “No puedo aumentar los impuestos”, dijo este jueves en una reunión con la Junta Editorial del Herald.

Pero esta es la penosa realidad: el condado eliminaría 674 empleos de su nómina de 25,000 empleados; muchas plazas ya están vacantes o serán reasignadas. Ninguna biblioteca cerraría, pero tendrían menos personal. En este último punto, una reciente encuesta de votantes de Miami-Dade, encargada por la Cámara de Comercio del Gran Miami, con apoyo de la Fundación John S. y James L. Knight, indica que el 80 por ciento se opone a una reducción importante del presupuesto de las bibliotecas, mientras un 13 por ciento la apoya.

Algunas reducciones propuestas afectarían la seguridad pública: Giménez quiere eliminar 217 puestos de policía, 20 civiles y 50 que aún se entrenan en la academia. Se reducirían las unidades especializadas de investigación, aunque el alcalde dijo que en esas unidades muchos puestos no son de investigadores.

El alcalde está tratando de presionar a los sindicatos, que se han negado a hacer más concesiones.

En un condado donde los funcionarios electos están renuentes a subir los impuestos, para elaborar el presupuesto anual, desafortunadamente, hay que desvestir a un santo para vestir a otro.

También pagaremos más por el agua, que subiría el 6 por ciento.

El costo de usar los autobuses públicos y el Metrorail, o los servicios de tránsito para discapacitados, afecta injustamente a los trabajadores pobres. Bajo el presupuesto de Giménez, la tarifa del tránsito subiría 25 centavos por segundo año consecutivo, elevando el costo a $2.50. Para un viaje diario en dos direcciones, es un aumento de $2.50 a la semana, $10 al mes, unos $120 al año. Un golpe para una persona que gana el salario mínimo.

Los estudiantes y las personas de la tercera edad ya tienen pasajes gratis o reducidos.

El martes, los comisionados del condado debatirán el presupuesto.

Aún tienen la difícil tarea de convencer al electorado de la necesidad de las dolorosas medidas presupuestarias.

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