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EN NUESTRA OPINION: Una iniciativa por la libertad en Cuba

Esta semana se cumplieron dos años de la muerte del líder opositor cubano Oswaldo Payá, que falleció junto al disidente Harold Cepero cerca de la ciudad de Bayamo, en la parte oriental de Cuba, en lo que el gobierno consideró un accidente automovilístico. La familia de Payá ha cuestionado la versión oficial, señalando que el dirigente había recibido amenazas de muerte y que según Angel Carromero, el activista español que conducía el auto donde iba el líder, fueron embestidos por otro vehículo.

La muerte de Payá está envuelta en un velo de misterio, y hasta ahora los intentos de realizar investigaciones en diferentes instancias no han tenido éxito.

Pero el legado del opositor mantiene su vigencia. Esta semana, en el segundo aniversario de la muerte de Payá, su hija Rosa María anunció que la organización fundada por su padre, el Movimiento Cristiano de Liberación (MCL), está preparando una campaña para solicitar que se realice un plebiscito en Cuba.

El plebiscito tendría una sola pregunta: ¿quiere participar en elecciones libres y plurales? Se basa en el Proyecto Varela, creado por Payá para pedir una nueva ley electoral en Cuba y establecer el derecho a la libertad de expresión, de prensa y de asociación. Aunque en el 2002 Payá consiguió reunir las firmas suficientes para que la Asamblea Nacional del Poder Popular considerara la iniciativa de acuerdo con las propias leyes del régimen, el Parlamento cubano –que no es más que una caja de resonancia de la dictadura– engavetó el Proyecto Varela.

En realidad la decisión de ignorar el proyecto no fue insólita, porque la ausencia de esas libertades ha sido precisamente una de las características más angustiosas del régimen durante más de medio siglo de represión.

Pero ahora que el sucesor Raúl Castro al parecer desea presentarse como un reformista e introduce ciertos cambios en la actividad económica, la iniciativa del MCL llega en un buen momento para medir hasta qué punto el régimen está dispuesto a mostrar flexibilidad, o si está tan decidido como siempre a mantener su afán totalitario.

La iniciativa de Rosa María Payá y del MCL es un digno homenaje a la memoria y al legado de su padre. Y también un clamor valeroso de libertad, que recoge el deseo de los cubanos de que la obsoleta dictadura por fin los deje de amordazar.

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