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EN NUESTRA OPINION: El Día del Trabajo y la prosperidad

Este lunes celebramos el Día del Trabajo, cerrando un fin de semana largo de diversión para muchos, grandes rebajas en las tiendas y reuniones familiares.

El Día del Trabajo es una celebración del movimiento sindical norteamericano y está dedicado a los logros sociales y económicos de los trabajadores. Constituye un tributo nacional anual, cada primer lunes de septiembre, a los aportes que han hecho los trabajadores al bienestar, la prosperidad y la fortaleza de la nación. Se estableció en 1887 como día feriado oficial.

Mientras festejamos este lunes debemos recordar el largo camino que han recorrido los trabajadores norteamericanos para alcanzar el nivel de vida que disfrutamos hoy, uno de los más altos del mundo.

Sin embargo, las recientes crisis económicas amenazan ese bienestar. Cuarenta y siete millones de norteamericanos sufren insuficiencia alimentaria, el salario real apenas ha aumentado en los últimos veinte años, y las reducciones de las plantillas laborales y la contratación a jornada parcial son fenómenos frecuentes.

Entretanto, los presidentes ejecutivos (CEO) de las corporaciones estadounidenses, que son los mejor pagados del mundo, tuvieron un ingreso promedio de 11.7 millones de dólares en el 2013, mientras el ingreso promedio de los empleados fue de 35,293 dólares. O sea, los CEO ganaron 331 veces más que el trabajador promedio. En 1980, los presidentes ejecutivos ganaron 80 veces más que el empleado promedio. La desigualdad se ha cuadruplicado en tres décadas.

En muchas compañías cuyos presidentes reciben millones al año, los empleados ganan salarios tan bajos que no pueden adquirir los productos o los servicios de las mismas empresas donde trabajan.

“Los CEO de Estados Unidos”, dijo el presidente del sindicato AFL-CIO, Richard Trumka, “están canibalizando a su propia base de consumidores. Esto está mal, es injusto y no es una buena economía”.

Históricamente Estados Unidos ha basado su espectacular progreso en la iniciativa de sus empresarios, pero también en la laboriosidad, la fortaleza y el poder adquisitivo de su clase media, de sus trabajadores. La creciente desigualdad de los ingresos, la concentración de la riqueza en menos bolsillos que antes y el estancamiento de los ingresos son motivo de preocupación y afectan nuestro legendario progreso. El gobierno y el sector empresarial deben estudiar el problema y tomar medidas oportunas para renovar la fortaleza de la clase media.

Debemos seguir celebrando el Día del Trabajo con prosperidad y oportunidades para todos.

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