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La ONU advierte sobre posibles cambios irreversibles en el clima

El crecimiento sin control en las emisiones de gases de invernadero está obstaculizando todos los esfuerzos políticos que se hacen para enfrentar este problema, lo que aumenta el riesgo de “impactos severos, generalizados e irreversibles” en las próximas décadas, de acuerdo con el borrador de un importante y nuevo informe realizado por Naciones Unidas (ONU).

El calentamiento global ya está afectando la producción de alimentos por varios puntos porcentuales, concluyó el reporte, y podría crecer a niveles mucho peores si las emisiones siguen sin verificarse. Mareas más altas, devastadoras olas de calor, lluvias torrenciales y otros extremos climáticos también se sienten por todas partes del mundo debido a las emisiones producidas por los humanos, dijo el informe, y es probable que estos problemas se intensifiquen a menos que se logre controlar los gases.

El mundo ya podría estar cerca de temperaturas en las cuales la pérdida de la vasta capa de hielo que cubre Groenlandia se convertiría en inevitable, según el reporte. El deshielo real podría demorar siglos, pero sería imparable y terminaría por aumentar el nivel del mar en 23 pies, con aumentos adicionales de otras fuentes como el derretimiento del hielo Antártico, algo que potencialmente podría inundar las principales ciudades del planeta.

“La influencia humana se ha detectado en el calentamiento de la atmósfera y el océano, en cambios en el ciclo global del agua, en la reducción de la nieve y el hielo, y en el aumento del nivel del mar; y es muy probable que haya sido la causa dominante del calentamiento que se viene observando desde mediados del siglo XX”, dijo el reporte. “El riesgo de un cambio abrupto e irreversible se hace mayor a medida que la magnitud del calentamiento aumenta”.

El informe fue hecho por el Intergovernmental Panel on Climate Change, un grupo de científicos y otros expertos nombrados por la ONU que revisan y resumen periódicamente las investigaciones climáticas. El reporte no es definitivo y podría cambiar sustancialmente antes de que sea dado a conocer.

El documento, que busca sintetizar y modificar una serie de reportes anteriores sobre cambios climáticos que se dieron a conocer el año pasado, se publicará a principios de noviembre, después de una exhaustiva sesión de edición que tendrá lugar en Copenhagen. Esta semana un último borrador se envió a los gobiernos de muchos países para ser revisado, y una copia de dicha versión la obtuvo The New York Times.

Con el uso de un lenguaje más directo y fuerte que los otros reportes, el nuevo informe señala la urgencia de los riesgos que es probable crezcan por las continuas emisiones de gases atrapados en el calor, sobre todo el dióxido de carbono que emite la quema de combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas natural.

El reporte concluyó que las compañías y gobiernos han identificado reservas de estos combustibles que son por lo menos cuatro veces más grandes de lo que se considera seguro si el calentamiento global se mantiene a un nivel tolerable.

Esto quiere decir que si la sociedad quiere limitar los riesgos de las futuras generaciones, deberá tener la disciplina para dejar la gran mayoría de estos valiosos combustibles en la tierra.

En el trabajo se menciona el aumento de los esfuerzos políticos que se realizan a nivel mundial sobre los cambios climáticos, entre ellos los intentos por limitar las emisiones así como para adaptarse a los cambios que se han vuelto inevitables. Sin embargo, el reporte concluyó que estos esfuerzos han sido superados por la construcción de nuevas instalaciones que funcionan con carbón y que tendrán altas emisiones durante décadas.

Desde 1970 hasta el 2000, las emisiones globales de gases de invernadero crecieron a un ritmo anual de 1.3 por ciento. Pero del 2000 al 2010, esta tasa subió a 2.2 anualmente, concluyó el reporte, y el ritmo parece estar acelerándose a medida que avanza la década.

Una parte importante del aumento lo provocó la industrialización en China, que en la actualidad equivale a la mitad del uso mundial del carbón.

Muchas de estas emisiones se realizan para producir artículos de consumo en el mundo occidental.

Las emisiones son ahora menores en casi todos los países occidentales debido a una mayor atención a la eficiencia y la propagación de fuentes de electricidad que producen pocas emisiones. De cualquier modo, la disminución todavía no es suficiente para eliminar las emisiones en los países subdesarrollados, cuyos gobiernos tiene como prioridad tratar de sacar al pueblo de la pobreza.

El nuevo reporte llegó a la conclusión de que todavía es técnicamente posible limitar el calentamiento global a un nivel de 3.6 grados Fahrenheit, o dos grados Celsius, por encima del nivel preindustrial. Sin embargo, las demoras políticas durante una o dos décadas más hará que ello sea imposible de lograr sin que ocurran serios problemas económicos.

El estudio se conoce un mes antes de la reunión cumbre de líderes mundiales en Nueva York que se espera cree las condiciones para un potencial acuerdo global sobre las emisiones que concluiría el año entrante. Sin embargo, entre los expertos climáticos sigue aumentando la preocupación de que los líderes tal vez no se comprometan en sus discursos el 23 de septiembre, lo que continuaría la inacción política que ha marcado el problema del clima durante largos años.

Según el reporte, los argumentos acerca de los cambios climáticos están cobrando fuerza a nivel regional y local en muchos países. Esto resulta más evidente en Estados Unidos, donde el Congreso está paralizado y el gobierno ha renunciado al liderazgo sobre cuestiones del clima en estados como California, Massachusetts y Nueva York.

Amparado por su autoridad ejecutiva el presidente Barack Obama, bajo la Ley de Aire Limpio, está buscando imponer límites nacionales a las emisiones de gases de invernadero, pero se enfrenta a profundas dificultades legales y políticas mientras trata de poner en vigor los límites antes de dejar la presidencia a principios del 2017.

El informe concluyó que las antiguas emisiones y la imposibilidad de hacerle caso a las advertencias científicas sobre los riesgos, es lo que ha hecho que los cambios climáticos a gran escala resulten inevitables. No obstante, disminuir las emisiones podría hacer más lentos los cambios, observó el reporte, ya que la sociedad humana y el mundo natural tendrían décadas para adaptarse.

“Las continuas emisiones de gases de invernadero causarán más calentamiento y cambios irreversibles en todos los componentes del sistema climático, lo que aumentaría la posibilidad de impactos severos, generalizados e irreversibles tanto para las personas como para los ecosistemas”, dijo el documento.

Hasta ahora, la temperatura de la tierra ya ha aumentado cerca de 1.5 grados Fahrenheit por encima del nivel que existía antes de la Revolución Industrial, concluyó el reporte, y ese aumento, al parecer modesto, está causando los efectos que ya se ven por todo el mundo. Un crecimiento continuo de las emisiones en las próximas décadas podría lógicamente conducir a un calentamiento global por encima de los ocho grados Fahrenheit, según el informe. El calentamiento podría ser más alto en áreas de tierra, y aun mayor en los polos.

El reporte señaló que diversos acontecimientos climáticos severos, entre ellos algunos vinculados con las emisiones producidas por los humanos, han afectado el suministro de alimentos en los últimos años, lo que ha conducido a que suban los precios de los alimentos básicos y se desestabilicen algunos gobiernos de los países más pobres.

El documento concluyó que el calentamiento probablemente “dificulte el crecimiento económico, haga más difícil erradicar la pobreza, merme más la obtención de los alimentos, y prolongue los focos actuales de pobreza, además de crear otros, estos últimos sobre todo en áreas urbanas y zonas que padecen hambruna”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió el miércoles, citada por Agence France Presse, que el cambio climático es una amenaza para la salud, ya que propicia ciertas enfermedades, e instó a los gobiernos a ponerse de acuerdo para reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

Según la OMS, el cambio climático podría causar 250,000 muertes al año a partir del 2030 como consecuencia, entre otras cosas, de la malnutrición, el paludismo o la diarrea.

“Las pruebas son indiscutibles: el cambio climático amenaza la salud del ser humano”, declaró la directora general de la OMS Margaret Chan, al abrir en Ginebra una conferencia de tres días con la participación de 300 expertos.

El profesor Alistar Woodward, uno de los autores del informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, estimó que el mundo se dirige actualmente hacia un calentamiento del planeta de cuatro grados a fines de este siglo y no de dos grados.

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