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Comienza en La Habana nueva ronda de negociaciones por la paz

La delegación de paz del gobierno colombiano viajó el domingo a La Habana para retomar los diálogos con la guerrilla de las FARC, proceso que según dijo el domingo el presidente Juan Manuel Santos, va “bien avanzado”.

La paz “será un camino largo, sin duda, pero ya empezamos a andarlo con pies firmes y, de hecho, vamos bien avanzados”, manifestó el presidente en Bogotá donde hoy participó en la Caminata de la Solidaridad por Colombia, una campaña de beneficencia que recorre avenidas de la capital.

Desde que comenzaron las negociaciones de paz, en noviembre del 2012, las partes han alcanzado acuerdos en tres de los cinco puntos de la agenda: tierras y desarrollo rural, participación en política y drogas y cultivos ilícitos.

El equipo negociador del gobierno iniciará el lunes en La Habana el ciclo 28 de los diálogos, centrados en el tema de víctimas, uno de los más espinosos del proceso porque incluye la discusión sobre verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición de los hechos que han marcado medio siglo de conflicto armado en el país.

El debate del punto de víctimas comenzó el pasado 12 de agosto y cuatro días después fue escuchado en la mesa de diálogos un primer grupo de doce representantes de los más de 6.5 millones de víctimas de todo tipo que ha generado el conflicto armado.

Un segundo grupo de víctimas viajará a La Habana en una fecha por definir, entre el 9 y el 11 de septiembre, para presentar también a la mesa de diálogo sus historias y planteamientos.

El cara a cara de las víctimas con los representantes de las FARC y del gobierno no ha estado exento de la polémica porque en el país existen quienes consideran que la selección realizada por la ONU y el Centro de Pensamiento de la Universidad Nacional no es representativa de los damnificados.

Algunas voces, principalmente del opositor partido Centro Democrático, liderado por el ex presidente y senador Alvaro Uribe (2002-2010), han criticado la cordialidad con la que se saludaron el 16 de agosto algunos representantes de las víctimas con los delegados de las FARC en Cuba.

Sin embargo, los miembros de ese primero de cinco grupos de víctimas que irán a La Habana expresaron por unanimidad su confianza en el proceso de paz como único camino para el fin de la violencia y alcanzar la reconciliación, dijeron estar “unidos en el dolor” independientemente de quienes fueran sus victimarios, e invitaron a hacer “causa común” en este propósito.

Tampoco ha sido ajena a las críticas la creación de una subcomisión técnica compuesta por los altos mandos militares que se encargará de diseñar la estrategia para que los guerrilleros dejen las armas y que hace parte del quinto punto de la agenda, el del fin del conflicto propiamente dicho.

Esa subcomisión militar está liderada por el general Javier Flórez, que dejará el puesto de jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares, en la práctica el segundo en la jerarquía castrense, para dedicarse por entero a trabajar por la paz junto con otros seis oficiales de alto rango del Ejercito, la Armada, la Fuerza Aérea y la Policía.

A las críticas a la participación de militares activos en los diálogos con las FARC, el presidente ha respondido que nada “dignifica” más a las Fuerzas Armadas, que son las que han tenido que librar la guerra, que se les tenga en cuenta a la hora de negociar la paz.

El jefe negociador del gobierno colombiano, Humberto de la Calle, lanzó un mensaje alentador el 22 agosto al concluir la anterior ronda al afirmar que el proceso, después de 20 meses, ha entrado “en momentos decisivos” y “hay posibilidades serias de terminar el conflicto”.

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