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EN NUESTRA OPINION: Venezuela y el ‘sacudón’ de Maduro

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció el martes por la noche cambios en los altos puestos de su régimen. A los cambios los llamó “sacudón”.

El general Rodolfo Marco Torres, ministro de Economía y Finanzas, pasó a ser jefe del equipo económico del gobierno; el ingeniero Asdrúbal Chávez, hermano del difunto líder Hugo Chávez, pasó al frente del Ministerio del Petróleo, y como nuevo jefe de PDVSA fue designado el ingeniero Eulogio del Pino.

El sacudón también afectó a Rafael Ramírez, que de la vicepresidencia económica y el Ministerio del Petróleo pasó al cargo de ministro de Relaciones Exteriores, sustituyendo a Elías Jaua, que ahora será vicepresidente de Desarrollo del Socialismo Territorial y Comunas, y ministro para las Comunas.

“Ha llegado la hora”, dijo Maduro, y señaló que los cambios en el gobierno constituyen una “nueva etapa de la revolución”.

Pero Maduro no dio detalles sobre cambios en la conducción de la economía. De manera que después del anuncio nadie podía decir qué hará el gobernante ni de qué forma el sacudón resolverá la grave situación económica que sufre el país: inflación galopante, con una tasa anualizada del 60.9 por ciento registrada el pasado mayo, aguda escasez de bienes básicos como la harina de maíz, la carne y la leche, y también falta de medicinas y de artículos de cuidado personal.

Los cambios han generado una ola de incertidumbre. Por ejemplo, durante su gestión como vicepresidente económico, Ramírez propuso un plan de unificación del tipo de cambio y un ajuste en el precio de la gasolina. Muchos inversionistas y analistas aplaudieron su idea, pero de sectores oficialistas surgieron críticas y señalamientos de que Maduro se estaba apartando del socialismo.

El sacudón ha dejado en vilo los ajustes económicos que promovía Ramírez, y parece reafirmar la reciente declaración del máximo líder chavista sobre una radicalización del proceso revolucionario en Venezuela.

Venezuela no necesita un “sacudón” en el que los ministros han saltado de un puesto a otro –“las mismas caras cambiando de sillas”, como señaló el dirigente opositor Henrique Capriles– sino auténticos ajustes en la economía que alivien el desabastecimiento y den un respiro al pueblo. Al parecer, Ramírez se había dado cuenta de la necesidad de un giro, pero ahora sus propuestas cambiarias y el ajuste del precio de la gasolina quedan en el aire y la nave política de Maduro da un bandazo a babor.

Venezuela no avanza hacia ningún mar de la felicidad: navega por un océano de dudas. Y el sacudón solo ha traído más confusión y desesperanza.

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