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'Mamá, me quieren matar': desde una cárcel en Venezuela un hijo llama desesperado a su madre en EEUU

Laurie Holt muestra un foto de su hijo Joshua Holt, en su casa en Riverton, Utah, en julio del 2016, poco después de que Joshua fuese arrestado en Caracas.
Laurie Holt muestra un foto de su hijo Joshua Holt, en su casa en Riverton, Utah, en julio del 2016, poco después de que Joshua fuese arrestado en Caracas. AP

Laurie Moon Holt estaba en su trabajo el martes por la mañana en Salt Lake City, cuando recibió una llamada telefónica llena de pánico desde un número desconocido.

Era su hijo Joshua Holt, que desde el 2016 está en una cárcel venezolana, que la llamaba con urgencia.

Estaba atrincherado dentro de su celda en la prisión, con la cama bloqueando la puerta, mientras un grupo de presos trataba de entrar.

"Apenas podía oírlo, pero él decía: 'Mamá, están tratando de matarme. Mamá, están tratando de matarme' ", recordó Laurie Holt. "Estaba diciendo, 'Mamá, están intentando entrar en mi celda’".

Por casi dos años, Holt ha estado preso en la descomunal prisión Helicoide de Venezuela, a la espera de un juicio que nunca se materializa.

Los funcionarios venezolanos han calificado al ex misionero mormón de 26 años como un peligroso "espía", "mercenario" y "terrorista". Sin embargo, para sus seguidores Holt es un inocente rehén político atrapado en una avanzada guerra diplomática entre Washington y Caracas.

Esa guerra empeoró el martes, cuando el gobernante Nicolás Maduro, recién ganador de una reelección hasta el 2025, expulsó de Venezuela al diplomático estadounidense de más alto rango, Todd Robinson, que estaba trabajando para liberar a Holt. La expulsión de Robinson fue en represalia por las dolorosas sanciones financieras que le aplicó Estados Unidos a Venezuela y por negarse a reconocer los comicios "falsos" del pasado domingo.

La revuelta carcelaria, que involucró a presos políticos pocos días antes de los comicios, aumentó las tensiones en un país que ya está bajo presión internacional.

Daniel Ceballos, ex alcalde de San Cristóbal detenido desde el 2014 y que permanece en el Helicoide en espera de un juicio, dijo que los condenados y los guardias de la prisión se confabularon para castigar a los activistas políticos de la oposición que están allí.

"Estamos decididos a resistir, incluso con nuestras vidas, para que podamos ser escuchados y para que la gente vea lo que sucede en las mazmorras de esta dictadura", dijo Ceballos en un video que surgió durante los disturbios. "Estamos cansados de que maten y torturen".

El gobierno acusó a Ceballos y a otros de comenzar la rebelión como un truco para avergonzar a la administración en vísperas de las elecciones.

Pero lo que sí está claro es que Holt quedó atrapado en el medio.

Su madre dijo que el 15 de mayo comenzó con una nota de esperanza. Después de la intensa presión diplomática de los senadores y la embajada de Estados Unidos, a Laurie Holt le pareció que su hijo iba a tener por fin una audiencia en la corte.

Pero, como ha sucedido en innumerables ocasiones, el transporte de la prisión nunca lo recogió.

"No sé por qué me sorprendió que no lo recogieran", dijo Laurie Holt en una entrevista telefónica. "Así es más o menos cómo son las cosas allí. Tienen una audiencia, pero luego no lo llevan a la audiencia”.

Según relatos de opositores al régimen de Maduro, un grupo de convictos que comparten la prisión con personas que esperan su juicio como Holt, escogieron ese día para atacar.

Joshua Holt está en la tenebrosa cárcel de El Helicoide en Caracas y se sumó al motín iniciado por varios presos políticos venezolanos.

Mientras trataban de derribar la puerta de Holt, los presos se apoderaron de Gregory Sanabria, un joven activista político que fue arrestado en el 2014 en medio de protestas en todo el país, según los informes.

El abogado de Sanabria dijo que los presos lo golpearon tanto que le fracturaron el cráneo, le rompieron la nariz y le cortaron la cara. El lunes, su equipo legal dijo que el daño era tan severo que los médicos no podían operarlo hasta que la inflamación disminuyera.

Aparentemente los presos también se atrincheraron en diferentes alas de la cárcel para evitar a los atacantes.

Fue durante esa "libertad para todos" que Holt y otros prisioneros lograron enviar mensajes de video y de voz al mundo exterior.

"Invoco a las personas en Estados Unidos, necesito su ayuda para que me saquen de este lugar", Holt le dice a la cámara en un mensaje. "Le he estado rogando a mi gobierno por dos años. Dicen que lo están haciendo, pero todavía estoy aquí y ahora mi vida está amenazada. ¿Cuánto tiempo tengo que sufrir aquí? ".

En otro video, se ve a Holt de pie con Ceballos y otros dos presos que la oposición considera prisioneros políticos.

En ese video, dice que está a salvo, pero exige que el gobierno brinde atención médica a los presos y les otorgue el derecho constitucional a un juicio. También dice que está siendo tomado como rehén por el gobierno venezolano.

Foro Penal, un grupo de asistencia legal, dijo que a 20 de los 54 detenidos políticos en el Helicoide se les ha concedido la libertad condicional, pero la administración se niega a liberarlos.

Para Laurie Holt, el video fue una prueba de que Holt estaba vivo, pero también lo halló perturbador.

"Me molestó mucho", dijo, "porque Josh no es parte de la oposición y nunca ha sido parte de la oposición, y sentí que lo presionaron por razones de seguridad, porque ellos eran lo único que él tenía allí para mantenerse vivo".

El video se ajusta a la narrativa del gobierno venezolano de que Holt era parte de una oposición más amplia: la élite de Washington decidida a destruir a la "revolución socialista".

Pero según otras versiones, Holt simplemente estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.

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Joshua Holt y Thamara Caleño estaban recién casados cuando fueron arrestados en el 2016 en Venezuela por posesión de armas. Cortesía de la familia Holt.

Holt conoció a Thamara Caleño, venezolana y también mormona, en un sitio para encuentros de personas religiosas y se enamoró. En el 2016, se reunieron en la República Dominicana para continuar su noviazgo, y en junio de ese año viajó a Venezuela para casarse.

La pareja pasó la luna de miel en la famosa Isla de Margarita en Venezuela, y regresó a Caracas por unos días, a la espera de que Caleño y sus hijos obtuvieran visas de Estados Unidos, cuando ambos fueron detenidos el 30 de junio del 2016.

Las fuerzas de seguridad afirman que encontraron granadas de mano y armas automáticas escondidas en su departamento. Holt y sus abogados dicen que él es inocente. Y un testigo ocular le dijo al Miami Herald que vieron a la policía plantar las armas para encarcelar al joven, que apenas hablaba español.

Si hubo algo positivo en medio de la revuelta de la prisión es que la pareja se reunió. Se vio una foto de ellos dentro de la cárcel, cansados y con lágrimas, pero juntos.

Pero ese momento de respiro probablemente no duró mucho. Más tarde, el jueves, empezaron a escucharse mensajes de voz desde el interior de la cárcel que, en pánico, advertían de una redada policial.

"¡Ayúdennos! ¡La [policía] viene ahora mismo y nos amenazan! ", dijo Vilca Fernández, una estudiante activista y candidata al Congreso en un mensaje enviado al Miami Herald por un abogado de derechos humanos.

Un mensaje de otro detenido calificó la situación de "fuera de control".

"No van a garantizar nuestras vidas, ya nos han dicho que nos van a jod...”, dice.

The Miami Herald no pudo confirmar independientemente la veracidad de ninguna de las grabaciones. Pero Laurie Holt dijo que su hijo también parecía convencido de que la policía iba a reprimir la revuelta violentamente.

Según la mayoría de las versiones, la policía pudo recuperar el control sin derramamiento de sangre. Más tarde, aparecieron imágenes de Ceballos, Fernández, Holt junto a otros, aparentemente en buen estado físico.

El gobierno dice que los criminales convictos fueron separados de los prisioneros políticos no violentos, y que todos los prisioneros fueron entrevistados y recibieron atención médica.

Pero las tensiones siguen siendo altas.

El sábado, un grupo de 18 presas dijeron que habían comenzado una huelga de hambre dentro del Helicoide. La esposa de Holt, Caleño, no figuraba en la lista de huelguistas.

Y los funcionarios estadounidenses dijeron que se les habían negado el acceso a Holt.

Robinson, el diplomático estadounidense, fue al Ministerio de Relaciones Exteriores el jueves para exigir información, pero las autoridades se negaron a recibirlo.

El viernes, la embajada informó que "el gobierno venezolano nos ha negado... acceder varias veces, lo que representa una violación de la Convención de Ginebra".

El martes, Laurie Holt dijo que ni los funcionarios de la embajada ni sus abogados habían podido ver a su hijo o a su nuera.

Aunque confía en que salió ileso de la revuelta, dijo que su hijo sigue en un frágil estado emocional.

"Ha tratado de suicidarse", dijo. "Dijo que iba a dejar de comer hasta que muriera, porque simplemente no le importa, que no puede quedarse allí por el resto de su vida".

"Nunca he podido realmente sentarme y hablar con él. Siempre han sido breves llamadas de pánico de él ", dijo. Una vez recibió un mensaje de correo de voz de él "donde se despedía y me decía que probablemente no volvería a casa".

Laurie Holt esperaba que la reelección de Maduro el domingo cambiara la dinámica, que el presidente pudiera ver la liberación de su hijo y su nuera como una forma de comenzar a establecer una conexión con Washington.

"Josh ha estado a punto de ser asesinado varias veces y hemos tenido suerte porque ha tenido ángeles de la guarda velando por él", dijo. "Pero la próxima vez quizás no tenga tanta suerte. Y si lo matan allí, Maduro tiene que saber que Estados Unidos no estará contento con eso, y que se pagará un precio por ello”.

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