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Un "cariñito" para los niños del Mundial no estaría de más

Los equipos de Bélgica y Panamá, acompañados por los niños, antes del inicio del juego el pasado 18 de junio  en Sochi, durante la Copa del Mundo de Fútbol Rusia 2018.
Los equipos de Bélgica y Panamá, acompañados por los niños, antes del inicio del juego el pasado 18 de junio en Sochi, durante la Copa del Mundo de Fútbol Rusia 2018. Foto de cortesía

Seguramente que los ha visto. Son los niños que antes de cada partido de la copa mundial de futbol acompañan a un jugador de las selecciones nacionales, salen con ellos a la cancha y van seguidos de las cámaras de televisión, pero al observarlos quedan más preguntas que respuestas.

En el mundial de Brasil los vi formaditos en los túneles del estadio de Maracaná esperando a los seleccionados a quienes acompañarían por unos escasos minutos.

Me llamó la atención lo mismo en ese entonces que lo que hoy veo por la televisión: que los niñitos no reciben un cariño de parte de los jugadores, algo, por pequeño que sea que nos haga ver que la acción de que estos pequeños estén ahí tiene una razón de ser que es muy noble: hacer conciencia del valor de proteger a los niños.

Pero ¿qué sucede hoy?

Tengo presente la imagen de una niñita en el túnel de un estadio en Brasil momentos antes de que comenzara el partido. Había ganado el honor de acompañar a un seleccionado en un partido. La niña era jugadora de futbol y con grandes calificaciones, por lo que fue escogida. Su madre nos decía a mi camarógrafo y a mí que a partir del día que fue escogida, aquella chiquita no podía dormir pensando en el momento de poder ir de la mano junto a algún ídolo de su deporte favorito.

“¿Pero, qué pasa? Me decía aquella madre. Que hay un montón de reglas que los niños tienen que cumplir. Una de ellas, no sacar de concentración a los jugadores, entonces, cualquier platica no es permitida. Los llevan de la mano, sí, pero con una gran lejanía, como si no estuvieran ahí. Mi pobre hijita se ha convertido en un fantasma, porque no puede hablar y únicamente debe limitarse a salir caminando. Después regresan y ya, eso fue todo. Nunca un abrazo o una caricia que puedan recordar”. Aquel comentario me caló hondo.

Hoy, en este mundial de Rusia, vuelvo a ver aquellas imágenes de Brasil repetirse y recuerdo aquella platica de hace cuatro años. Bastó ver lo que sucedió en el partido de Argentina.

Las cámaras enfocaban a un Messi serio, y a su lado un niñito a quien ni siquiera se volteaba a ver. Y no se trata solo de Messi, que lucia a todas luces en una concentración y con una gran preocupación por el partido, algo que sentíamos todos, pero que sucede con el resto de los jugadores.

¿Qué tanto desconcentra a los jugadores el tener un gesto de cariño y atención para aquellos niñitos que están esperando largo tiempo ahí en los estadios para verlos tan solo por un par de minutos?

Lo peor de la forma en que los ignoran viene después y es tomado por las cámaras de televisión. Vemos que los astros deportivos cantan los himnos nacionales, que se ven acompañados por los niños parados frente a ellos. Terminan los himnos, los niños voltean a verlos sin que ellos devuelvan siquiera la mirada. Luego viene el sorteo de quien comienza el partido y ¡adiós Lola con los niños!

Los vemos todos desconcertados -desilusionados diría- tomarse de las manos para salir en fila, muchos no saben si para un lado o para el otro, sin siquiera haber recibido una palmada en la espalda que apoye el supuesto mensaje de la importancia de la niñez y la protección de los adultos.

En segundos los jugadores ya están en lo suyo y nada más importa. ¿Y los niños? Bien gracias.

¿Hay alguien que pueda hacer algo para humanizar el momento? Aparentemente no.

Las respuestas de los expertos varían y en general son frías.

“Los niños no pueden desconcentrar al jugador que solo tiene en mente el partido crucial al que se va a enfrentar. Es por eso, no por descortesía, que en ese momento no se les toma en cuenta. Pero las cosas no son así”, me dice un mexicano que comenta del tema, “que gachos son con los chiquitos, no se vale”

No se valdrá, pero es la triste realidad, y todo en aras de la niñez. Por lo menos, que los miren o que se dieron cuenta que estuvieron junto a ellos. Un cariñito no estaría de más.

Twitter e Instagram: @CollinsOficial, email: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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