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NRA demanda a San Francisco por clasificarla como terrorista

ARCHIVO - En esta imagen de archivo del 24 de marzo de 2019, una multitud en la manifestación March for Our Lives en apoyo del control de armas en San Francisco.
ARCHIVO - En esta imagen de archivo del 24 de marzo de 2019, una multitud en la manifestación March for Our Lives en apoyo del control de armas en San Francisco. AP Foto

La Asociación Nacional del Rifle demandó el lunes a la ciudad de San Francisco, donde las autoridades declararon recientemente que el grupo de cabildeo por el derecho a poseer y portar armas es una “organización terrorista interna”.

En la querella interpuesta en el Tribunal del Distrito Norte de California, la NRA (siglas en inglés de la asociación) argumenta que la ciudad está infringiendo su derecho a la libre expresión y trata de poner en una lista negra a cualquier persona que esté vinculada con ella.

La NRA solicita a la corte que intervenga para “indicar a los cargos electos que la libertad de expresión supone que no puedes silenciar o castigar a aquellos con los que discrepas”.

La Junta de Supervisores de San Francisco aprobó la semana pasada, una resolución en la que afirma que la NRA es una “organización terrorista interna”, alegando que el grupo hace propaganda que pretende engañar al público sobre los peligros de la violencia con armas de fuego.

“Esta medida es un ataque a todas las organizaciones activistas en todo el país”, dijo William A. Brewer III, abogado de la NRA. “No puede haber lugar en nuestra sociedad para esta clase de comportamiento por parte de miembros del gobierno. Por suerte, la NRA, como todos los ciudadanos estadounidenses, está protegida por la Primera Enmienda”.

La resolución en San Francisco se aprobó luego de unos tiroteos recientes que acapararon los titulares noticiosos, incluido uno en Gilroy, California, unos 129 kilómetros (80 millas) al sureste de la ciudad y donde un agresor entró a un festival con un arma larga de tipo AK, matando a tres personas y lesionando a 17 antes de suicidarse.

Desde ese tiroteo el 28 de julio se han producido al menos tres tiroteos masivos: en El Paso, Texas, Dayton, Ohio, y en las localidades de Odessa y Midland, en el oeste de Texas.

La supervisora de San Francisco, Catherine Stefani, dijo haber redactado la resolución tras el suceso en Gilroy, impulsada en parte por la imagen de uno de los muertos, abatido cuando jugaba en un castillo hinchable en el festival. Stefani, abogada y que lleva años participando en organizaciones partidarias del control de armas, dijo que la idea la ponía enferma. “Tuve suficiente”, dijo a The Associated Press.

“Siguen interponiéndose en la reforma de la violencia armada y hay gente muriendo por eso”, dijo.

También criticó a la cúpula de la NRA por cómo gasta las cuotas de los 5 millones de miembros que dice tener. Es un tema sensible también para algunos activistas defensores de los derechos de armas, que creen que el veterano director general del grupo, Wayne LaPierre, y otras personas de su círculo interno han despilfarrado cientos de miles de dólares en cosas como ropa cara, viajes, alojamiento y salarios inflados.

Stefani dijo a AP que creía que la demanda era un “movimiento desesperado de una organización muy desesperada”.

La NRA lleva meses afrontando problemas legales, como una investigación del secretario de Justicia de Nueva York, donde se formó la organización, y del secretario de Justicia de Washington D.C., donde las autoridades investigan si su actividad incumple su condición de organización sin ánimo de lucro.

También ha habido luchas internas por el liderazgo del grupo, que hicieron que los activistas de la libertad de armas se cuestionaran la capacidad de la NRA para influir en las próximas elecciones presidenciales de 2020.

Los líderes demócratas en el Congreso instaron el lunes al presidente, Donald Trump, un favorito de la NRA, para que presione a los republicanos y acepten una ampliación de las comprobaciones de antecedentes, y se han emprendido esfuerzos para facilitar que puedan confiscarse las armas a personas con problemas mentales, al menos de forma temporal.

La NRA prefiere ir a los tribunales que abordar la “epidemia” de violencia armada en Estados Unidos, afirmó John Coté, portavoz de la fiscalía de la ciudad de San Francisco.

“El pueblo americano se veía más beneficiado si la NRA dejara de intentar llevar armas de guerra a nuestras comunidades y en su lugar hiciera algo sobre la seguridad de armas”, dijo Coté. “Medidas de seguridad de sentido común, como comprobaciones universales de antecedentes, una prohibición de las armas de asalto y restringir los cargadores de alta capacidad serían un buen comienzo”.

La iniciativa de las autoridades municipales ha sido recibida con algo de escepticismo entre personas que lo consideran una forma de “aparentar virtud”. Un editorial en Los Angeles Times escrito por Michael McCough alegaba que si bien la NRA debe ser criticada por bloquear los esfuerzos para combatir la violencia armada, no es riguroso tacharla de ‘organización terrorista interna’”.

En los últimos años, varias empresas estadounidenses han cortado lazos con la NRA y sus miembros. Delta Airlines dejó de ofrecer descuentos a los miembros del grupo, y la semana pasada las cadenas Walmart, CVS, Walgreens y Albertsons pidieron a sus clientes que no porten armas visibles en sus tiendas.

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