Artes y Letras

La fuerza ritual en la obra de Susana Guerrero

La artista española Susana Guerrero, frente a la obra ‘La Mare dels Peixos’, 2017, xilografía sobre piel y cerámica.
La artista española Susana Guerrero, frente a la obra ‘La Mare dels Peixos’, 2017, xilografía sobre piel y cerámica. CORTESÍA

La obra de Susana Guerrero (Elche, España, 1972) tuvo un giro fundamental cuando en 1997 viajó a México con una beca PROMOE de la Universidad Nacional Autónoma de México. Hasta obtener en 2012 el doctorado en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández, estuvo viajando y también trabajado por Grecia, Italia y Alemania, pero su obra ya había quedado marcada por la expresión simbólica y el ritualismo iconográfico de la cultura precolombina mexicana.

La actual exposición Anatomy of the Myth (2017) en el Centro Cultural Español de Miami (CCEMiami) viene precedida por otras que han abordado también una reflexión, desde una enfática sensibilidad femenina, en torno a la expresión mitológica en el ámbito del arte y la cultura contemporánea. Ejemplo de ello son las muestras Leche negra. Manantial de muerte (2013, Centro Cultural Las Cigarreras, Alicante), A mí las fuerzas (2011, Galería El viajero alado, Sevilla), entre otras. Anatomy of the Myth –exhibida en versión reducida el pasado año en 532 Thomas Jaeckel Gallery (Nueva York)– es probablemente el proyecto expositivo más ambicioso y maduro en la trayectoria de Susana Guerrero.

Destaca el depurado montaje de las obras, cuyas morfologías fragmentadas y dispersas parecen unas veces estar posadas en las paredes, otras flotar en el espacio. Igualmente la iluminación tenue, envuelve a las piezas en un aura ascendente de ritualidad conforme el espectador discurre por la muestra. Una muestra compuesta por cerca de una veintena de obras que combina gran variedad de formatos artísticos, desde cerámica y xilografía, hasta dibujo, escultura e instalación. Variedad de formatos amarrados por la correa estética del “art povera” expresada en la vocación por reciclar materiales ‘pobres’, ya sean de origen natural o artificial. Son obras donde se entretejen materiales tan disimiles como el latón y la penca de agave (Corsé de maguey), pero también donde se entrelazan camafeos, cactus, algodón, cables y cerámica (Autopsia del mito), produciendo un revoltijo simbólico en las obras que invitan al espectador no solo a mirar, sino también a oler y tocar.

La fuerza ritual (y el aliento onírico) brota en la obra de Guerrero por la colisión que se produce entre su acerbo sociocultural cristiano y católico, y el inconmensurable mundo azteca que ella encontró en el Estado de Guerrero durante su primer viaje a México. Fue una experiencia profundamente reveladora para la artista contrastar su educación e ideario ético religioso con unas tradiciones aztecas inscritas en códices, tapices y libros de fibras vegetales prehispánicos. Fuentes que hablaban de una comunidad diferente entre cuerpo y sexualidad, entre cultura y naturaleza; un legado ancestral pero vigente que produce una relación endogámica entre la vida y la muerte exacerbada por el éxtasis del sacrificio.

La obra de Guerrero reinterpreta, de un lado, la mitología de lo arcaico como maneras de recuperar un nuevo equilibrio, una armonía nueva del ser y el estar que desborde las contingencias materiales que se autoimpone el sujeto para entrar en el juego social. Del otro, representaciones del cuerpo y las pulsiones femeninas como poderes (sobre)naturales que descubren la salida milagrosa del nacimiento, pero también el eterno retorno de la muerte.

Escenifica una espiritualidad nueva que, imbuida de sensibilidad ‘primitiva’, imagina los modos de cuidar y reproducir la vida más allá de la hostilidad y los sin sentidos del mundo. Como observa René Contreras, artista visual y crítica de arte mexicana: “Susana nos habla del cuerpo femenino, de su carne y su placer; de su culpa y su expiación. Se defiende de las miradas cubriéndolo y de las tentaciones de los otros, llenándose de picos y coronas de espinas”. Articulando así una práctica artística que lleva inscrita un fuerte componente autobiográfico e intelectual. Esculturas como Distribuidor de leche, La Mare dels Peixos, entre otras, hacen alusión a la fertilidad, al parto y la maternidad como experiencias esenciales en la vida de la artista. “Estas esculturas”, comenta Guerrero, “hablan de la leche materna, de la hembra alimentadora que puede dar y quitar la vida”. Así Anatomy of the Myth asume una visión de la vida y los comportamientos cotidianos como historia y archivo personal que afianzan el trato familiar del sujeto con el mundo y consigo mismo. Donde la sensibilidad se anuda con la razón para entender las cosas desde un espíritu profundamente humano.

Susana Guerrero. ‘Anatomy of the Myth’, Centro Cultural Español de Miami, (CCEEMIAMI), 1490 Biscayne Blvd., Miami. Hasta el 1 de marzo. Para más información: www.ccemiami.org

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Miami y Madrid. dmatos66@gmail.com

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