Artes y Letras

La escultura intransigente y altiva de Edgar Negret

Gran Mariposa, 1998, aluminio pintado, 32 x 39 x 32 pulgadas, pieza única.
Gran Mariposa, 1998, aluminio pintado, 32 x 39 x 32 pulgadas, pieza única. Imagen de cortesía

La exhibición Unyielding (Intransigente), del colombiano Edgar Negret (1920-2012) en Artscape Lab, galería que ofrece una plataforma innovadora en Miami por su especialización en obras tridimensionales para espacios exteriores, permite revisitar la obra de un gran pionero de la escultura abstracta latinoamericana.

Las 14 piezas expuestas son en su gran mayoría ediciones únicas y abarcan un rango de creación de 1962 a 1999. El adjetivo “Unyielding”, que da título a la muestra, fue tomado de la traducción de un artículo del crítico Eduardo Serrano, quien definió el arte de Negret como “sereno, intelectual e intransigente”, por “su estricta asociación (…) a lo indisputablemente universal, a verdades permanentes”. Esa cualidad de lo inflexible refiere a la persistencia del espíritu del artista que asimiló lecciones de todos los tiempos –desde las culturas indígenas hasta el constructivismo, el futurismo y la escultura europea de vanguardia- pero que jamás cedió un ápice en su férrea convicción de lo que podía y debía ser y decir con su arte. Marta Traba, quien lo consideraba “una de las grandes figuras de la escultura mundial” declaró que Negret “batía todas las marcas” sin abandonar nunca los conceptos ni las situaciones plásticas en las cuales creía.

Serrano, por su parte, establece un parangón entre su obra y las de Anthony Caro y Louise Nevelson quienes a su juicio son los otros dos escultores que, junto con él, realizaron en los años 1950 “aportes verdaderamente fundamentales”. Fue justamente en esa década cuando la obra del artista, nacido en la ciudad de Popayán y establecido en la Gran Manzana entre 1955 y 1963, ingresó a la colección permanente del Museum of Modern Art de Nueva York, MoMA. En el mismo museo participó luego en exhibiciones como Twentieth-Century Art from the Nelson Aldrich Rockefeller Collection, 1969 (Arte del siglo XX desde la Colección Nelson Aldrich Rockefeller), donde exhibió una pieza, creada en 1954, como parte de la serie que inscribió su nombre en la historia del arte: Aparatos mágicos.

En esa década de la posguerra en la que América del Norte se abrazaba a la máquina galopante de la modernidad, Negret la asumía con sus ensamblajes de hierro pintados con los colores primarios de Mondrián –rojo, blanco, negro, azul– incorporando y exponiendo en su superficie el engranaje sostenido con tuercas y tornillos visibles, pero a la vez alimentándola con la raíz de un elemento invisible: la presencia atemporal de lo poético, la energía de los rituales arcaicos.

En 1957 creó su famosa Kachina, una escultura abstracta inspirada en las muñecas rituales de los indios Pueblo, que se usan en ceremonias de curación. Desprovista de extremidades en la versión de Negret, evoca las estructuras minimalistas sin referente, pero él, desafiante, nombra la escultura para vincularla al objeto real. Este rasgo, característico de la abstracción geométrica colombiana, es una desobediencia a los preceptos abrazados por esa gran corriente en la mayor parte del resto del continente. Como escribió el crítico Álvaro Medina, Negret se nutre tanto de la naturaleza, como de los espacios arquetípicos de la civilización humana: “la tumba, la escalera, la ciudad, la pirámide, la torre, el puente, la columna, el portal, el ábaco, el códice, el tejido, el mapa, el reloj, el calendario, la nave, el aparato, el libro, el misil, el satélite (…)”.

Unyielding expone dos astros creados en 1985, Sol y Luna, transformados en un fantástico engranaje radial de intenso rojo o en la plenitud del círculo amarillo construido con aluminios recortados que revelan la tensión entre el rigor sintético y la expresión poética que Negret fusiona. Una pequeña, maravillosa pieza tridimensional sin título, fue un regalo que dio a su amigo Fabio en la Navidad de 1962 en Nueva York. Su engranaje en aluminio rojo y activado con una suerte de flecha dorada está construido sobre dos piezas en madera: un círculo azul superpuesto a un rectángulo negro. El origen referencial es aquí impreciso, pero evoca el mecanismo de sus Aparatos mágicos, la conexión con un ritual, quizás íntimo y afectivo.

En la escultura en aluminio pintado Gran mariposa, creada en 1998, a fines del milenio, están contenidas todas las lecciones del maestro. Hay una extraordinaria inteligencia formal en el modo en que la referencia de las alas deriva en formas curvas y planas que se engranan y desdoblan en pequeñas pestañas –un detalle clave de sus esculturas– y construyen un poderoso espacio negativo en su interior: el vacío de un triángulo casi perfecto. En un lado el azul intenso es monocromo, pero en el otro, las mismas formas están habitadas por las “manchas” de las alas: semicírculos rojos y verdes que se duplican e invierten y albergan pequeños círculos blancos. La obra más tardía expuesta es una escultura monocromática morada, que se yergue evocando el carácter sacro que tenía el motivo que la inspiró para las culturas precolombinas: el maíz.

La exhibición Unyielding reafirma la certera persistencia de la frase que escribió Marta Traba en 1973 en el catálogo de una exhibición del escultor en Caracas: “Intransigente y altiva, la escultura de Negret sigue convocando a la reflexión sobre el sentido de las formas, y estimulando el placer estético”.

Adriana Herrera es curadora y crítica de arte. Es fundadora, junto a Willy Castellanos de Aluna Art Foundation.

“Unyielding”. Artscape Lab. Hasta el 19 de mayo. 7255 NE 4th Avenue, Suite 113. Miami, FL 33138.

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