Artes y Letras

Pinceladas femeninas de altura en el Miami Dade College

‘134 días y 21 horas’, 2011, de Harumi Abe, acrílico sobre lienzo, 48 x 72 pulgadas.
‘134 días y 21 horas’, 2011, de Harumi Abe, acrílico sobre lienzo, 48 x 72 pulgadas. Imagen de cortesía

Olas enormes se acercan a un paisaje campestre, una autopista futurista semiesférica y una casa solitaria rodeada por montañas. Esta pintura majestuosa y triste evoca un paisaje japonés, como un tsunami. De hecho, Harumi Abe, del sur de la Florida, ha pintado esta exquisita escena, titulada “134 días y 21 horas”, el tiempo que teóricamente le hubiera tomado caminar hasta el devastado territorio de su país después del fuerte terremoto y tsunami del 2011.

Abe es una de más de 40 artistas cuyas obras forman “Women Painting”, todas de la colección Girls’ Club, de Francie Bishop Good y David Horvitz. Es una muestra significativa, parcialmente oculta en el centro de artes plásticas del recinto Kendall del Miami Dade College, que destaca el amplio abanico de creatividad femenina en la pintura contemporánea. Hay piezas figurativas con narrativas particulares y abstractos de acción de artistas locales y nacionales, algunas emergentes y otras bien establecidas, pero mujeres todas.

Las curadoras Michelle Weinberg y Sarah Michelle Rupert se sintieron impulsadas a crear la muestra después de ver “Painters Painting”, un filme seminal de 1972, que documentó a algunos de los artistas más importantes del período 1940-1970, entre ellos Jasper Johns, Robert Rauschenberg, Frank Stella y Andy Warhol. No sorprende que muy pocas mujeres estuvieran en el grupo. “Women Painting” tiene por fin dar su verdadera importancia a la rica obra de las mujeres desde esa época, a la vez que se concentra en una práctica, una de las más antiguas y de más matices: la pintura. También se está produciendo un documental, con entrevistas a artistas en el sur de la Florida y Nueva York, y que debe debutar el 16 de septiembre.

Entonces surge la pregunta inevitable: ¿Hay algo específicamente femenino en las pinturas de mujeres? El público puede llegar a sus propias conclusiones, pero a las curadoras les gustaría pensar que no. Su meta es reconocer la profundidad de la obra que las mujeres han creado desde hace tanto tiempo y que no ha sido debidamente reconocida.

Aunque la diferencia de género en el mundo del arte se ha reducido en el siglo XXI, las mujeres todavía están significativamente subrrepresentadas en las colecciones de los museos (un informe de Artnews indica que solamente el 7 por ciento de las obras en las colecciones permanentes que se muestran en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en el 2015 eran de mujeres), exhibiciones en galerías y bienales, y se venden por considerablemente mucho menos dinero que las obras de sus colegas varones. Varias exhibiciones exclusivamente de pintoras en años recientes —entre ellas en Miami en la Rubell Collection— han tratado de rectificar la situación, pero queda mucho más por hacer.

En el Kendall Campus, la instalación de la muestra sugiere algo que pudiera considerarse el lado “femenino” de la exhibición: ninguna de las obras de arte tienen una pared privada o espacio dedicado, por lo que ninguna domina. Todas están unas junto a las otras, y como dice la curadora Rupert, en ocasiones tienen un diálogo artístico. “Estas pinturas no son islas”, explica. “Tienen relaciones, se llevan unas con las otras”.

Por ejemplo, las espléndidas pinturas de dos de las pintoras más prominentes en la exhibición, Joan Snyder y Louise Fishman, parecen unirse en un coro con sus vecinos abstractos. Snyder se hizo de un nombre a principios de los años 1970 —en un momento en que los hombres dominaban el campo— con sus pinturas de “princelazos”, y aquí está representada por su enérgica “Postmardemgarden”, de 1995; es un campo de flores en movimientos en un caos de colores que destacan el “paisaje” en las obras abstractas que la rodean.

El estilo de Fishman contempla varias técnicas, como raspado junto con los movimientos del pincel. Fishman consiguió la atención nacional por primera con la serie de 1973 llamada “Angry Women”. Para esta muestra, su obra “Razzmatazz”, del 2000, es una obra maestra musical donde casi se puede escuchar lo que emana de los pincelazos.

Pinturas abstractas recientes de Vanessa Prager, Josette Urso y Elisabeth Condon se agregan a la conversación, donde paisajes tradicionales y urbanos, e incluso rostros, emergen de las capas cinéticas.

Pero a diferencia de la pintura japonesa de Abe, algunas de las piezas más figurativas son igualmente persuasivas, y ocasionalmente tienen una visión oscura. Amy Cutler, quien reside en Nueva York, es conocida por pintar mujeres vestidas con prendas de un pasado ambiguo, mientras realizan algún tipo de “trabajo femenino”. “Crying Out Milk”, de 1998, revela una escena profundamente triste. Varias mujeres, con abrigos gruesos, la cabeza cubierta con sombreros y bufandas, se ven junto a un bosque, o quizás una taigá. En el primer plano, una mujer ha dejado caer su bolso y hay una botella de leche vacía junto a ella, mientras llora en un charco de leche.

Los colores y las líneas definidas de “Man in Front”, del 2015 y de Kathy Osborn, le dan un aire parecido a las pinturas del pintor realista estadounidense Edward Hopper, y parece una representación de un mundo de los años 1950, aunque el hombre parece inestable sobre sus pies.

Pero las obras no tienen que ir juntas; la diversidad y el alcance de las pinturas en la muestra parecen ser lo más importante, porque, después de todo, son más de 50 obras.

La artista local Vickie Pierre ha echado mano a la identidad femenina y la ha combinado con decoración ornamental para formar su ensamblajes y pinturas, y para una pieza en color rosa en la muestra ha escrito “I’m a Girl”. Julia Oschatz, nacida en Alemania, presenta su versión de “The Scream”, de Munch, y la gran Nicole Eisenman, combinando alegoría y los fantástico, presenta dos niños rodeados por figuras desnudas y mujeres en llamas, en “The Anxiety of Boys”.

La pieza de la artista local Odalis Valdivieso, del 2014 y que no tiene nombre, es un sutil y hermoso estudio en color y composición donde los azules, rojos y naranjas emiten una luz suave. Shinique Smith, una estrella en ascenso, pintó algo parecido a un pavo real, que se destaca por sus púrpuras, azules y verdes.

De hecho, la preponderancia del color, del paisaje y de las imágenes de flores dejan la impresión de un mundo lleno de propósito artístico. O, en este caso, para estirar la metáfora, de logros de mujeres pintoras que salen de las sombras.

Como la película de 1972 que inspiró la exhibición, las curadoras estaban decididas a que este logro también se documentara en un filme. Once de las artistas, entre ellas Snyder, Fishman, Abe y Pierre, fueron entrevistadas en sus estudios, donde discutieron tópicos que van desde historias personales hasta teorías sobre el arte y el feminismo. El filme se proyectará, junto con una charla, el 16 de septiembre a las 5 p.m..

“Women Painting”, Recinto Kendall del Miami-Dade College, Centro Martin y Pat de Artes Plásticas, , 11011 SW 104 St., Miami. Horario de verano de 11 a.m. a 5 p.m. Miércoles y sábados; de mediados de agosto hasta el 29 de sept. girlsclubcollection.org, (305) 237-7700.

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