Artes y Letras

Ricardo Pau-Llosa y Enrico Mario Santí: Dos poetas entre ríos

Ricardo Pau-Llosa
Ricardo Pau-Llosa Foto de cortesía

Dos poetas, que son también críticos y profesores universitarios, Ricardo Pau-Llosa y Enrico Mario Santí, se han reunido para un esfuerzo en común. Es la traducción al español de poemas de Ricardo por Enrico, que el traductor pretende que sea un español como el que se habla en Cuba, porque proceden de ese país, pero llegaron a Estados Unidos aún siendo niños. Al libro bilingüe lo han llamado “Intruder Between Rivers/ Intruso entre ríos”, con cubierta del pintor cubano Julio Larraz.

Ambos tienen extensas bibliografías, tanto críticos como originales. Enrico es además editor de libros de literatura, como el ya legendario de Octavio Paz, “El laberinto de la soledad”, en el año de su cincuentenario (México: Fondo de Cultura Económica, 2000); y Ricardo, editor de libros de artes plásticas, siendo un ávido coleccionista de arte latinoamericano que ha expuesto en la Universidad de Notre Dame bajo el título: Parallel Currents: Highlights of the Ricardo Pau-Llosa Collection of Latin American Art”, con libro catálogo acompañante.

¿Qué poemas escogieron para esta colección?

Ricardo: El libro recoge 25 poemas míos ya publicados en revistas, algunos no recopilados en libros aún. Esta es la primera tirada de estas traducciones: con 100 ejemplares solamente, hechos a mano en Madrid, por Del Centro Editores, y son artesanales de lujo, pero pensamos hacer unas tiradas menos costosas.

Se ve que hay muchos poemas de inspiración y trascendencia cubana, como “Tabaco de Vuelta Abajo”, “Baracoa” (dedicado a Mercedes Sandoval), “El Capitolio”, “Amelia Peláez”, “Vete”, (sobre Olga Guillot). ¿Cuándo y cómo decidieron hacer este trabajo y cómo escogieron los poemas entre los dos?

Enrico: El impulso inicial, al menos de mi parte, fue dar versiones en cubano de poemas “cubanos” escritos en inglés, luego al escoger se impusieron otros criterios formales: tono, extensión, visión, etc. Siempre he escrito poemas, aunque he publicado muy poco. Y a partir de la lectura de Octavio Paz, que entre otras cosas fue un gran traductor, aprendí que la traducción poética es imposible: a lo máximo que podemos aspirar es a escribir otro poema análogo en el otro idioma. Empecé, sin embargo, planteándome otra vuelta de la misma tuerca: ¿cómo sonarían en tono cubano poemas de tema cubano escritos en inglés? Ricardo y yo no nos conocíamos, pero pronto empezamos a cartearnos, él a darme sugerencias para mejorar mis versiones, y entre pitos y flautas se nos ocurrió la idea del libro, que espero no sea el último… En mi caso, la traducción aspira a ofrecer algo más: un original perdido que el exilio trató de borrar, pero que el poeta y yo rescatamos en una ribera entre dos ríos.

Ambos se reafirman en la introducción de estar en ese papel de intrusos entre dos ríos, o entre “dos charcos”, como dijo Ricardo, lo que produce imaginar lo que no se ha vivido. ¿Cómo es que algunos hijos de exiliados decidieron ser parte de ese exilio —a pesar de haber llegado de pequeños— y confrontar ese reto, no olvidando el español, pero dominando el inglés en que se forjaron?

Ricardo: Yo vine de seis años, y me eduqué en escuelas en inglés y hasta que no llegué en el año 68 a Miami no hablaba español. [Fue a la escuela de Belén.] El inglés lo aprendí por osmosis, igual que el español, mi idioma nativo. La persona como yo, al ser bicultural y bilingüe, al no estar en un río ni en otro, más bien en los charcos “in between”, está muy vinculado a lo americano. Me dicen que es increíble que hable buen español, y en cualquier lugar público me hablan en inglés. Yo les contesto en español y se asombran.

Enrico: Siempre he pensado que la cultura es una decisión. Y todas las decisiones son no solo personales, sino difíciles. Yo pronto escogí (tuve que escoger) si quería ser cubano, y debido a mi profesión, como profesor de literatura, si me expresaba más y mejor en español o en inglés. Decidí aprender a nadar y arrimarme a la orilla del español. A veces pienso que, como no sé nadar, me era más fácil arrimarme a la orilla más cercana… Pero tal vez si hubiese llegado al exilio de más joven, como fue el caso de Ricardo, la orilla del inglés me hubiese quedado más cerca.

¿Enrico, cómo se tramita la traducción al español “cubano”?

El buen traductor se debe meter no solo en el texto del autor sino en su piel: la piel del otro. Creo que lo digo en mi prólogo al libro… Pero en este caso tuve que imaginar, al traducir, cuáles decisiones verbales habría hecho Ricardo de haber ideado el poema en español, o en cubano. Mis traducciones imaginan un original cubano perdido y lo ofrecen como versión del texto en inglés. Creerse el doble del autor no es, en el caso del traductor, un caso de soberbia, sino de amor. El caso límite, el que lleva esa situación a un punto absurdo, es Pierre Menard, el loco que intentó nada menos que escribir el “Quijote”… [en el cuento de Jorge Luis Borges].

¿Ricardo, cuánto te metiste en las traducciones de Enrico?

Bueno, ¿cuánto me metí…? por supuesto, como sé manejar el español, hay cosas que le sugiero, le dejo “carte blanche” a un traductor en chino, o en alemán, pues no podría entender. Y creo que la labor del traductor es tan creativa como la del autor, hay que respetarlo, pero puedo hacer una sugerencia, hacer un twiddling (un giro). Pero a mí no me gusta traducir, lo he hecho con poemas contemporáneos de toda Latinoamérica, del español al inglés, en un número entero de una revista, y tengo poemas míos que traduje al español, pero estas de Enrico son superiores. Cuando uno es el traductor de uno mismo es muy difícil reconstruir los laberintos, las múltiples significaciones, que quizás el lector en inglés vislumbre. Lo que uno trata de hacer es convertir el mapa conceptual, porque ya ha pasado tiempo, y tratar de recrearlo en el otro idioma al traducirse uno mismo.

¿Cuándo escribes poemas esperas a la inspiración o te sientas todos los días a escribir poemas, y cómo se diferencia esto de la crítica que también escribes?

Ricardo: Tengo cierta disciplina, escribo casi todos los días, uno vive la vida del artista. Constantemente estoy agarrando ideas, pensando. Y hace casi tres años estoy casi enviciado en escribir poesía rimada, sonetos al estilo isabelino… Aunque trato de romper el vicio. Mucha de mi crítica tiende a ser reflexiones filosóficas, y mucha de mi poesía se basa en pinturas o esculturas, eso es otra cosa, me he ido metiendo más en esa poesía que se llama ecfrásica, expresar fuera de algo, lo que describe una obra que se basa en otra, una pieza musical que se basa en un poema, o un poema que se inspira en un cuadro… todo eso es écfrasis.

Eso me recuerda que dividieron el libro en cuatro partes. “Historia, casi memoria”, “Écfrasis”, “Sueño del tiempo” y “Justicia, tal vez”. ¿Qué significan estos títulos?

Enrico: En un libro de poemas las divisiones intentan crear la arquitectura de una narrativa; si las divisiones son capítulos, los poemas son escenas de una historia. En ese sentido, convinimos Ricardo y yo, casi sin pensarlo, que los textos transparentan el proceso de una educación que va desde la memoria ancestral, al descubrimiento del arte (verbal y visual), a la experiencia de madurez y a la visión moral del exilio. No hay que olvidar que, además de ser un poeta notable, Ricardo es un importante crítico de arte.

Écfrasis parece estar relacionado con la palabra éxtasis.

Ricardo: En mi caso sí, y es un reto muy peculiar, porque es más fácil escribir sobre cosas en el mundo, inspirarte en la naturaleza, situación, o persona, pero es mucho más complicado enfrentarse a una obra de arte, pintura o escultura, que ya tiene una especie de síntesis del mundo, y con las misma herramientas, tienes que meterte en otro proceso imaginativo.

¿Qué te resultó más difícil en las traducciones y qué lo más cercano?

Enrico: Lo más difícil, y al mismo tiempo lo más retador, fue la prosodia neobarroca inglesa de Ricardo, para mí sólo comparable a la de poetas como John Donne o Dylan Thomas. Es prodigioso que alguien como él pueda dominar un inglés tan entrañablemente siendo este su segundo idioma. Los únicos ejemplos que se le acercan son los de dos prosistas, Conrad y Nabokov, y un poeta, Borges. Lo más cercano: la temática cubana, por supuesto, pero también algo más recóndito: la inmensa cultura poética de Ricardo.

“Intruder Between Rivers/ Intruso entre ríos” se presenta el viernes 16 de febrero, a las 8 p.m., en la librería Books & Books de Coral Gables, bajo el auspicio del Cuban Research Institute y The Green School, de la Universidad Internacional de la Florida. Información: (305) 348-1991.

olconnor@bellsouth.net

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