Artes y Letras

William C. Gordon: mucho más que el ex de Isabel Allende

William C. Gordon
William C. Gordon Foto de cortesía

Durante 27 años el escritor norteamericano William C. Gordon estuvo casado con una de las estrellas de la literatura en español más internacionales: Isabel Allende. Se conocieron en 1987 y aunque de diferente origen y cultura –o tal vez por eso mismo–, el amor fue instantáneo.

Más allá de ser el ex de Allende, Gordon tiene otra vida: hijo del fundador de una religión llamada El plan infinito, huérfano desde los seis años, teniente del Ejército en la época de Vietnam y abogado de inmigrantes hispanos en la Costa Oeste, con semejante resumé existencial no era extraño que ese material se volviera literatura.

William C. Gordon es el autor de seis novelas, entre las que se destacan Duelo en Chinatown y El rey de los bajos fondos, donde el protagonista, el periodista Samuel Hamilton, intenta resolver los casos policiales más sangrientos en la San Francisco de los años sesenta. El escritor viajó a la ciudad para presentar su más reciente novela, Caso abierto (Debolsillo), en la última edición de la Feria del Libro de Miami, y conversó con el Nuevo Herald.

¿Cuéntenos de Caso abierto?

Creo que no es una historia de amor sino de pérdida. Eso tiene que ver con mi vida. Empecé a escribir el libro y me di cuenta de que el secuestro y todo lo que sucede alrededor del personaje femenino, todo eso, aun cuando haya ficción, trabaja con la pérdida real.

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¿A lo largo de su vida sufrió muchas pérdidas?

Bastantes. Perdí dos hijos, relaciones…

La pérdida es irremplazable, ¿pero cómo se hace para continuar o transformar esa pérdida en algo positivo?

No lo sé. Quisiera saberlo. Mi padre murió cuando tenía 6 años. Era una persona muy importante en mi vida, que me enseñó a tener libertad. Uno vive y trata de transformar las cosas para tener más fuerza. Perder un hijo es algo que te dura toda la vida… Hay que seguir adelante, pero el vacío siempre queda.

¿Usted es creyente o escéptico?

No soy creyente, pero soy una persona espiritual.

Samuel Hamilton vive en la San Francisco de los años 1960. ¿Por qué eligió especialmente ese período para colocar sus historias?

Cuando tenía seis años y se murió mi padre yo sabía que iba a ser escritor. Intuía que lo sería recién a los 60 años, porque antes tenía muchas cosas para hacer. No quería ser pobre porque cuando mi padre se murió nos quedamos en la pobreza. En esa época había mucha vida en San Francisco, estaban pasando cambios en la sociedad.

¿Qué le atrae del género policial?

Cuando era chico en Los Ángeles trabajaba de lustrador de zapatos. En al centro de la ciudad recogía las novelas de 10 centavos que la gente leía y luego las tiraba en la calle. Eran novelas muy baratas, pero a mí me gustaban mucho. Mientras esperaba algún cliente leía esas novelas. Estaba enamorado de esas historias de detectives. Eran los libros da la gente pobre. Era lo único que podías comprar. Lustraba botas y me pagaban 10 centavos por cada par. Elegí que el personaje central sea periodista, porque en esos años los detectives eran muy violentos, y yo quería alguien que no fuera tan así, y que él necesitara la ayuda de los otros ya que podía meter más personajes en la historia. También situó mis novelas en el pasado porque tenía muy claro que no quería ADN, ni celular ni Internet. Nada moderno. Quería que las cosas fueran como cuando el detective tenía que hacer todo.

Usted habla muy bien español. ¿Dónde lo aprendió?

Mi padre inventó una religión: El Plan Infinito. El predicaba eso junto con su amante, que era mexicana. Cuando murió, ella se quedó con todo el dinero de la Iglesia. Entonces me fui a vivir a un barrio de Los Ángeles que era mexicano. Así aprendí: tenía que hablar español para defenderme de los chicos en la escuela. Y también para hacerme amigos.

Y luego terminó enamorándose de una de las escritoras más famosas del planeta...

Sí, estuve casado con Isabel durante 27 años.

¿Cuáles son los pros y contras de estar casado con alguien que ejerce el mismo oficio que uno?

Es complicado eso en la pareja. No sé si resulta porque hay celos. Causa problemas, pero esa no es la razón por la cual Isabel y yo nos separamos.

¿Usted le mostraba a ella lo que escribía?

Sí, Isabel me ha ayudado mucho. Y me ayuda. Somos amigos. Si ella tiene algo que ha escrito, me lo muestra también.

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