Artes y Letras

Glexis Novoa: estimulante viaje circular

‘Emptiness’, 2015, del artista Glexis Novoa.
‘Emptiness’, 2015, del artista Glexis Novoa. Glexis Novoa

La más reciente exposición personal de Glexis Novoa (La Habana, 1964) en el Lowe Art Museum, titulada Emptiness, constituye un estimulante viaje circular. Interesante porque logra arrancar al espectador del enrarecido cubo blanco para que pueda encontrarse consigo mismo. La galería del museo, donde el enfático peso del vacío aquilata la existencia, está delicadamente escindida a partir de una frágil línea continua de grafito que, ubicada a nivel del ojo, establece un horizonte distante que promete el reencuentro con ciudades arcanas, urbes híbridas donde coexisten íconos reconocibles y estructuras ficcionales.

“La línea del horizonte es la referencia a mi afición por el mar”, apunta Novoa en entrevista con el Nuevo Herald. “Si nos alejamos de la costa a nado o en una pequeña embarcación, el panorama visual se divide con una línea horizontal entre cielo y tierra”. Según el artista, esa sensación de la perspectiva visual evoca el tránsito desde o hacia una orilla específica, generando una serie de referencias que tienen que ver con una condición insular. “La contemplación de un paisaje que aparece o desaparece en una línea, implica la reflexión y eso es algo que intento compartir en este tipo de obras a través de ‘el discurso de los paisajes’”.

La muestra –que comprende 15 dibujos minúsculos (la mayoría no excede una pulgada) y de escala, sin embargo, monumental– obliga al espectador al desplazamiento físico garantizando una relación estrechamente personal para con cada uno de estos caprichosos enclaves.

Emptiness parte del concepto budista suññatā, término que en palí engloba la cualidad del vacío. La noción de vacío no es ajena a la obra de Novoa, quien desde su Etapa práctica (producida en La Habana, a fines de los ochenta y principios de los noventa) creaba magnánimas tribunas pobladas de irreconocibles grafías. Estos antojadizos caracteres, inventados por el propio artista y que aludían al alfabeto cirílico y la presencia soviética en Cuba, eran contenedores de un vacío, pero dirigido entonces hacia una zona de incomprensión o incomunicación.

“Mi Etapa práctica intentaba crear un diálogo estético con el contexto social de aquel período histórico, más en específico con el aparato del poder político. Todavía tenía sentido comunicarse dentro de una corriente ideológica, los principios políticos eran fundamentales en la sociedad y la expectativa de participar en el proceso revolucionario parecían una realidad. Por eso diseñé un manual codificado para expresar mis ideas como artista y ciudadano, que sugerían la pérdida del significado o el vacío de los estatutos de la ideología oficial”, explica Novoa.

“El tiempo ha pasado, he asimilado el pasado como experiencia, mis intereses están más concentrados en mí como individuo y por tanto en mi contexto. Ahora tengo la opción de no estar condicionado por estructuras dictatoriales y puedo elegir prestar más atención a mi intimidad. Mi método de trabajo no ha cambiado mucho desde entonces, sigo atraído por mi contexto y mi obra cambia con mis transiciones”.

Esto se hace evidente en las ostensibles diferencias derivadas del contexto entre Emptiness y El Vacío (su contraparte en La Habana), también compuesta por 15 dibujos que se apropian de una estructura arquitectónica ruinosa de cara al mar.

El vacío, que produje para el proyecto Detrás del Muro durante la Bienal de La Habana, y Emptiness para el Lowe Museum en Miami, son diferentes, aunque forman parte de una misma idea que vengo desarrollando desde el 2010, a partir de darle más importancia al espacio y lo que allí sucede, reduciendo mi intervención al mínimo”, afirma. “En La Habana mi obra estuvo ubicada en una zona céntrica de la ciudad, de fácil acceso y gratis. En un edificio en ruinas donde vivían desde hace más de 9 años Guillermo García y Rogelio Sordo, dos personas sin hogar, quienes fueron desalojados una vez terminó el evento. Por allí pasaron miles de personas cada día que interactuaban espontáneamente en el espacio con sus acciones, preguntas, conversaciones sobre los detalles de los dibujos y el concepto de la obra”.

“Por otro lado en Miami, las impecables instalaciones del Lowe Museum se encuentran dentro de la Universidad de Miami en una zona prominente de la ciudad y los visitantes deben pagar para tener acceso a la obra. (…) El influjo de ambos contextos activó las diferencias entre cada obra”.

También la clausura de ambas exposiciones –con un inevitable clin d'oeil al histórico Vide (1957) de Yves Kline, implica diferencias vitales. En La Habana, Guillermo García y Rogelio Sordo han perdido el lugar que consideraban su hogar, mientras en el caso de Emptiness, la clausura, fijada para el 1 de octubre a las 6:30 p.m., consiste en una acción performática durante la cual el artista cubrirá todos los dibujos que integran la presente muestra, devolviendo la sala del museo a su estado original inmaculado. Ningún acto artístico, por introspectivo que sea, escapa al radio de acción donde se inserta. Citando al mismo Kline: “La verdad deviene realidad.”

Glexis Novoa, quien reside en Miami desde 1995, comparte estudios entre La Habana y Miami.

Janet Batet es escritora, comisaria y crítica de arte.

jbatet@hotmail.com

‘Glexis Novoa: Emptiness’. Hasta el 1 de octubre en el Lowe Art Museum. www.miami.edu/lowe

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