Feria del Libro de Miami

Historias de familia en la Feria del Libro

Armando Correa carga a su hija Emma Correa, junto a su pareja  Gonzalo Hernández  en Miami.
Armando Correa carga a su hija Emma Correa, junto a su pareja Gonzalo Hernández en Miami.

Aunque él tiene pocos recuerdos de su propio padre, Armando Lucas Correa soñaba con ser padre desde muy temprano. Incluso de niño él sabía que la vida hogareña y el confort de la familia eran lo que más le gustaba.

Alcanzar la paternidad fue todo un reto. Como la media naranja de una pareja gay de mucho tiempo, Correa estaba constreñido por la tecnología y el dinero, pero ninguna de las dos cosas pudo impedir que el director de People en español consiguiera realizar su sueño de toda la vida.

Su odisea de desilusión, sorpresa, dolor y, finalmente, triunfó, es narrada en su conmovedor libro En busca de Emma: dos padres, una hija y el sueño de una familia. (Rayo, $15.99). Correa presenta el libro a la 1:30 p.m. del sábado en la Feria Internacional del Libro de Miami.

Y efectivamente, la Emma del título es la hija que tiene con Gonzalo Hernández.

"Yo quise ser padre por mucho tiempo'', afirmó Correa, de 49 años, que vino a Miami el mes pasado de Nueva York para visitar a su madre y presentar el libro. "Yo sabía que había nacido para eso. Y con Emma, incluso antes de que la tuviéramos, yo podía olerla. Yo podía tocarla. Yo soñaba con ella. Yo me vi en sueños como el padre de ella''.

Hay una posdata al final feliz que fue Emma, quien tiene ahora 4 años. Correa, a quien ella llama Papá, y Hernández, al que llama Papi, esperan mellizos, un niño y una niña, a fines de diciembre, con la misma madre sustituta que tuvo a Emma.

La opinión de Emma sobre esto es decididamente optimista.

"Ella está muy embullada con que va a tener un hermanito y una hermanita'', dijo Correa. "Todas las noches ella quiere hablar de los bebés. Nunca se aburre del tema''.

Emma fue concebida por medio de fecundación in vitro, en un procedimiento en el que un solo espermatozoide de Correa se inyectó directamente en un óvulo donado. Ese embrión, auxiliado con un proceso especial de incubación, fue congelado por tres meses antes de implantarlo en el útero materno. El precio: $125,000, una suma estratosférica que la pareja sólo pudo pagar vendiendo su apartamento de Nueva York.

"Lo triste del caso es que es mucho dinero, y la persona que menos recibe es la que hace el mayor sacrificio: la madre sustituta'', dice Correa. "La mayor parte va a parar a las transacciones legales y la medicina''.

Correa y Hernández mantienen una excelente relación con Mary Salsiti, la mujer de California que tuvo a Emma y ahora a los mellizos. A Salsiti, quien tiene dos hijos propios, Correa le cayó bien enseguida.

"El era cariñoso y bueno, y yo sabía que iba a ser un buen padre'', aseguró ella.

Correa y Hernández se mantuvieron en contacto con Salsiti luego del nacimiento de Emma, de modo que, cuando la pareja decidió tener más hijos, ella fue la candidata más lógica.

"Yo les dije que los iba a ayudar a completar su familia'', dijo ella. "Es bueno para ellos y para mí''.

En este segundo intento, se implantaron tres embriones del procedimiento original, pero se perdieron pocos días después. La pareja encontró a una nueva donante de óvulos, y comenzaron otra vez el proceso con una hornada nueva de embriones, de los que acabaron saliendo los mellizos.

Correa dijo que el cuento favorito de Emma para dormir es En Busca de Emma, una versión más corta y sencilla que él escribió para su hija haciendo la crónica de su existencia más temprana, de la concepción al nacimiento. Fotos acompañan el texto, incluyendo una de su nacimiento.

La pequeña, que está en preescolar, sabe del óvulo donado por Karen y el útero de Mary. Ella sabe también cómo Correa le cortó el cordón umbilical y lloró de felicidad en la sala de partos.

"Desde un inicio le hemos dicho cómo fue concebida, de un modo que ella pueda entender, por supuesto'', dijo Correa. "Se puede decir que su historia ha sido un libro abierto''.

Ella ya sabe, según él, que otros niños tienen un padre y una madre, o sólo un padre o una madre solteros, o tal vez dos madres.

"Yo creo que los niños deben crecer con la verdad, y que nunca es demasiado temprano para que ellos la sepan. Lo más importante para un niño es crecer rodeado de amor y en presencia de Dios''.

Correa, que en Cuba era dramaturgo y crítico de teatro y arte, es un hombre bien educado que habla en tono pausado. El y Hernández, quien es fotógrafo, han estado juntos desde 1985, o sea, como él mismo señala, "la mitad de nuestras vidas''. Ellos han hecho un arreglo típico para el cuidado de la niña: Hernández, quien ganaba menos, se quedó en casa con Emma.

Luego de su llegada a Miami desde Cuba en 1991, Correa trabajó por poco tiempo para El Nuevo Herald antes de mudarse a Nueva York como escritor para la recién creada revista People en español. Para la mayoría, él vivía una vida fabulosa en una ciudad ebulliente, entrevistando a celebridades glamorosas, con una relación estable en el hogar. Pero, hacia 1999, él sentía una necesidad desesperada de llenar el vacío que sentía.

La adopción parecía ser el mejor camino a la paternidad, pero, tras mucho investigar, Correa decidió que era demasiado incierto. Muchos países sólo aceptan a parejas casadas, o exigen que los padres adoptivos tengan menos de cierta edad.

El pensaba que no le quedaban otras opciones, hasta que leyó una noticia sobre un hombre de Phoenix que se había hecho padre por medio de recurrir a una madre sustituta. Incluso entonces, fue un proceso difícil. En un momento determinado le dijeron por error que era estéril; en otro, una agencia quería cobrar $90,000 por anticipado.

A pesar de los desencantos, o quizás gracias a ellos, la odisea para encontrar a Emma ha fortalecido la fe religiosa de Correa.

"Nosotros utilizamos la ciencia y la tecnología para lograr ciertas cosas'', afirmó. ‘‘Pero si un embrión se convierte en un bebé, es por medio de la gracia de Dios''.

En preparación para el nacimiento de los mellizos, Correa y su familia viajarán a Los Angeles el 20 de diciembre para quedarse con la hermana de Hernández. Ellos tienen planes de alquilar una casa, mientras otros parientes se les unen para ayudarlos a cuidar de los bebés.

Correa, Hernández y sus hijos regresarán entonces a Nueva York, donde Hernández seguirá quedándose en casa con los niños, ahora con la ayuda de una nana.

"Lo tenemos todo planeado'', dijo Hernández. "Pero claro que nos preocupamos. Eso es normal. He aprendido que preocuparse es algo que uno hace mucho como padre''.

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