Feria del Libro de Miami

‘Aledaños de partida’, la poesía de Waldo Pérez Cino en la Feria del Libro de Miami

La poesía de Pérez Cino transita desde el examen del mundo clásico y la exégesis literaria hasta las escenas tomadas de la vida cotidiana.
La poesía de Pérez Cino transita desde el examen del mundo clásico y la exégesis literaria hasta las escenas tomadas de la vida cotidiana. Foto de cortesía

El poeta, ensayista y editor Waldo Pérez Cino (La Habana, 1972) presenta el sábado 17 de noviembre, en la Feria del Libro de Miami, Aledaños de partida (2015), un tomo publicado por el sello editorial Bokeh que reúne su poesía escrita hasta la fecha. Lo conforman cuatro cuadernos ordenados cronológicamente: Cuerpo y sombra (2010), Apuntes sobre Weyler (2012), Tema y rema (2013) y Escolio sobre blanco (2014).

La poesía de Pérez Cino transita desde el examen del mundo clásico y la exégesis literaria hasta las escenas tomadas de la vida cotidiana. En Cuerpo y sombra, el primer poemario incluido en el libro, el poeta abre su discurso en tono origenista. Allí asoman Narciso (en A la orilla: “…sea de suyo el cuerpo cuya sombra / se asoma a menudo en el torrente, / por mirarse / el rostro lejano”); Laocoonte (Acteón: “Qué púrpuras, sobre la tela qué dragones / conduciendo el carro inmarcesible de la diosa”.); lo barroco (Isabel, viuda de Hernando: “Pasión del equilibrio que en su pálpito / las pálpebras del ojo despereza”, y unas paródicas praderas oscuras (Friné: “La pradera que ese viento sucesivo / brinda es el confín de la pradera”).

Otros poemas dialogan con Gastón Baquero, como el elegíaco Carpe diem: “Nadie escucha. / La palabra va y viene porque sí…”, o gravitan en la órbita lezamiana, como De nuevo: “en su mermada fiesta tan poblado”; y La noche: “su arquitectura tan granada / donde sombra y sombra no se duelan”.

A veces el verso cae en la consonancia automática. En Los colores: “transparencia / de sobria duermevela”; o en Las volutas, del cuadernillo Dinámica del medio: “Dulzona dejadez de avistamiento”, pero otras veces se eleva hacia lo heroico y, me atrevería a decir que lo clásico. Así, en Epidauro en Leiden: “como quien mirase a través de una rendija / entre los dedos las gradas de Epidauro, / y viera sólo piedra, el centro adentro de la piedra…”.

Como es frecuente en los poemarios extensos, aquí también hay versos que hablan en lenguas, que montan el endecasílabo: “Las notas y su pálpito, cadencias” (Epidauro en Leiden), y también “…el misterio del mundo. En una lengua…” (Las dunas), mientras que otros parecen haber logrado expresar lo inexpresable, lo evanescente, y en tal sentido podría hablarse de una poesía “concreta”. Poesía que rehúye la altisonancia porque pretende descubrir relaciones que acaecen en los niveles intermedios entre la enunciación y el silencio, como en Los días triviales: “A veces no hay respuesta / a veces nada estampa / sobre las cosas su respuesta…”. Una impresión análoga produce el primer poema del cuaderno Apuntes sobre Weyler: “alguna cosa / que no sea el estupor de quien escucha y trata / de entresacar bajo las voces un milagro” (La letra que debajo).

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La poesía de Waldo Pérez Cino está hecha de unidades, o cantidades discretas extraídas, sin esfuerzo aparente, de un universo literalizado, donde cada cosa adquiere necesariamente, y casi naturalmente, una estructura prosódica. La voluntad lírica las rescata del discurso petrificado y las devuelve a la vida. Quedan jirones que no llegan a transformarse y que no se acomodan a una artificialidad hecha para admitirlos. En esos intersticios tenemos un atisbo del proceso. En Tema y rema la visión secreta queda plasmada en una estrofa del poema Cuesta arriba: “Mira, dijo. / Míralos allí, míralos al borde / o a la orilla del abismo, las siluetas / recortadas sobre el fondo / de ahora, sobre el fondo del pasado y del ahora, / de toda la verdad y toda la mentira / rodando juntas como rueda / una pelota, una esfera, una bola de plata…”.

El acto repetido de atrapar experiencias se vuelve reflexivo, o autoconsciente. Como Lucian Freud, el pintor, Waldo parece observar la curvatura de su propio ojo en el acto de mirar al modelo. Es el principio del espejo de Van Eyck: el artista asoma en la superficie cada objeto que descifra. De este modo, la escritura de Pérez Cino es autorreferencial, pues trata siempre del mismo proceso recursivo.

De su estadía en Leiden, ciudad de Holanda meridional, Waldo ha ganado la sensibilidad pictórica flamenca. Así, en Escolio sobre blanco, encontramos estas estrofas, entre otras muchas que parecen salidas del taller de un Gerrit Dou o de un Pieter de Hooch: “Los utensilios de cocina, las herramientas / precisas con que esa llave desmonta aquel tinglado / o el horno se vuelve una repisa crematoria”. (Pórtico de los empeños). Igualmente, en Aledaños de partida, el poema que da título al libro: “Charcos secándose / –que es lo que hace charco al charco, la medida / provisional de su nombre, de su paso / así fugaz que sólo huella transido por lo real”.

La labor de Waldo Pérez Cino como librero, al frente de la editorial Almenara Press y del sello Bokeh, merece artículo aparte. El catálogo de esas colecciones ha llegado a establecerse, en corto tiempo, tanto en el ámbito de los estudios académicos como en los de la poesía, la narrativa y el ensayo latinoamericanos, como referencia obligada. Los lectores, así como los autores de Bokeh y Almenara, tenemos la fortuna de que sea un poeta y ensayista del calibre de Waldo quien reúna por fin, con ponderación y buen gusto, una literatura ignorada, dispersa y dividida. A ellos, y a nosotros, parecen estar dirigidas estas líneas del poema La casa que no habito: “Todas estas cosas son la casa / o –qué digo– son, también, la casa: / como las páginas de los libros que no habito / pero cuyo sitio sé al dedillo / como todas las noches que no fueron / pero bien pudieron haber sido”.

Presentación de “Aledaños de partida”, de Waldo Pérez Cino. Sábado 17 de noviembre a la 1:00 p.m. en la Feria del Libro de Miami. Wolfson Campus del Miami Dade College, Salón 8525 (Edificio 8, quinto piso), 300 NE Second Ave., Miami, Fl 33132.

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