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Manténgase a salvo del brote de salmonela

El reciente brote de salmonela hizo que millones de huevos fueran recogidos en 17 estados del país. Aunque la alarma no llegó a Florida y no se esperan nuevas recolectas, muchos se preguntan si hay una manera de saber a simple vista cuáles huevos son seguros y cuáles se deben evitar.

Es imposible saberlo, dicen los expertos. Un huevo perfectamente normal puede albergar en su interior la temida salmonela, pero es cuando se consume crudo o a medio cocinar que la bacteria se deja sentir.

Aunque aparentemente los huevos están protegidos por la cáscara, las gallinas infectadas producen los huevos antes de que ésta se forme y desde entonces entra en ellos la bacteria.

La salmonela es un problema de salud pública tanto en Estados Unidos como en otros países del mundo.

De acuerdo con estadísticas de la Agencia de Drogas y Alimentos (FDA), cerca de 79,000 personas se enferman al año a consecuencia de esta bacteria y en 30 casos pueden registrarse consecuencias fatales.

Aparte de las medidas públicas de sanidad, también los consumidores pueden hacer su parte al tener en cuenta ciertas precauciones en el manejo y preparación de los huevos en la cocina.

Existen más de 2,000 variedades de la bacteria salmonela; sin embargo, sólo una docena de ellas causan enfermedades en el ser humano.

"El problema reciente está asociado principalmente con la salmonela enteritidis, que es la más común", explica la doctora Paola Lichtenberger, profesora asistente de Medicina Clínica y Enfermedades Infecciosas de la University of Miami Miller School of Medicine.

La mayoría de las enfermedades causadas por la salmonela pueden ser clasificadas como una gastroenteritis o a menudo como una diarrea severa.

De acuerdo con informes de la Clínica Mayo, muy pocas bacterias de la salmonela terminan en fiebre tifoidea, la cual es más común en países del Tercer Mundo y está asociada con la salmonela typhimurium.

La gastroenteritis inducida por la salmonela puede originarse en el consumo de huevos, al igual que en el de carne y pollo contaminados.

"El periodo de incubación de la salmonela puede tardar de 12 a 72 horas después de haber ingerido el alimento", explica la especialista.

Se pueden presentar uno o varios de los siguientes síntomas: náusea, vómito, dolor abdominal, diarrea, fiebre por encima de 102 F (38.8 C), escalofríos, dolor de cabeza y dolores musculares.

"Ciertas mascotas también son trasmisoras de la salmonela, como las tortugas, los pájaros y reptiles, como las iguanas", destaca la médica.

"Una persona que coge el animal infectado y luego se pasa la mano por la boca, puede ser contaminada", explica.

El cuerpo cuenta con defensas naturales contra la salmonela. Se considera que los fuertes ácidos del estómago pueden matar muchos tipos de esta bacteria.

Sin embargo, las defensas se pueden ver aminoradas por el uso de antiácidos, presencia de enfermedades intestinales, o el uso reciente de antibióticos.

"Los antibióticos reducen el porcentaje de bacteria buena que habita en el intestino y así disminuyen la capacidad del organismo para pelear contra la infección de la bacteria de la salmonela", explica la especialista.

También son más vulnerables a la infección aquellas personas que tienen débil el sistema inmunológico.

De acuerdo con Lichtenberger, deben cuidarse de la posibilidad de contaminación especialmente los niños menores de un año y los adultos mayores de 65 años.

En algunos casos, la salmonela produce una infección estomacal leve que puede mejorar en cuestión de un día y la recomendación más frecuente del médico puede ser hidratarse con el consumo abundante de líquidos y dejar que los síntomas se resuelvan solos.

No obstante, la fiebre alta, el vómito, la diarrea severa y los síntomas de deshidratación requieren atención médica inmediata.

"Pueden presentarse casos en que la bacteria se va a la sangre y se produce bacteriemia", advierte la médica.

La bacteriemia puede desembocar en severas complicaciones de infecciones, entre ellas la meningitis. ¤

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