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Las venas varicosas, mucho más que un problema estético

Barbie García comenzó a desarrollar venas varicosas a los 20 años. Ella sabía que se trataba de algo hereditario, pues su abuela las padecía. Mientras que para la residente de North Miami la apariencia de estas venas protuberantes siempre fue molesta, con los años comenzaron sus dificultades. Tras su segundo embarazo, la condición empeoró al punto que su pierna derecha comenzó a hacerse más grande y pesada, y le limitaba el movimiento.

“Mi pierna derecha fue la más afectada, pero el sonograma comprobó que la izquierda iba en el mismo camino”, relata la madre de dos adolescentes. “Es una condición muy limitante, siempre se siente gran cansancio y como si se arrastraran las piernas. Tras una visita a un parque de Orlando con mi hija me di cuenta de que no podía seguir así”.

Las venas varicosas son venas hinchadas y retorcidas y pueden ser dolorosas. En las venas saludables, las válvulas mantienen la sangre fluyendo hacia el corazón, mientras que en las varicosas estas no funcionan de manera apropiada y acumulan la sangre en la vena, haciendo que esta se hinche. Este malfuncionamiento suele suceder en las venas de las piernas, aunque puede manifestarse en otras partes del cuerpo. Aunque las venas varicosas no discriminan, mayormente afectan a las mujeres. Las causas pueden ser genética, embarazo o tromboflebitis.

García estaba en riesgo de desarrollar úlceras y hasta decoloración cuando acudió donde el doctor Adam Gropper. El radiólogo, con consulta en North Miami, encontró la raíz del problema y el mejor tratamiento para la mujer de 36 años. “Barbie sentía mucho dolor en la pierna derecha, asociado a una gran vena varicosa en el muslo y rodilla, explica el especialista. “Ella sufría hinchazón, pesadez, calambres e inquietud en las piernas por las noches. Un ultrasonido reflejó una vena safena anormal, que se había dilatado y permitido el flujo de sangre revertido, o reflujo, al igual que otras venas anormales más pequeñas llamadas ‘perforadoras’ ”.

La paciente tenía las alternativas de ablación endovenosa con láser (EVLA), ablación con radiofrecuencia (RFA) o Clarivein, un tratamiento que emplea las tecnologías láser y termal. “Seleccionamos la EVLA porque podríamos tratar las venas perforadoras, lo que no permite la RFA y tiene un record más largo que Clarivein. Tras el tratamiento, algunas de las venas varicosas eran visibles, lo que no es inusual, así que practicamos una microflebectomía. Este procedimiento requiere anestesia local y consiste en hacer pequeñas perforaciones justo al lado de la vena y cuidadosamente extraer pequeños segmentos”, señaló.

El doctor Gropper enfatiza que las venas varicosas son un problema estético que puede provocar serios problemas de salud, como úlceras y sangrado espontáneo en casos severos. También afectan el estilo de vida y representan mucha incomodidad.

Tras el procedimiento que no es cubierto por los seguros médicos, García notó una mejoría instantánea y cada día comprueba lo positivo de la intervención. “Pensé que sería algo muy doloroso, pero solo me sentí adormecida por un rato”, relata la paciente que solo vestía pantalones por el complejo que le causaban sus piernas. “Ahora me siento tan bien que puedo ejercitarme y hasta he bajado de peso. También tomo mis precauciones: levanto las piernas, utilizo medias de compresión cuando me ejercito y viajo en avión, y no paso mucho rato de pie. Pero mientras más camino, mejor me siento”.

“La recuperación es muy sencilla, muchas personas vuelven a sus trabajos el mismo día”, indica el medico. “Existe la posibilidad de recurrencia, pero estas venas no crecen así de la noche a la mañana, toma varios años desarrollarlas”.

García se arrepiente de haber esperado tanto. “Si hubiera sabido que era tan sencillo, no hubiera esperado tanto”, señala. “Ahora puedo sentir el hueso de mis tobillos y hasta puedo llevar botas”.• 

Para más información sobre el doctor Adam Gropper y los tratamientos para las venas varicosas, visite www.northbeachvascular.com/es

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