Cocina

Comida latina contra el estrés

La cruzada contra la comida rápida y el estrés compulsivo que acumulamos, también a la mesa, cuenta en Miami con un local que es bandera culinaria de una cocina sana, a fuego lento: Casabe 305 Bistró, donde se cultiva el placer de la comida casera y apetitosa, con inmejorables productos naturales.

Casabe, que abrió sus puertas hace dos años escasos, ha ido ganando día a día el aprecio de una clientela que estima el mimo y cuidado con que su propietario y chef, el venezolano Diego V. Texera, apuesta por la sencillez de una cocina natural donde las cosas saben a lo que son.

El primer elogio lo merecen los fondos de caldo que hierven en altas ollas en sus fogones, libres de esos concentrados de pollo o carne industrial de dudosa amnistía culinaria. Luego, la parsimonia sublime con que Texera y su reducido equipo de cocineros cocinan el producto y lo sacramentan con delicadas guarniciones de huerta.

“Mis sopas y guisos no tienen caldo ni huesos de res, ni químicos o cubitos de esos de carne”, expresa con contundencia didáctica este cocinero naturópata, trotamundos, de raíces caribeñas, que practica la cocina con la que creció: “la de mi abuela y mi madre y mi herencia cultural”, dice.

“Practico una cocina sana y terapéutica, la que vi en casa, hecha a conciencia, y jamás uso más de cinco ingredientes en los platos”, explica el chef. “Trabajo con la parte feliz de mis clientes, y lo hago con respeto, consciente de que lo que coman va a ser su sangre mañana”.

A esta afirmación ontológica le sigue un silencio en la charla. Y se le ocurre a uno preguntar a Texera, como solución de continuidad, si entonces la cocina de Casabe es no solo sana, sino que sana.

“Eso dicen mis clientes, especialmente algunos norteamericanos mayores de edad, que cuando cenaban fuera no podían dormir luego”, comenta encantado. Eso les sucedió antes de depositar su confianza en las sugerencias de Texera, quien durante 19 años dirigió y comandó la cocina de un restaurante gourmet en Venezuela, “en un pueblo de pescadores”, un local respetuoso con la naturaleza, integrado en ella.

Su punto de vista culinario explora y se inspira en la influencia caribeña, asiática, española y africana en la gastronomía venezolana, sin desentenderse de lo aborigen.

Contrario a la comida chatarra y sin valor nutritivo, Texera oferta en Casabe un menú de ribetes contemporáneos que entronca con la mejor tradición, con estupendos preámbulos como los tequeños con salsa de chipotle y guayaba, la bandeja de miniempanadas (pabellón, cazón, queso amarillo y queso blanco) o los tostones “rusos”, coronados con caviar.

Cautiva, por lo acogedor, la decoración y ambiente del local, una casa con jardín-terraza y hermosas plantas que cuenta en el interior con apenas diez mesas. Baldas con libros en una pared, cortinas recogidas en las ventanas, mesas de madera, vestidas con sencillez, todo evoca el comedor aseado de un hogar feliz.

Volviendo a la carta, el capítulo de los pescados tiene un espacio privilegiado: cinco tipos diferentes, a la plancha o al horno, con guarniciones naturales y sanas: yuca de mangú, quinua, arroces orgánicos, cuscús, verduras, mojo ligero, etc, con ausencia de natas o grasas indigestas.

Las carnes bovinas que oferta son todas procedentes de animales en cuyo engorde no entran alimentos transgénicos, ni hormonas ni antibióticos. Así el churrasco “encebollao” de vaca con papas fritas y arroz, el Rib-eye (corte) de res Angus (de gran calidad) o el New York strip, un corte del lomo de la res.

En su defensa a ultranza de esta filosofía del “saber” vivir bien, fundamentado en cultivar el placer de disfrutar de la mesa y sobremesa, sin estrés, Texera apuesta por una cocina “sabrosa y natural, que siente bien al estómago”. Una obviedad que, sin embargo, parece desconocida por un excesivo número de cocineros, más pendientes de la teatral ostentación o la fama que del bienestar de los clientes• .

Casabe 305 Bistro se encuentra en el 1762 Coral Way, Miami.

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