En Familia

Los iracundos: húyales como vampiro a la luz del día

María Antonieta Collins
María Antonieta Collins

Usted sabe que cuando algo que me pasa es común que les suceda a otros, seguro que hasta columna termino escribiendo. Esta no es la excepción. Estoy segura de que usted se ha encontrado con este tipo de personajes de los que voy a hablar y de que le ha sucedido la misma desagradable situación que viví hace unos días y que hasta se ha hecho la misma pregunta: ¿Abundan los iracundos en Miami?

Iba a encontrarme con mi amiga Sabrina y su esposo, el doctor Alejandro Hernández Cano, para almorzar. Y, cuando entraba al pequeño centro comercial donde se encuentra el popular restaurante chino adonde comeríamos, de pronto, el auto que iba delante de mí dio una rápida vuelta a la derecha y no tuve otra opción que frenar bruscamente para no recibir el impacto.

Me reponía del susto, cuando sucedió lo peor. El conductor, furioso, que venía detrás de mí me rebasó a gran velocidad –sí, a riesgo de atropellar a algún transeúnte sin que esto le importara. Y, al mismo tiempo que el conductor, la mujer que venía a su lado sacó la cabeza por la ventana y me gritó la palabrota que comienza con “F” y que acompañó sacando la mano por la ventanilla del carro haciéndome “la señal del dedo”.

Yo no podía creer que eso me estuviera pasando. Es decir, la ira de estos personajes fue tal que, dentro de aquella rabia sin control, no podían darse cuenta que ¡yo no había hecho absolutamente nada! Y que la supuesta culpable del enojo de este par de energúmenos había sido otra persona y no yo.

Me reponía del susto mientras buscaba un sitio en el parqueo cuando, de pronto por el lado contrario, quedando ventanilla con ventanilla, se acercó de nuevo el conductor del vehículo, un SUV (utilitario deportivo) negro. Este me dijo una retahíla de insultos con la palabra “F” como usted no puede siquiera

imaginar.

Le respondí un par de cosas que el tipejo ni escuchó porque solo gritaba obscenidades. Me alejé, en busca de un lugar para parquearme, pensando que ese es el tipo de gente que puede llegar a asesinar en medio de su furia.

Quedé temblando de la rabia contenida. Finalmente, pude entrar al restaurante donde comenté con mis amigos lo sucedido.

“Lo mejor es no decir nada”, me dijo Alejandro. Sabrina trataba de calmarme, porque en verdad no podía creer que alguien tuviera esa actitud. ¿De qué forma podría comportarse una pareja cuando insultan a alguien por cualquier cosa? ¿Qué había en la cabeza de la mujer para sacar “el dedo” a alguien que no le ha hecho nada? ¿Y cómo será su relación de pareja cuando los dos son iracundos?

Pero resulta que, pocos días después, me sucedió otra cosa que me hizo ver que los iracundos abundan.

Estaba yo en una popular ferretería, esperando en fila para pagar en el cajero electrónico, cuando la persona que pagaba antes que yo terminó y quedé esperando a la cajera supervisora que era la que daba el acceso para avanzar hacia la caja… algo que un matrimonio mayor de edad, detrás de mí, no advirtió. La voz de la mujer me alertó, especialmente por la forma altanera en que me habló, mientras el esposo miraba con ira: “¿Usted no se ha dado cuenta de que ya debe entrar a la caja? Le digo que aún la cajera no me ha autorizado. “Pues la caja dice ready. ¿Qué espera? ¿No sabe que si dice ready es para entrar?”

La prisa y la temeridad de estos ancianos me llamó la atención, especialmente porque cuando les dije que no había prisa, que yo entraría cuando me lo autorizara la cajera, el hombre comenzó a burlarse de mí mientras decía: “Esta, además de boba, es ciega”. No les hice caso.

Al momento de mi turno entré, pagué y, en ese momento, la cajera que había visto la grosería del matrimonio me dijo: “Siempre son insoportables con todos los clientes que tienen la mala suerte de estar cerca de ellos. No me imagino lo que sucederá en su casa con sus hijos o nietos”.

Estas dos situaciones muestran que estamos rodeados de iracundos capaces hasta de matar en medio de su furia. Así que, si los ve, aléjese de ellos, como lo haría un vampiro de la luz del día.

mariaantonietacollins@yahoo.com

@CollinsOficial

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