En Familia

El ‘sexo sagrado’ según la Dra. Amor

Cecilia Alegría, la Dra. Amor, es una figura reconocida en los medios de comunicación hispanos de Estados Unidos.
Cecilia Alegría, la Dra. Amor, es una figura reconocida en los medios de comunicación hispanos de Estados Unidos. Yamileth Salazar

Por su buen humor y el conocimiento que imparte generosamente a esas parejas en terapia intensiva, que necesitan saber un poco más de los vínculos que fortalecen el amor, Cecilia Alegría es una figura reconocida en los medios de comunicación hispanos de Estados Unidos.

Como la personalidad que es, sus seguidores hace rato que deciden llamarla simplemente “Doctora Amor” a esta periodista y consejera de parejas, hija de la poeta cubana Dora Varona y el escritor Ciro Alegría.

La Dra. Amor ha empezado el 2018 con el pie correcto: esta semana se publica Sexo sagrado y lazos del alma (Indie Publishing), libro que ahonda en el significado vital y maravilloso que sucede del encuentro íntimo entre los seres humanos.

“Decidí escribir este libro para contrarrestar la avalancha de mensajes que distorsionan el verdadero significado de la sexualidad humana, con los que la sociedad posmoderna nos bombardea mañana, tarde y noche, por los medios de comunicación, internet y las redes sociales”, señala la Dra. Amor en una entrevista exclusiva para el Nuevo Herald.

“Necesitamos más voces que se alcen a decir ‘basta’ a todos los engendros que internet, la música popular y los medios de comunicación comerciales nos proponen como comportamientos sexuales ‘normales’ y hasta plausibles”, agrega la profesional. “Por ejemplo, por largo tiempo el pudor fue considerado una cualidad valiosa en una dama. Hoy se considera ‘normal’ que una chica coquetee con un muchacho para atraer su atención y se lo lleve a la cama. ¡Hoy hay que buscar una dama pudorosa como quien busca una aguja en un pajar!”

Una de las reglas del sexo sagrado que señala el libro es “no al sexo sin compromiso”. Sin embargo, en tiempos de redes sociales y Tinder y otras aplicaciones, el mensaje que prevalece parecería ser el opuesto.

“Tal vez sea más difícil en estos tiempos de las redes sociales e internet que en otros donde no había tanta facilidad para tener relaciones sexuales (véase el predominio del cibersexo, por ejemplo), pero bajo ningún punto de vista esto justifica que el compromiso sea eliminado de la ecuación sexual”, puntualiza la doctora, que ha recibido una distinción como Mujer Destacada de la Semana otorgado por la Latin Women Chamber of Commerce USA. “Es el compromiso el que eleva a la pareja al nivel de una ‘relación’ donde hay un proyecto de vida conjunto que construir y un amor estable por el cual dar gracias a Dios”.

Otro de los temas que se tocan en el libro es el de la pornografía. Como nunca en la historia de la humanidad, hoy está al alcance inmediato de los hombres y mujeres. La pornografía, se desprende del libro de Alegría, sería lo contrario al sexo sagrado.

“La pornografía degrada el sexo”, afirma la Dra. Amor. “En Sexo sagrado y lazos del alma dedico varios capítulos a la prevención. Al inicio, cuando es la curiosidad la que lleva a la gente a revisar materiales de ese tipo en internet y todavía no hay adicción alguna, el camino de la prevención pasa por el control de los ojos, de la mirada. Tan simple como no mirar lo que puede conducir a la lujuria. Fue el mismo Jesús quien dijo en Mateo 5:28: “Pero ahora yo les aseguro que, si un hombre mira a otra mujer con el deseo de tener relaciones sexuales con ella, ya cometió adulterio en su corazón”.

La doctora comenta que son varios los matrimonios que vienen a su consulta, ya que la pornografía ha amenazado a la pareja. “La pornografía deforma la esencia del acto sexual y a los sujetos que toman parte de él”, analiza quien es profesora y fundadora de la Universidad de la Familia, que funciona dentro de la Humboldt International University en Miami. “Pervierte un acto íntimo, privado y exclusivo, haciéndolo público para el consumo masivo. Remueve el más importante elemento constitutivo del acto sexual: el amor y, por tanto, lo desnaturaliza. Promueve la infidelidad emocional de quienes, en vez de hacerle el amor a su pareja, prefieren tener sexo con extraños, aunque sea solo en sus mentes. Fomenta la infidelidad real y la promiscuidad. Convierte a la mujer en objeto sexual que se usa y se desecha”.

“La persona casada adicta a la pornografía no encuentra satisfacción en el acto sexual con su cónyuge”, comenta. “Nada lo satisface. Se ha vuelto adicta a una droga que la aleja física y emocionalmente de su pareja. Y la mayor parte de las veces, el matrimonio se destruye”.

La Dra. Amor tiene ocho libros publicados, entre los que se destacan Secretos para encontrar pareja en internet (Editorial Aguilar) y Radiografía del hombre infiel (Ediciones Varona). Por ser comunicadora e inmigrante a la vez, trabaja diariamente con los hispanos del país. Cuando se le pregunta si cree que para la comunidad latina el tema de las relaciones de pareja es muy difícil en una sociedad como la norteamericana, tan diferente en muchos aspectos a las de América Latina, es categórica:

“En el proceso de adaptación muchos latinos cometen el error de querer modernizarse y dejar de lado sus valores morales. Las mujeres latinoamericanas suelen ser más conservadoras en cuanto a la relación de pareja y la crianza de los hijos que las americanas. Sin embargo, el machismo latino le ha hecho un gran daño al varón porque le ha hecho creer que a mayor cantidad de mujeres cuelga a su cuello mayor su éxito en relaciones amorosas y ese es un error que a todos nos ha costado muy caro. Porque la infidelidad sienta las bases de la infelicidad conyugal. El hombre de mayor éxito en el terreno amoroso es el que sabe cumplir con sus promesas de amor exclusivo y fiel a una sola mujer”.

Siga a Hernán Vera Alvarez en Twitter: @HVeraAlvarez

hveraalvarez@yahoo.com

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