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Cielito Lindo: ay, ay, ay, ay, canta y no llores

No me puedo abstraer de lo que pasa alrededor de uno de los edificios emblemáticos de Miami al que llaman “Cielito Lindo”; y que no es otro que el que alberga las cortes de la ciudad y que vive sus peores momentos, por lo inseguro de la vetusta construcción.

Ni soy política, ni partidaria de nadie. Solo una reportera que escucha puntos de vista como el de Gina Beovides, abogada cubanoamericana nacida en esta ciudad y a quien conozco desde que era una niña.

Gina es una de las 450 personas que trabajan diariamente en el edificio. Cuarenta y un jueces, alguaciles, asistentes, escribanos y guardias de seguridad circulan por las 23 salas y pasillos. Por lo tanto, habla de primera mano de algo que vive a diario.

“De los 24 pisos del edificio, tres están desocupados por inseguros. Dos pisos están bajo construcción, para reparar y reemplazar unidades de aire acondicionado. Por ejemplo, la división de la Corte que ve testamentos tuvo que ser reubicada en unas oficinas en Overtown debido a la mala condición del piso”.

Todo pasa mientras los políticos se pelean entre ellos defendiendo cada cual sus soluciones, que son variadas: o demoler, o reconstruir, o construir un nuevo edificio de la Corte, y si pagan unos, otros o los contrarios. Y el martes los comisionados del Condado votarán para incluir o no en la boleta electoral de noviembre la pregunta de reconstruir o no “Cielito Lindo”. Pero hay datos tan reales que hacen pensar más allá.

¿Cuál es la mayor preocupación de los que trabajan en el edificio y, por tanto, tienen que entrar y salir de allí a diario, y recorrer la instalación?

“Sabemos que 132 de las 144 columnas de apoyo del edificio están dañadas”, me comenta Beovides. Hay humedad y moho, problemas de instalaciones eléctricas y plomería, gran parte del edificio no cubre los reglamentos de acceso para personas incapacitadas físicamente y al edificio le falta la certificación requerida cada 40 años”.

En la cola del supermercado, buen lugar para escuchar todo tipo de opiniones, una mujer pone el dedo en la llaga:

“¿Y qué pasa con la seguridad de los que vamos a diario a “Cielito Lindo” como jury duty? ¿Qué pasaría con la estructura del edificio en caso de un huracán, ya no de categoría cuatro, sino de categoría uno, o con una tormenta tropical?”

Investigo y encuentro que el tráfico diario de personas allí es de 3,600 y que anualmente 65,000 son llamados a servir como jurados en los procesos. Cambio de escenario y pregunto a un comerciante de los que están situados en las cuadras cercanas.

“Yo no entiendo si hay que construir aquí o allá o quién pagaría por eso. A fin de cuentas, la decisión es clara: si usted tiene algo viejo en su casa y quiere arreglarlo, a veces sale más caro componerlo que derribarlo. ¿Que es un edificio histórico? ¡Claro que lo es! Entonces que lo dejen en manos de quien pueda preservarlo y lo usen como museo o algo parecido, pero que los políticos tengan conciencia de que, si no se hace algo, cualquier cosa mala puede pasar. Entonces, comenzarán a buscar culpables cuando están a tiempo de evitar una tragedia”.

La abogada Beovides reflexiona: “La Constitución estatal requiere que cada condado tenga la responsabilidad de construir la Corte. No estamos hablando de un edificio, sino del sitio donde podemos exigir y proteger nuestros derechos”.

PD. ¿Por qué le llaman “Cielito Lindo”? Cuenta la leyenda que es porque, durante un tiempo, en el piso 24 funcionó una cárcel y que, desde allí, los presos solo podían ver el cielo. • 

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