En Familia

Marchen…. ¡pero también donen!

Las pláticas en la cola para pagar en el supermercado enseñan muchas cosas sobre la vida cuando una se dedica a escucharlas no como chisme. Resulta que, en muchos casos, las mujeres dan la esencia de la vida porque son unas filósofas natas, no porque hayan estudiado la carrera, sino por los sofismas que son capaces de crear.

Sucede que estaba ahí mismo con mi carrito lleno esperando a me cobraran, cuando unas mujeres delante de mí observaban el montón de playeras de color rosa con el listón cruzado que en cada octubre salen a relucir como ayuda contra el cáncer.

Una preguntó a la otra: “¿Viste esa playera lo bien que iría con un jean oscuro?” La otra de inmediato respondió: “No, chica, eso no es para combinarse”. “¿Entonces?”, replicó la otra, “¿para qué son?”

“Nada, que en este país, octubre es el mes de la lucha contra el cáncer de seno y todo el mundo marcha con esas playeras. Pero da igual, para qué comprar esas que están tan feas, y pagar $10, cuando puedes ir a marchar con cualquier pulóver y, nada, da igual si vas de rosa o de blanco”. Cuando llegó mi turno, la cajera nada más de verme la cara dijo:

“Si supieras lo que yo escucho de la gente, te espantarías. Pocos son los que quieren cooperar comprando un pulóver de esos. A fin de cuentas, lo que hay que entender es que se está cooperando con una causa en contra de una enfermedad que acaba con nosotras las mujeres. Pero la gente sigue siendo superficial y no le dan importancia a algo que nos puede afectar a todos”.

Comento esto con las hermanas García, Laura y Mariana quienes perdieron precisamente por el cáncer a su madre y a una hermana y me dan un punto de vista que pocos conocen. “Eso es así. Lo peor de todo es la hipocresía de la gente, que no se detiene a pensar en el dolor y el temor; y hay poca conciencia de que ayudando con dinero, cooperamos para que haya más investigaciones que encuentren cura contra el mal”.

Mariana profundiza: “Yo me quedo fría cuando oigo comentarios así, porque en verdad me hace preguntarme: ‘¿De qué sirven las marchas que se organizan? Sí, son bonitas, asiste mucha gente, son objeto de reportajes en periódicos, radio, televisión e internet; pero, al final del día, ¿cuánto dinero se recauda? Me refiero al dinero que donan todos esos asistentes a las marchas y maratones. La realidad es que no mucho y que, si bien hay muuuuchas mujeres que ayudan, piden dinero, cooperan, ellas no son la gran mayoría. El mayor número de quienes van a las marchas no dan dinero, sienten que con su sola presencia basta, es decir, que su gran contribución es ‘ir a marchar’, como dicen”.

Su hermana Laura sugiere: “Si al menos cada una donara $5 de su bolsillo, se recaudaría mucho dinero en estos eventos; y volvemos a lo mismo, sería dinero para las investigaciones. Creo que lo que falta es la concientización; pero no de los familiares, que siempre vamos, sino la del público al que pareciera no importarle el tema, el que no ha sido tocado por este flagelo y entonces ve todo como si fuera una película de cine, que sí, les hace sufrir y pensar, pero que cuando se termina la función salen y, nada, tema olvidado”.

Tocan la fibra del corazón. Así que, si ve los pulóveres rosa, si va a una marcha, no olvide su presencia es importante, pero también lo es abrir el bolsillo para donar.• 

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

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