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Yoga en la oscuridad, una experiencia sensorial

Las clases de ‘Flying Yoga’ consisten en una fusión de yoga, acrobacia y gimnasia antigravedad.
Las clases de ‘Flying Yoga’ consisten en una fusión de yoga, acrobacia y gimnasia antigravedad. Ayama Yoga & Healing Arts

Basta con encender el interruptor de un sofisticado sistema de luces y el salón tradicional de la clase de ejercicios se transforma en un ambiente muy similar al de los clubes nocturnos, que invita a los asistentes a unirse a la sesión de Black Light Yoga, dirigida por Mariano Ardissone, maestro de yoga y propietario de Ayama Yoga & Healing Arts, en North Miami Beach.

La clase va más allá de la diversión. “El ambiente oscuro tiene la intención de limitar la visibilidad a fin de promover la experiencia sensorial”, explica Ardissone.

El maestro inauguró las clases hace escasos meses con la idea de eliminar la distracción y promover la concentración. “Son una invitación a la introspección, la gente no se distrae mirando cómo está vestido el otro o si ha logrado la posición perfecta. Las luces negras dan cierto aire de anonimato, lo que permite relajarse más fácilmente”, añade.

Antes de implementar la clase, Ardissone realizó una investigación sobre el sistema de las luces, que incluye ocho tubos fluorescentes para iluminar los mil pies cuadrados del salón con capacidad para 40 estudiantes.

“Son similares a las que se usan en los nightclubs, pero vienen con nueva tecnología para que puedan ser usadas en espacios cerrados, ya que no emiten los gases de otros sistemas”, aclara. Los participantes, en su mayoría entre los 25 y 45 años, se visten con ropa blanca o de colores neón para incrementar el efecto de las luces negras y el maestro les entrega linternas plásticas para incrementar el efecto de luces.

“La clase se enfoca en la respiración y los estiramientos del cuerpo, a medida que sus movimientos se reflejan en la oscuridad”, describe de las sesiones de 90 minutos.

Aparte de las clases de yoga tradicional y, también con la complicidad de las luces negras, Ardissone incorporó las clases de Flying Yoga, que consisten en una fusión de yoga, acrobacia y gimnasia antigravedad. Se practican a pocos pies del suelo, con los estudiantes suspendidos en una especie de hamaca de tela, que funciona a manera de trapecio, que sostiene el cuerpo y les permite flotar con libertad mientras cambian de posturas.

Mientras que las clases de Black Light Yoga están abiertas para todos los estudiantes y la mayoría de los ejercicios pueden ser modificados para los principiantes, las de Flying Yoga requieren un nivel más alto de entrenamiento y un límite en el peso corporal.

Nacido en Argentina, Ardissone, de 40 años, vive desde hace 20 en Miami. Aparte ser maestro de yoga, se graduó en sistemas de información en FIU y en medicina Qigong.

“La medicina Qigong es una práctica que incluye ejercicios generales para cuidar de la salud, sumados a una especie de acupuntura sin agujas, la cual se practica solo con las manos”, explica.

Las clases de Black Light Yoga tienen un costo de $19 por clase o de $80 el paquete de 5 clases.• 

Ayama Yoga Center está localizado en 2250 NE 163 St., Suite 3C, North Miami Beach. Más información en el (305) 932- 7755.

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