En Familia

‘Ahora sí que me divorcio’

La relación que tienen con sus parejas es de amor y odio y con ella aprendieron a vivir.
La relación que tienen con sus parejas es de amor y odio y con ella aprendieron a vivir. el Nuevo Herald

La frase es famosa entre las comadres de mi círculo de amistades. Más bien la comadre Gómez es un símbolo de las esposas y esposos oprimidos y autora de las frases más ocurrentes pero ciertas.

La más famosa comenzó a pronunciarla hace décadas: “Comadre, ahora sí que me divorcio del compadre Juan, ya no aguanto más sus infidelidades. Solo espero a que la Cuquis haga su primera comunión. Y ya. Me voy”. Pasó el evento y la comadre Gómez y el compadre seguían casados y peleando. “Comadre, ahora sí que me divorcio del compadre Juan. Solo espero a que la Cuquis salga de la primaria. Se vería feo que el papá no estuviera”.

La niña salió de la primaria y sus padres en el mismo pleito. “Comadre, ahora sí que me divorcio del compadre Juan, ya no aguanto más. Solo espero a que la niña salga de la secundaria”.

La Cuquis salió de la secundaria y entró al bachillerato y la cantaleta de la comadre Gómez era la misma: “Ahora sí que me divorcio. Ahora sí que no perdono más al compadre que sigue de mujeriego, solo espero que la Cuquis se vaya a la universidad y todo se acaba. Lo que pasa es que me estoy preparando económicamente, porque no me va a dejar en la calle con todo lo que lo he ayudado”.

La Cuquis se fue a la universidad en otra ciudad y la vida de pleito y pleito de los compadres Gomez continuaba. “Es que me estoy preparando para que el compadre no me deje en la calle y se vaya a divertir con sus amantes. Comadre, nada más que la Cuquis se gradúe, sí que me divorcio. Ahora sí que no hay quien me detenga”.

La Cuquis se graduó y el “anunciadísimo divorcio” de sus padres, seguía a la espera. “No, comadre, es que ahora que la Cuquis se case, ahora sí que mando al compadre a freír espárragos. No quiero que sea una boda con los padres de la novia divorciados”.

Total que la niña se casó y el compadre parecía quinceañero con muchachitas por todo el pueblo,, y, por supuesto, la Comadre Gómez con su eterna cantaleta.

“Ahora que nazca el hijo de la Cuquis el pobre niño va a vivir con sus abuelos divorciados, porque no hay quien me pare de ir a pedir el divorcio del compadre”.

De más está decir que “la niña” tuvo al primero, al segundo y al tercer hijo y el divorcio de los abuelos era más de lo mismo: pura promesa y chiste entre las amigas de la comadre Gómez que tenemos con ella todo tipo de anécdotas.

Dejé de verla por años, hasta que el otro día que me la encontré muy feliz en un Mall. Me cuenta de inmediato que la Cuquis es tan buena profesional, que es una de las vicepresidentas más importantes de una enorme empresa nacional.

“Ay, comadre, pero tú sabes los sacrificios que tenemos que hacer los padres, porque ahora que la Cuquis es vicepresidenta no me puedo divorciar del compadre Gómez que sigue en las borracheras y las infidelidades”.

Le pregunto ingenua: “Y ¿por qué no puedes divorciarte?” “Ay, no, comadre, ¿qué va a decir la gente?”

No supe si reír o llorar. Pero finalmente supe que “la comadre es parte de todos aquellos que no quieren darse cuenta de que tienen con sus parejas una relación de amor y odio con la que aprendieron a vivir y que no sabrían hacerlo de otra forma. Viven con la eterna queja, pero alimentando el ego con la famosa frase… “Nada más que haga esto y me divorcio”. Aunque ellos mismos sepan que esa es su gran mentira.

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

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