Estilo

Carlos Betancourt: utopía imperfecta

‘Portrait of a Dream (Richard Blanco)’, 2001.
‘Portrait of a Dream (Richard Blanco)’, 2001. Carlos Betancourt Studio

El próximo 13 de octubre sale al mercado el libro de Carlos Betancourt Imperfect Utopia (Skira/Rizzoli), una edición exuberante de más de 200 páginas con cientos de ilustraciones de su obra y textos del profesor de historia de arte Robert Farris Thompson, el crítico Paul Laster y el poeta Richard Blanco.

Imperfect Utopia también se llamó el estudio de Betancourt del Miami de los 90, en el cual había “un clima de constante cuestionamiento y provocaciones a lo ya establecido”, cuenta el artista al recordar su serie de instalaciones y medios mixtos Assemblage de 1992, una época crucial en el desarrollo de su trabajo. “En el estudio se cultivaba la rebeldía con un aspecto muy optimista y eso tenía mucha fanaticada”, dice Carlos.

Betancourt, de padres cubanos, nació y creció en Puerto Rico hasta que su familia se mudó a Miami cuando él tenía13 años. Pero visita la isla natal constantemente y pasa tiempo trabajando desde allí. Con el arquitecto Alberto Latorre, compró unas tierras en el bosque de El Yunque “con ríos, luciérnagas, fauna estilo Jurassic y muchas cascadas encantadas”, comenta.

Trabaja intensamente, puede pasar jornadas de 16 horas sin parar durante temporadas y también viaja mucho, cargando su lugar favorito para crear que “es mi mente, y la llevo conmigo hasta ahora donde pueda”, y agrega que sus días “transcurren entre trabajo y disfrutando el presente; solitario mayormente o con mi partner y amigos fantásticos”.

Prestigiosas instituciones artísticas como el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Smithsonian National Portrait Gallery de Washington, DC, y el Perez Art Museum (PAMM), entre otras muchas, cuentan con obras de Carlos Betancourt en sus colecciones.

La transculturación lo ha llevado a una búsqueda de identidad incansable que no merma. De ahí, quizás, el estallido de emociones que provoca su obra.

“Llevo en la cabeza una jungla optimista, posiblemente por el cúmulo de todas mis experiencias”, enfatiza Carlos y asegura que comenzó a crear artísticamente “desde que tengo memoria”.

Betancourt esporádicamente aparece en su propia obra, como en la serie Worshipping of my Ancestors del 2001, un conjunto de autorretratos de desnudos con la piel pintada, impresos en vinilo en gran formato. ¿Se ve a sí mismo como un personaje?

“No. Lo que proyecto es muy verdadero para mí”, contesta.

En la obra de Betancourt se aprecia la experimentación conceptual y técnica con un ritmo vital. A la usanza de un relojero suizo domina a la perfección el arte del engranaje en sus instalaciones y el resultado innovador al emplear técnicas mixtas. Pero sus retratos, a pintura o fotográficos, merecen un detenimiento especial, como su magistral óleo a Sandra Bernhard –actualmente en una colección privada– o sus fotos a Bunny Yeager.

En los últimos años, Betancourt ha mostrado al público un trabajo más inclinado a las instalaciones y la experimentación. Pero esto no quiere decir que se haya alejado de la fotografía.

“En mi estudio hay una serie que terminé hace dos años, la cual se documentó con fotografía. Es decir, el producto final es fotográfico. Veo esta serie mágica casi todos los días, pero casi nadie más la ha visto. No he querido exhibirla todavía, pues ando haciendo muchos proyectos y todo es mejor a su debido tiempo”, aclara Betancourt.

Uno de sus últimos trabajos exhibidos, la instalación dentro de una piscina titulada Golden Pond Wishes (2013-2014), fue muy bien recibida por la crítica y el público. Pero, sobre qué sucede con los elementos que forman el conjunto cuando el tiempo de exhibición finaliza, Carlos explica:

“A veces se guardan, pero la mayoría de los casos se van a otras aventuras, a otras manos y quedo extrañándolos. Me gusta vivir con mi trabajo y también con el de otros artistas que coleccionamos”.

Hace más de 15 años Betancourt visitó Cuba, país de sus padres. Y la experiencia le chocó en muchos aspectos, comenta. A la vez, también le resultó muy provechoso el viaje al mostrarle “la monumentalidad de lo que fue la cultura cubana precastrista”, y todo lo que él experimentó al confrontarse a sí mismo en La Habana.

A largo plazo Carlos planifica crear un programa de residencia artística cuando construyan las instalaciones en el terreno –paradisíaco– que compraron en el bosque cerca de El Yunque.

Entre sus planes inmediatos, además del lanzamiento de su libro Imperfect Utopia en octubre, Betancourt inaugurará una exposición personal titulada Re-Collections en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico el 18 de noviembre. Mientras, viaja, crea, trabaja y, como le gusta decir, sigue “recogiendo caracolitos en el mar…”.

yorkville43@yahoo.com

  Comentarios