Salud

¿Falta de aire? ¿Mareos? No ignore los síntomas

Dennis Hengge, quien cumplirá 65 años en mayo, y corredor de maratones fue diagnosticado con taquicardia superventricular. Después de recibir tratamiento en Memorial Hospital ha comenzado a correr otra vez.
Dennis Hengge, quien cumplirá 65 años en mayo, y corredor de maratones fue diagnosticado con taquicardia superventricular. Después de recibir tratamiento en Memorial Hospital ha comenzado a correr otra vez. pfarrell@miamiherald.com

A Dennis Hengge le encanta correr. Elimine eso, él vive para correr.

“Cuando era un niño en Nueva York, ni siquiera teníamos automóvil”, dice el maratonista de Pembroke Pines, que cumplirá 65 años en mayo y trabaja en NexPub Printing en Miramar, una compañía que fundó. Corro en todos sitios. Para mí correr era mi modo de transporte, no lo pensaba como ejercicio. Era una forma de llegar a la escuela o a la cancha de baloncesto. Lo tomé como deporte luego de estar casado, cuando la moda de los maratones llegó al sur de Florida a mediados de 1970. Pensé, ‘apuesto a que puedo hacerlo’. Hace tanto tiempo de esto que todavía no se había inventado el Gatorade.”

Cuando comenzó a sentir dificultad al respirar mientras hacía ejercicios y se dio cuenta de que su corazón se mantenía acelerado aún después de dejar de correr se preocupó. Las palpitaciones del corazón no eran parte de su plan para una vida saludable y feliz.

Luego de un referido al Dr. David R. Ancona de Memorial Hospital West en Pembroke Pines, Hengge supo que sufría de taquicardia supraventricular, un ritmo extremadamente rápido que hace que el corazón sea incapaz de bombear sangre y que puede producir paro cardíaco. Necesitó una ablación con catéter, un procedimiento en que los catéteres se deslizan por los vasos sanguíneos hasta el interior del corazón. Los electrodos que se encuentran en las puntas transmiten energía para eliminar el tejido que causa el problema.

Las cosas empeoraron para Hengge antes de mejorar; dos años después de la ablación sufrió un ataque al corazón. Pero ahora está bien y corriendo nuevamente, y no ha padecido de problemas de arritmia desde entonces.

La historia de Hengge demuestra las tasas exitosas de mejoría para la arritmia cardíaca (nombre usado para el ritmo anormal del corazón; fibrilación atrial es la arritmia más común). Pero, aunque el tratamiento ha mejorado para la mayor parte de las arritmias y los pacientes tienen más probabilidades que nunca de volver a tener una vida activa, algunos pacientes no experimentan síntomas por lo que no se examinan regularmente. Otros no se preocupan de consultar el médico luego de experimentar síntomas que descartan como una parte natural del envejecimiento.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), estiman que entre 2.7 y 6.1 millones de estadounidenses sufren de fibrilación atrial e informan que, anualmente, ocurren sobre 750,000 hospitalizaciones relacionadas a esta condición. Con 130,000 muertes relacionadas cada año, una tasa que ha ido en aumento por más de dos décadas, la fibrilación atrial tiene un costo de $6 billones anualmente en Estados Unidos, según el CDC.

Ancona, quien dice que los pacientes con taquicardia supraventricular llegan diariamente a la sala de emergencia, cree que la prevención es clave para detener el aumento. Pero, algunas veces, la naturaleza de la enfermedad lo dificulta.

“Algunas veces este tipo de arritmias del corazón no tienen síntomas”, dice. “Y cuando las personas piensan que están envejeciendo y van aceptando la reducción de la habilidad física, es difícil hacerlos visitar al médico. Pero cualquier síntoma nuevo que aparezca y que esté relacionado con la resistencia física o la respiración debe ser evaluado y no aceptarlo como consecuencia del envejecimiento”.

Prestar atención a su cuerpo puede haber salvado a Manuel Molina, residente de Miami y de 58 años de edad. Diagnosticado hace 38 años con síndrome Wolff-Parkinson-White, una condición en que hay una vía eléctrica adicional entre las cámaras superiores e inferiores del corazón que produce latidos rápidos, de acuerdo con la Clínica Mayo, estaba en un régimen bastante rígido de medicamentos que incluía anticoagulantes.

Sin embargo, despertó una noche en 2016 y podía sentir el corazón latiendo de forma rara. Fue trasladado a South Miami Hospital, donde fue sometido a una ablación de emergencia y tuvo una segunda ablación varios meses más tarde. Actualmente hace ejercicio todas las mañanas, camina, corre y levanta pesas. Y, los más importante, no necesita medicamentos.

“Ha sido un milagro”, dice Molina. “Me siento más fuerte que nunca, con mucha energía. Pude recobrar la masa muscular. En realidad, no me había sentido así en mucho tiempo”.

El Dr. Mario Pascual de Miami Cardiac & Vascular Institute (parte de Baptist Health South Florida) atendió a Molina y dice que, aunque atender el cuerpo es importante, la detección temprana es clave.

“Nuestro conocimiento sobre la arritmia es mucho mejor que 10 años atrás”, dice. “Hemos mejorado la tecnología, el catéter de cartografía electrónica que recrea la estructura tridimensional del corazón… los catéteres tienen sensores para indicarnos cuánta presión estamos poniendo en el corazón. Diariamente vemos casos de fibrilación atrial. Mientras más temprano se detecta, mejores son las tasas de intervención exitosa. Las ablaciones por catéter funcionan en un 70 al 80 por ciento de las veces. Los datos son claros: mientras más temprano se detecta, mayor será el éxito. Es importante llevar ese mensaje”.

Los síntomas comunes incluyen palpitaciones como las experimentadas por Molina y Hengge, así como aturdimiento, mareos y dificultad para respirar. Usted puede pensar que subir escaleras a los 60 años es más difícil que a los 30, pero cualquier cambio repentino en la habilidad física debe ser un alerta para llamar al médico, dice Pascual.

Hay también nuevas tecnologías en el horizonte para ayudar en la detección. El director de cardiología, Dr. Jeffrey Goldberger de UHealth —University of Miami Health System, es coinventor de una nueva tecnología cartográfica del corazón para ablación que se encuentra actualmente en prueba clínica, que se llama Morphology Recurrence Plot Mapping (Cartografía de morfología y recurrencia). La tecnología busca una ablación más precisa utilizando el único dispositivo de su clase en la nación, que identifica la fuente del problema basado en la morfología de las señales eléctricas.

“Una de las cosas más decepcionantes sobre el tratamiento es que no contamos con muchas terapias que sean realmente buenas para erradicar la fibrilación”, dice Goldberger. “No hemos contado con una buena forma para identificar la fuente del problema”.

En la prueba, se inserta un catéter en las venas y se registran los impulsos eléctricos en el corazón, que muestran donde están localizadas las áreas anormales. La teoría de Goldberger es que eso ayudará a los médicos a localizar de forma precisa la fuente de la fibrilación atrial, lo que hasta ahora no ha sido posible.

Mientras tanto, pacientes como Hengge y Molina seguirán haciendo lo que están haciendo: ejercicios, comiendo saludable, manteniéndose en contacto con sus médicos y prestando atención a lo que su cuerpos le dice.

“Una de las cosas que me salvó fue conocer las señales”, dice Hengge, que ha reducido las 50 millas que corría semanalmente, pero sigue haciendo ejercicio diariamente. “Si alguien comienza a decirme que tiene estos síntomas, llamaría al 911. Pero muchos hombres son tercos con este asunto y subirán las escaleras y dirán, ‘Me voy a acostar temprano’, y eso hubiera sido una mala decisión”.

Reducir el riesgo

Formas de reducir el riesgo de fibrilación atrial, según la Asociación Americana del Corazón:

▪  Manténga una actividad física regular y trate de quemar tantas calorías como consuma.

▪  Mantenga una dieta saludable para el corazón: reduzca el consumo de grasas trans y saturadas y de sal. Coma alimentos nutritivos de todos los grupos alimentarios.

▪  Mantenga un peso saludable.

▪  No fume.

▪  Limite la ingesta de cafeína y alcohol.

▪  Atienda la presión sanguínea alta y el colesterol alto.

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