Salud

La vida después de un ataque al corazón

Carol Wilson, de 81 años, no había podido jugar golf desde que sufrió un ataque al corazón. Después de inyectarle células madre en el corazón, como parte de un estudio de UM, ahora puede caminar distancias y volver a jugar golf.
Carol Wilson, de 81 años, no había podido jugar golf desde que sufrió un ataque al corazón. Después de inyectarle células madre en el corazón, como parte de un estudio de UM, ahora puede caminar distancias y volver a jugar golf. cjuste@miamiherald.com

Howard Bennett tenía mucha dificultad para respirar mientras su esposa conducía rápidamente hacia el South Miami Hospital.

“Lo último que recuerdo es que algo me iba a dar en la cabeza”, recordó Bennett. Tuvo un ataque cardíaco masivo, más conocido entre los médicos como “de los que hacen viudas” porque el bloqueo de la arteria coronaria mayor suele ser fatal.

Pasaron tres días antes de que recuperara la conciencia. Hoy es un hombre diferente que corre tres veces a la semana y come muy sano. Además tiene un nuevo trabajo como detective de incendios y explosiones en el gobierno de la Florida.

Carol Wilson que ahora tiene 81 años, recuerda que el día que sufrió el ataque al corazón manejó al hospital y tuvo que caminar desde el parqueo que estaba bastante lejos hasta la sala de emergencias. Ella, que corría siete millas al día, jugaba tenis y golf, después del ataque apenas podía caminar por el pasillo, y durante años, ni siquiera podía levantar el palo de golf, mucho menos caminar el campo de golf. Hoy en día, juega y recorre los 18 hoyos del golf con regularidad.

Howard y Carol cometieron el mismo error: no llamar al 911 y pedir una ambulancia. Ambos disfrutan una nueva vida, pero el camino hacia la recuperación en ambos casos ha sido muy diferente: uno a través de una cirugía del corazón tradicional y el otro a través de la terapia con células madre.

“Los servicios de emergencia (EMS por sus siglas en inglés), pueden salvar vidas”, apunta el Dr. Jaime Ghitelman, cardiólogo cirujano del Miami Cardiac and Vascular Institute at Baptist Health. “Tienen todos los recursos; desde los instrumentos para sacar a un paciente de una arritmia, los medicamentos para elevar la presión arterial si la presión está muy baja, y la capacidad para realizar los primeros tipos de terapia”.

“En este caso (Bennett), él tuvo mucha suerte”, dijo Ghitelman, “pero si hubiera llegado al hospital cinco minutos después, la historia hubiera sido diferente”.

El corazón de Bennett se paró y hubo que darle varios electrochoques: “Básicamente, murió”, dijo Ghitelman.

“Varios estudios han demostrado que en este tipo de situación, donde se pierde el flujo del oxígeno hacia el cerebro, si se enfría el cuerpo y el cerebro, se logra preservar la función cerebral”, agregó Ghitelman.

El equipo de cardiología en South Miami realizó inmediatamente el protocolo de hipotermia, envolviendo a Bennett en un dispositivo que le bajó la temperatura de 98.6 grados a 93.2 y luego a 89.6 grados.

También le abrieron la arteria obstruida usando cables y globos y le insertaron una malla y una bomba de balón intra-aórtica para prevenir que hubiera un fallo masivo y aliviar al corazón de tener que realizar ese trabajo.

“Durante 48 horas no sabíamos si, en primer lugar, su corazón respondería y, en segundo, si su cerebro se iba a recuperar del paro cardiaco”, dijo Ghitelman.

“La mayoría de las veces queda una secuela en los músculos del corazón por lo que los pacientes sufren de insuficiencia cardíaca”, dijo Ghitelman. En el caso de Bennett, se le realizó un ecocardiograma posteriormente, y supimos que el corazón se había recuperado completamente.

Bennett recuerda que se despertó y se sintió más frío que nunca en su vida. Ahora se siente muy agradecido por el médico que lo atendió, por el trabajo conjunto de médicos y enfermeras y por posiblemente una intervención divina.

Después de 12 días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), Bennett pudo irse a su casa.

“Volver a estar saludable fue un camino largo”, recordó Bennett. Al principio caminar una cuadra era una hazaña. A los seis meses logró caminar una milla, aunque tardó una hora y media. Ahora se levanta a las 5:15 de la mañana para hacer un entrenamiento de 40 minutos o correr a un campo de golf cercano y regresar antes de que la familia despierte.

Bennett, que había dejado de fumar justo antes del ataque al corazón, ha dejado el cigarrillo completamente. También evita los alimentos fritos y come menos carne roja y más pescado.

“Tener metas e intentar alcanzar esas metas me ha mantenido saludable”, dijo Bennett.

Carol Wilson también quería ser la persona activa que era antes, pero uno o dos años después del ataque al corazón, tuvo un pequeño accidente cerebral lo que la limitó a poder hacer solo una cosa al día y no podía practicar ningún deporte.

Entonces leyó un artículo en el Miami Herald sobre un estudio que el Dr. Joshua Hare estaba realizando con células madre en pacientes cardíacos en University of Miami's Miller School of Medicine.

“Llamé a mi médico e insistí y empujé para que me pusiera en el estudio”, dijo.

Finalmente, la aceptaron. “Pasé muchas pruebas diferentes pero al final me encontraron otro coágulo de sangre en el corazón”, recordó. Tuvo que esperar seis u ocho meses más antes de que pudiera participar en el estudio.

Después de un ataque al corazón, “la mayor preocupación y la mayor complicación es la insuficiencia cardíaca”, dijo Hare, cardiólogo y director del Instituto Interdisciplinario de Células Madre de UHealth.

“En estos momentos hay una nueva área de la medicina que estudia la idea de que en realidad se pueda reparar algunos de los daños que se han producido como resultado de un ataque al corazón”, comentó Hare. En ese estudio en el que Wilson se inscribió se le inyectaron millones de células madre de la médula ósea de donantes. Las células madre extraídas de la médula ósea “crecen rápidamente y regulan al cuerpo permitiendo que este se cure a si mismo”, explicó Hare.

Después de un ataque del corazón, hay áreas del corazón que deberían estar funcionando pero que terminan siendo cicatrices.

“Inyectamos las células madre dentro y alrededor del área de la cicatriz y esas células eliminan la cicatriz y la reemplazan con tejido nuevo muscular. Cuando esto sucede ese músculo esférico vuelve a ser lo que debe ser, como una pelota de fútbol”, dijo Hare.

Las células madre, continuó Hare, “hacen un trabajo increíble reparando el daño. No existe nada en medicina que pueda hacer eso”.

También hay un nuevo estudio, conocido como Concert Trial, en el que se combinan las células madre de la médula ósea del paciente con las células madre del corazón para crear lo que según Hare será una forma aún más poderosa de reparar el daño cardíaco.

Según Hare toma alrededor de tres meses para que las células logren eliminar el tejido que tiene cicatrices y generar un nuevo tejido. Las células madre son como conductoras de orquesta o como un albañil que repara un edificio y reemplaza el material que esta dañado con material nuevo. Los investigadores de UHealth han descubierto que las células madre inyectadas en el corazón reducen las cicatrices en un 35 por ciento.

“Las personas que anteriormente se quedaban básicamente sentadas en una silla incapaz de hacer algo vuelven a recuperarse, pueden jugar tenis y tener una vida plena”, dijo Hare.

Antes de recibir las células madre, Wilson se agotaba tanto que a las 4 o 5 de la tarde ya estaba durmiendo.

“Después que me pusieron mis células madre, no pasaron ni dos meses antes de que ya pudiera hacer más cosas y desde entonces estoy jugando al tenis”, cuenta Wilson. “Lo más importante es que consigamos que las personas entiendan lo importante que son las células madre para el corazón”.

Consejos para el post-infarto

Coma saludablemente: “Si es frito, no lo como”, asegura Howard Bennett quien come pescado tres veces a la semana. También come verduras, granos, frutas y carne roja, de vez en cuando, por la proteína.

Haga ejercicios: Haga al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad aeróbica vigorosa por semana. Bennett hace entrenamientos de 40 minutos tres veces a la semana.

No fume

Evite el estres: “Manténgase lejos de las personas que lo drenan. Uno debe protegerse a si mismo”, dice Wilson. Y lo más importante, dice Bennett, no importa cuán cansado o adolorido se encuentre, “cada día es un regalo”.

ESTUDIO DE LAS CÉLULAS MADRE BUSCA PACIENTES

El instituto de células madre de la Universidad de Miami necesita personas que tengan de 21 a 79 años y que hayan sufrido un infarto o que sufran de insuficiencia cardíaca para que forman parte del estudio que busca determinar cuáles células madre son las mejores para tratar los daños que sufre el corazón.

El Estudio Concert (Concert Trail), es el primer estudio que evaluará la función cardíaca en cuatro grupos de pacientes: un grupo que será tratado con células madre propias proveniente de la médula ósea; otro que será tratado con células madre del tejido cardíaco propio y los que serán sometidos a un tratamiento que combina ambas células. Un cuarto grupo recibirá un placebo.

UM es uno de los siete institutos que realizan este estudio. Los fondos que financian los estudios provienen del National Heart, Lung and Blood Institute. El centro necesita 144 pacientes. Todos los pacientes estarán supervisados por un año. Si está interesado contacte a Cindy Delgado en Interdisciplinary Stem Cell Institute de UM: (305) 243-7444 o (305) 243-1152.

  Comentarios