Salud

Accidentes cerebrovasculares y enfermedades del corazón: asesino número 1 de los hispanos

La Dra. Sandra Chaparro, directora de la Heart Failure Clinic en University of Miami Miller School of Medicine junto a la paciente Martha Uribe.
La Dra. Sandra Chaparro, directora de la Heart Failure Clinic en University of Miami Miller School of Medicine junto a la paciente Martha Uribe. CORTESÍA

Las buenas noticias: la cantidad de muertes entre los hispanos a causa de enfermedades cardiovasculares está bajando, según las estadísticas nacionales de mortalidad.

Las noticias menos alentadoras: los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades del corazón siguen siendo el asesino número uno de los hispanos y son responsables de una mayor cantidad de muertes que todas las formas de cáncer combinadas.

Es interesante que los hispanos presentan un dilema para los médicos e investigadores. Mientras enfrentan mayores riesgos de desarrollar problemas por la alta incidencia de obesidad, diabetes y alta presión sanguínea, tienen menos probabilidades de morir como resultado de estos problemas.


“A eso se le conoce como la paradoja hispana”, dice Gervasio Lamas, director de cardiología de Mount Sinai Medical Center. “En general, tienen un peor perfil cardiovascular, pero mueren menos de ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares”.

Eso puede sonar alentador, pero Lamas inmediatamente emite una advertencia severa. “La tasa de muerte es estadísticamente menor, pero sigue siendo un riesgo de muerte”.

Más aún, hay diferencias significativas en las tasas de mortalidad entre los mayores subgrupos de hispanos: mexicanos, puertorriqueños y cubanos, lo que hace que el estudio sobre la población hispana en Estados Unidos sea un mayor reto.


En un informe publicado recientemente en el portal de JAMA en línea, en el mes de enero, investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford encontraron que los puertorriqueños y los mexicanos, en comparación con los cubanos y los blancos no hispanos, murieron más jóvenes de enfermedades cardiovasculares. Mientras que los cubanos y puertorriqueños tenían tasas más altas de isquemia (una restricción en el suministro de sangre a los tejidos) y enfermedades del corazón relacionadas a la hipertensión. Los médicos están solicitando que haya más investigaciones debido a que no todos los hispanos enfrentan el mismo nivel de riesgo de mortalidad.


“Hallazgos de este estudio sugieren que agregar a los hispanos como un solo grupo falla en capturar diferencias importantes en los resultados [de enfermedades cardiovasculares] para este importante y creciente segmento de la población”, escriben los investigadores de Stanford. “Los esfuerzos de salud pública deben estar orientados hacia intervenciones culturalmente apropiadas para reducir los factores de riesgo [de enfermedades cardiovasculares] en esta diversa población”.

Mientras muchos factores de riesgo pueden ser controlados por cambios en el estilo de vida, no todas las personas están dispuestas a hacer esos cambios.

Martha Uribe, de 34 años, fue una persona que hizo el cambio. La mujer residente de Pembroke Pines, cambió de inmediato su dieta luego de ser diagnosticada con cardiomiopatía, una enfermedad del músculo del corazón. Eventualmente recibió un marcapaso y luego un trasplante de corazón, y atribuye su sobrevivencia tanto al cuidado médico que recibió como a la transformación en su estilo de vida.

Sin embargo, dice que los integrantes de su familia no están aprendiendo de su experiencia, aunque la cardiomiopatía corre en el lado familiar de su padre. “Conozco a muchas personas, mayormente hispanas como mi familia, que comen una gran cantidad de arroz blanco”, dice Uribe. “Tampoco se alejan de la sal”.


Uno de sus médicos, la Dra. Sandra Chaparro, directora de Heart Failure Clinic de la Escuela de Medicina Miller en la Universidad de Miami, dice que es cuidadosa en informar a los pacientes que sus selecciones alimentarias juegan un rol importante. “No es solo la parte genética. Usted puede modificar la dieta, aumentar el ejercicio y prestar atención a los números”.

Los hispanos tienden a tener una incidencia mayor de factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Les mostramos algunas estadísticas que demuestran el problema:

Diabetes. Cerca del 13 por ciento de los hombres y 11 por ciento de las mujeres hispanas han sido diagnosticadas con diabetes, pero se estima que un siete y un cinco por ciento adicional, respectivamente, tienen la enfermedad, pero no lo saben. En cifras totales, el 12.8 por ciento de todos los hispanos sufren la enfermedad crónica, comparados al 7.6 por ciento de blancos no hispanos.

La diabetes está directamente vinculada con problemas cardiovasculares. Del 2009 al 2012, de todos los adultos en las edades de 18 años y mayores diagnosticados con diabetes, el 71 por ciento tenía presión sanguínea alta y 65 por ciento tenía niveles altos de colesterol. En 2010, las tasas de hospitalización para ataques al corazón fueron 1.8 veces más altos entre los adultos diagnosticados con diabetes que entre adultos sin la enfermedad, y las tasas de hospitalización para accidentes cerebrovasculares fueron 1.5 veces más altas entre los adultos diabéticos.


Obesidad. Sobre el 77 por ciento de adultos hispanos están sobrepeso u obesos, comparado con 67.2 por ciento de los blancos no hispanos. Los números son más alarmantes entre los niños. Más del 38.9 por ciento de los niños latinos están sobrepeso u obesos, comparado con 28.5 por ciento de niños blancos no hispanos.

Los médicos dicen que hay muchas razones para esta disparidad. “Hay una mayor concentración de carbohidratos en la dieta de los hispanos”, dice Chaparro. “A nosotros nos encantan los pastelitos”.

Los hispanos también tienden a hacer menos ejercicios, ciertamente no los 30 minutos diarios que se recomiendan.

“He notado, especialmente entre las mujeres, que suelen hacer menos ejercicio que las no hispanas”, dice Natalie Regalado, practicante de medicina interna de Baptist Health Primary Care.

Tabaco. Aunque los adultos hispanos tienen una prevalencia menor de fumar cigarrillos y uso de tabaco que otros grupos étnicos, con la excepción de los americanos asiáticos, las tasas varían entre los subgrupos. Cerca del 21 por ciento informa en 2013, usar productos de tabaco en el momento, pero al dividir las cifras lucen de la siguiente forma: 28 por ciento de los puertorriqueños, 19.8 por ciento de los cubanos, 19.1 por ciento de mexicanos americanos y 20 por ciento de personas de otros lugares de Centro y Sur América.

La cantidad de cigarrillos fumados por día fue mayor entre los fumadores diarios cubanos: 50 por ciento de hombres cubanos y sobre 35 por ciento de las mujeres cubanas informaron haber fumado 20 cigarrillos o más por día. Fumar cigarrillos causa no solo problemas cardiovasculares sino también cáncer.

Hipertensión. 72 por ciento de los hispanos tenían presión sanguínea alta (hipertensión), que está altamente vinculada a los accidentes cerebrovasculares, ataques al corazón e insuficiencia cardíaca, comprado con 66 por ciento de blancos no hispanos. Además, los hispanos, así como los afroamericanos, son menos propensos que los blancos a controlar la condición, de acuerdo con la investigación publicada en la revista de la Asociación Americana del Corazón. Los investigadores creen que en parte se debe a que los hispanos tienen menos acceso a recibir medicinas o terapia intensiva para su condición.

Los científicos locales continúan participando en investigaciones para ahondar en los problemas cardiovasculares de los hispanos. Por ejemplo, la Universidad de Miami está participando en The Hispanic Community Health Study / Study of Latinos (HCHS/SOL), (Estudios de salud de hispanos) un estudio epidemiológico de múltiples centros que investiga el rol de la aculturación en la prevalencia y desarrollo de enfermedad, así como los factores de riesgo que juegan un papel de protección o de daño. Los investigadores de la Universidad de Miami también participan en estudios de Smoking Cessation in Hispanic Construction Workers (Dejar de fumar y trabajadores de construcción hispanos), Hispanic Secondary Stroke Prevention Initiative (Iniciativa de prevención de accidentes cerebrovasculares) y en uno que explora los dispositivos de asistencia para el ventrículo izquierdo en hispanos.

Lamas, de Mount Sinai, está reclutando pacientes para una prueba clínica de los Institutos Nacionales de la Salud. Conocido como TACT2 (Trial to Assess Chelation Therapy o prueba para evaluar la terapia de quelación), examina el uso de la terapia de quelación intravenosa en combinación con vitaminas orales en el tratamiento de enfermedades de corazón. TACT2 da seguimiento a un estudio de diez años que utilizó la quelación, un proceso en que un medicamento, en este caso edetate disodium captura metales tóxicos en el cuerpo y ayuda su remoción en la orina. El TACT inicial mostró una reducción en los ataques al corazón, los accidentes cerebrovasculares, muerte y otros “eventos de corazón”.

“Muchas personas saben que tienen que perder peso, hacer más ejercicio y dejar de fumar y no lo hacen”, comenta. “Pero yo creo que si reciben cuidado continuo y tienen una relación a largo plazo con un médico de cuidado primario en quien confíen, quizás el mensaje sea más fácil de captar”, dice Regalado, de Baptist Health.

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