Salud

Joven con VIH da batalla contra apatía ante ese mal

Damaries "Dee'' Cruz (der.) ha llevado su cruzada a la cadena Univisión como parte de su campaña Soy y ahora colabora con una clase de periodismo en la Universidad Internacional de la Florida para producir una serie de cuatro episodios en internet llamada The Stigma Stops With Me.
Damaries "Dee'' Cruz (der.) ha llevado su cruzada a la cadena Univisión como parte de su campaña Soy y ahora colabora con una clase de periodismo en la Universidad Internacional de la Florida para producir una serie de cuatro episodios en internet llamada The Stigma Stops With Me. The Miami Herald

Damaries "Dee'' Cruz recuerda la fecha exacta --23 de noviembre de 1991-- cuando supo que era portadora del virus del VIH, que contrajo durante relaciones sexuales sin protección con su novio.

En esa época tenía 20 años.

Le dolió cuando algunos de sus amigos la abandonaron, dijo. Pero no se dio por vencida y se dedicó a visitar escuelas, iglesias y estaciones de radio y televisión para dar a conocer su mensaje de cómo evitar el contagio y cómo sobrevivir a la enfermedad.

"Me harté del estigma'', dijo Cruz, que ahora tiene 37 años. "Creo que si hablamos abiertamente sobre el tema podemos vencerlo''.

Cruz ha llevado su cruzada a la cadena Univisión como parte de su campaña Soy y ahora colabora con una clase de periodismo en la Universidad Internacional de la Florida para producir una serie de cuatro episodios en internet llamada The Stigma Stops With Me.

"Quiero brindar un mensaje de esperanza'', afirma.

Y lo hace en un momento que la batalla entre el VIH y los investigadores médicos está tablas. El virus sigue mutando y propagándose y los investigadores se apresuran a producir nuevos fármacos para hacerle frente.

Mientras tanto, convencer a los jóvenes de que tomen precauciones esenciales es cada vez más difícil.

Irónicamente, el problema grave ahora es consecuencia de los primeros éxitos contra la enfermedad. Como los fármacos han reducido el número de casos graves, la nueva generación ha crecido sin conocer la naturaleza letal de la enfermedad.

"En los años 80 uno veía a la gente perder peso y ponerse esquelética'', dijo Charles Martin, de 47 años y director del South Beach AIDS Project, que brinda información sobre el sida, el uso de preservativos, pruebas y otros servicios. "La gente lo consideraba una sentencia de muerte''.

Hoy es diferente, afirmó.

"Los muchachos que no vieron esa devastación han comenzado a considerar el sida una enfermedad manejable. Un muchacho de 21 años me dijo: ‘Yo soy gay, así que acabaré por contagiarme en algún momento, así que me da igual contagiarme y comenzar a tomar las medicinas''.

Los jóvenes muchas veces se descuidan y no usan preservativos, agregó.

"Se cansan de tantas precauciones'', dice Martin. "Creen que están perdiendo la intimidad''.

La ignorancia todavía es un problema, agregó Martin. "Todavía tenemos que vencer la idea de que el VIH sólo afecta a los homosexuales. Eso es especialmente cierto en el caso de la comunidad negra, que cree que no se contagiará si no son homosexuales''.

Renaldo Smith, de 22 años, estudiante de último año de la clase de FIU que produjo The Stigma Stops With Me, recordó que un amigo le había dicho que había dejado de usar condones porque le restaban placer. No creía en las historias sobre el sida.

Eso indignó a Smith porque su primo había muerto de sida a los 26 años.

"Luego de gritarle sobre los riesgos que estaba corriendo. . . le mostré fotos de mi difunto primo para que comprendiera. Mi amigo entendió y juró que iba a protegerse'', escribió Smith en un ensayo para la clase.

Su compañera de clase Leilani Laureano, de 22 años, afirma que trabajar en el proyecto le ha abierto los ojos. "Voy a ser más cuidadosa en el futuro, siempre voy a hacer que mi compañero se haga la prueba'', dijo.

A Laureano, a quien en casa nunca le hablaron sobre el sida, escribió en un ensayo: "En la comunidad hispana el sida es tabú. Las únicas personas con sida son los homosexuales, los drogadictos y las prostitutas. . . El impacto de este proyecto y la experiencia personal de Dee me han cambiado para siempre''.

La Dra. Margaret Fischl, pionera de las investigaciones sobre el sida en la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami, recuerda el primer caso que vio --en mayo de 1982--, un veinteañero con sarcoma de Kaposi, un cáncer poco común que no debía afectar a una persona tan joven.

"No había razón evidente por la que tuviera ese cáncer'', afirmó.

En los años siguientes la Dra. Fischl tuvo una participación esencial en el desarrollo del AZT, uno de los primeros fármacos contra el sida. Aprobado por la Dirección de Alimentos y Medicamentos (FDA) en 1987, el AZT salvó muchas vidas, pero tenía efectos secundarios como anemia, afectaciones a la médula ósea, fatiga, dolores de cabeza y musculares. Y su efectividad bajó con el tiempo.

"Algunos tuvieron reacciones. Decían que era como un veneno'', dijo Fischl.

Con el tiempo salieron al mercado medicamentos nuevos y más efectivos.

Hoy se cuenta con los llamados cocteles de hasta tres fármacos que pueden suprimir el virus y los pacientes la toman en una sola píldora diaria, con efectos secundarios relativamente leves como jaqueca, náuseas y mareos, casi siempre temporales, afirmó Fischl.

Los pacientes de VIH controlados tienen expectativas de vida casi normales, aunque los fármacos a veces exacerban enfermedades del corazón o ciertos tipos de cáncer en la vejez, según Fischl.

No obstante, 1,747 habitantes de la Florida murieron del sida en el 2007 y 6,235 contrajeron la enfermedad, lo cual indica que la guerra no se ha ganado.

A nivel nacional, Fort Lauderdale está en el tercer lugar, Miami en el cuarto y Palm Beach en el 11, entre las grandes áreas urbanas con casos nuevos de sida en el 2007, según el Departamento de Salud de la Florida.

Nuevos fármacos parecen ser prometedores, pero la búsqueda global de una vacuna ha probado ser inútil hasta el momento. De modo que Fischl y otros trabajan en algo diferente: una vacuna terapéutica. Administrada después que se determina que alguien es seropositivo, estimula el sistema inmunológico para luchar con más fuerza contra el virus.

Mientras tanto, Damaries Cruz, que ahora es educadora sobre el sida en el Departamento de Salud de Miami-Dade, combate la enfermedad de una manera inusual. No toma ningún medicamento como los creados por Fischl y otros y sigue un régimen homeopático, usando píldoras de algas marinas, vitaminas, hierbas chinas, acupuntura, hipnosis y una técnica de curación japonesa llamada reiki.

"Siempre me ha gustado la homeopatía. Ni siquiera tomo Tylenol'', afirma Cruz.

Su médico no concuerda pero respeta su decisión. "Tengo sida desde hace 18 años y estoy bien'', dice Cruz. "Si alguna vez cambia la situación, entonces investigaré los fármacos. Pero no creo que suceda''.

¿Qué opinión tiene Fischl de la homeopatía?

"Mientras el paciente logre controlar el virus y mantener saludable el sistema inmunológico, si deciden usar tratamientos alternativos es su decisión''.

Agrega: "Si se mantienen saludables''.

ftasker@MiamiHerald.com

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