Salud

Maravilla electrónica ayuda a pacientes con grandes dolores

GARY BOULTER lleva un estimulador implantado en su columna vertebral para aliviarle el dolor 
crónico e insoportable que padecía en sus brazos.
GARY BOULTER lleva un estimulador implantado en su columna vertebral para aliviarle el dolor crónico e insoportable que padecía en sus brazos. The Denver Post

Gary Boulter sentía como si tuviera el brazo sumergido en aceite hirviente. Todo el tiempo.

Su incesante dolor, provocado por la lastimadura de un nervio debido a un yeso demasiado apretado, le hacía la vida prácticamente insoportable.

"Mi vida era miserable'', dijo el hombre natural de Parker. Estaba tomando tantos narcóticos para calmar su agonía que no podía trabajar, ni cocinar y ni siquiera jugar con sus dos hijos. ‘‘Estaba totalmente incapacitado''.

Finalmente, tras 10 años de remedios, la medicina alternativa y el implante de un dispositivo de frecuencia radial, un marcapasos para el dolor, le han devuelto la vida.

El marcapasos del dolor estimula el sistema nervioso como un marcapasos mantiene latiendo el corazón, dijo el Dr. Giancarlo Barolat, un neurocirujano en el Centro Medico Presbiteriano de San Lucas en Denver.

Choques eléctricos en sus brazos, cuello y cabeza mediante electrodos implantados bajo la piel a lo largo de su columna vertebral y la parte trasera de la cabeza eclipsan su dolor. Tiene un generador de pulsaciones implantado en la parte inferior de la espalda, y tiene un control remoto que establece el nivel de intensidad en una bolsa en su cinturón.

Los pacientes de Barolat, que vienen de todo el mundo, hace tiempo que dejaron el Tylenol extrafuerte. Su sufrimiento es tan intenso que ha consumido sus vidas.

Sus sistemas nerviosos funcionan mal, señalando un dolor intenso y constante donde no debería de haber ninguno.

La cirugía para establecer un marcapasos del dolor cuesta alrededor de $100,000 y es un recurso de última instancia. Sus pacientes tienen que haber tratado prácticamente todas las demás opciones y tienen que pasar una evaluación psiquiátrica para descartar causas psicológicas.

La mayoría están desesperados, dice Barolat, quien recuerda a una mujer en terribles condiciones con una lesión en un nervio de la cara. "Se sentó frente a mi y me dijo, ‘Doctor, o usted me ayuda o ya he planificado mi suicidio''', dijo. "Todavía está viva''.

Barolat nació en Italia y fue a la Escuela de Medicina en la Universidad de Turín. Fue el primero en el mundo en utilizar implantes de neuroestimulación. Ha implantado miles en los últimos 32 años y, según dijo, alrededor de una vez a la semana corrige una cirugía hecha por otro neurocirujano.

Lo más difícil --y riesgoso-- de la cirugía es encontrar el lugar adecuado en la médula espinal para estimular la parte del cuerpo donde los pacientes sienten el dolor. Es un problema de milímetros y hallarlo puede tomar horas.

Barolat despierta a sus pacientes en el medio de la operación para preguntarles cómo se sienten. Para algunos, el alivio es instantáneo. "Tengo gente que al comprobar su alivio en el mismo salón de operaciones se han echado a llorar'', dijo.

Pero "no es posible ayudar a todo el mundo. Uno no puede curar esas condiciones. El objetivo es reducir el dolor''.

Para algunos, el dolor evoluciona a partir de un incidente del que la gente generalmente se recupera, la rotura de una muñeca o un tobillo doblado.

El llama al dolor "la enfermedad menos tratada en EEUU'' que afecta a 75 millones de personas.

Imagínense, dijo Rasmussen, vivir con un dolor de nivel 8 de una escala de 10, y para siempre.

"La gente piensa, ‘Aguanta y supéralo' '', dijo. "¿Le diría usted a una persona con diabetes que la aguante y la supere?' Esta es una enfermedad crónica. Y es también una enfermedad invisible''. A Mark Carnes un camión lo golpeó por detrás.

Tuvo siete discos rotos y una columna vertebral lastinada. Más de cuatro años después, su dolor sigue siendo terrible.

"Uno se despierta cada mañana diciéndose, ‘Dios mío, tengo que sufrir este día''', dijo. ‘‘Había días en que ni siquiera quería salir de la cama. Es difícil explicar un dolor así''.

El pasado diciembre, a Carnes le implantaron un marcapasos del dolor en las nalgas. Mantiene el choque eléctrico constantemente, aumentando su intensidad para las piernas por la noche y para la parte inferior de su espalda por el día.

Los cirujanos han utilizado la neuromodulación para el dolor desde hace unos 15 años y ha habido grandes avances en los últimos cinco años, dijo Mark Rasmussen, presidente de la Fundación Nacional del Dolor.

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