Salud

Millones de empleados podrían quedar sin seguro

Las grandes empresas que asumen directamente el costo y el riesgo de la cobertura médica de sus empleados --como Wal-Mart Stores, Inc., Caterpillar Inc. y Xerox-- no estarían sujetos a las mismas normas y restricciones impuestas a las compañías de seguros en la medida aprobada por la Comisión de Finanzas del Senado.
Las grandes empresas que asumen directamente el costo y el riesgo de la cobertura médica de sus empleados --como Wal-Mart Stores, Inc., Caterpillar Inc. y Xerox-- no estarían sujetos a las mismas normas y restricciones impuestas a las compañías de seguros en la medida aprobada por la Comisión de Finanzas del Senado. AP

A pesar de las promesas del presidente Barack Obama, más de 70 millones de estadounidenses con seguro médico a través de sus empleos podrían tener que pagar más o les podrían negar cierta cobertura según los términos del proyecto de ley de reforma de los servicios médicos que se debate en el Congreso.

Esto se debe a que las grandes empresas, que asumen directamente el costo y el riesgo de la cobertura médica de sus empleados --como Wal-Mart Stores, Inc., Caterpillar Inc. y Xerox-- no estarían sujetos a las mismas normas y restricciones impuestas a las compañías de seguros en la medida aprobada por la Comisión de Finanzas del Senado.

Las grandes compañías que ofrecen esta cobertura a sus empleados están cabildeando fuertemente para que su situación no cambie y queden protegidas de costosas normas y exigencias en la versión final de la reforma que se discute a puertas cerradas entre los principales asistentes de Obama y el liderazgo demócrata del Congreso.

Pero no todos los demócratas están de acuerdo.

"Quiero que quede bien claro que no podemos prometer al pueblo estadounidense que la reforma de los servicios médicos de la que tanto estamos escuchando va a beneficiar a todos, porque en realidad deja fuera'' hasta 55 por ciento, que son 73 millones de personas, dijo el senador Jay Rockefeller, demócrata por Virginia Occidental, cuando la Comisión de Finanzas se reunió recientemente para debatir la medida. Rockefeller trató infructuosamente de enmendar la medida para exigir que esos planes se rijan por las mismas normas que se aplican a las compañías de seguros.

Lo que las grandes empresas quieren es poder seguir dando cobertura médica a sus empleados sin tener que regirse por tantas normas, como las que deciden qué servicios debe cubrir una póliza y en qué caso se puede negar la cobertura.

Eso significa que a pesar de las promesas de Obama de que la población no estaría sujeta a las reglas más disparatadas del sistema en vigor --que les niega cobertura si ya padecen de una enfermedad, que obliga al paciente a pagar una cantidad exagerada de su bolsillo o enfrentar límites o altos costos por servicios y tratamientos básicos-- una cantidad considerable de trabajadores no disfrutaría de los mismos beneficios.

Varios grupos de grandes empresas se han unido en la Coalición Nacional de Beneficios para conservar su estatus especial, concedido originalmente a principios de la década de 1970 a empresas que asumen los riesgos y costos de asegurar a sus empleados. La coalición ha llevado al Capitolio a ejecutivos de compañías tanto grandes como pequeñas para reunirse con legisladores y hacerles comprender su lema: "No destruyan lo que funciona para arreglar lo que no funciona''.

Las empresas afirman que necesitan flexibilidad para seguir cubriendo a sus empleados y cláusulas de otros proyectos acabarían por sujetarlas a las mismas reglas de las compañías de seguros --como exigirles que ofrezcan determinados beneficios--, lo que destruiría su capacidad de cobertura.

"Mientras mayor es el peso administrativo, más se encarecen [los servicios]. Estas cosas tienden a ir aumentado con el tiempo'', dijo Martin Reiser, cabildero de Xerox que dirige la coalición.

"Nuestro mensaje es que el sistema que tienen las grandes empresas funciona, así que no deben cambiarlo''.

Wal-Mart es parte del grupo, así como Caterpillar, que es miembro de la junta directiva, junto a otras empresas de la lista Fortune 100, como AT&T, Dow Chemical y Verizon Communications.

En tela de juicio están las empresas que se autoaseguran en lugar de comprar cobertura a unaaseguradora.

Los empleados en estos casos creen con frecuencia que están cubiertos por una compañía de seguro médico porque sus tarjetas tienen el nombre de tal o cual compañía, pero en realidad la empresa asume el riesgo y paga las reclamaciones, y la aseguradora simplemente administra el plan.

Es un negocio en crecimiento para muchas aseguradoras: dos terceras partes de los 20 millones de miembros de Aetna están autoasegurados, dijo el presidente ejecutivo de la empresa en una entrevista reciente en un canal de televisión por cable.

The Associated Press es una entidad autoasegurada en esta categoría.

Las empresas que ofrecen cobertura por lo general brindan prestaciones generosas, que están sujetas a normas federales. Esa cobertura incluye cuidados de maternidad, salud mental y prevención del cáncer de seno, por ejemplo, y sólo pueden negar cobertura a personas que ya padezcan de alguna enfermedad específica, en ciertas condiciones y durante períodos limitados. Aunque no se les exige legalmente cubrir a todos los empleados sin importar su historial clínico o estado de salud, la mayoría de estos planes ya lo hacen puesto que su objetivo es distribuir el riesgo en un grupo grande de personas.

No obstante, algunos legisladores sostienen que deben atenerse a los mismos estrictos requisitos que se impondrán a las aseguradoras con el nuevo sistema.

Rockefeller dijo que le preocupa que algunas ‘'manzanas podridas'' traten de reducir sus costos cobrando más a sus empleados. Por ejemplo, si un empleado tiene cáncer y alcanza el límite de cobertura de su compañía, esta podría interrumpir el pago del tratamiento. En comparación, el nuevo plan contempla prohibir a las compañías de seguro que establezcan semejantes límites.

Las empresas ya han pasado a los empleados aumentos en el costo de la cobertura, a medida que esos gastos han subido astronómicamente. En esta situación económica y alto desempleo, algunos analistas esperan que esa tendencia empeore.

"La capacidad de una empresa de aumentar los deducibles y copagos depende de la fuerza del mercado laboral'', expresó Paul Fronstin, del Instituto de Investigación de Beneficios para el Empleado. "En estos momentos las empresas están de fiesta porque el desempleo está en el 10 por ciento y pueden hacer lo que les venga en gana''.

Si las grandes empresas protegidas consiguen su objetivo, los empleados continuarán sujetos a esos cambios y reducciones.

"Ya son vulnerables en el sentido que las empresas deciden qué cubrir en el plan de beneficios, y si alguien tiene una enfermedad no cubierta, prácticamente no tiene recurso alguno. Eso no va a cambiar'', dijo Fronstin.

Organizaciones que representan a las grandes empresas --como la Business Roundtable, la Asociación Nacional de Fabricantes (NAM) y el American Benefits Council-- dijeron que sus miembros no están pidiendo un trato especial.

"Somos el grupo que ha hecho lo correcto año tras año. Si el objetivo es que todo el mundo tenga seguro, nosotros ya lo hacemos'', dijo Jeri Kubicki, de la NAM.

El Self-Insurance Institute of America Inc., que representa a empresas de menor envergadura que ofrecen cobertura médica a sus empleados, escribió esta semana al líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, argumentando que no deben modificar las normas de sus planes como parte del esfuerzo por ampliar la cobertura.

Hacer lo contrario, escribió Mike Ferguson, jefe del grupo, "resultaría, en el mejor de los casos, en un aumento de costos y la reducción de beneficios, y en el peor, obligaría a las empresas a eliminar sus planes por completo''.

El grupo de Ferguson ha gastado más de $600,000 durante los últimos dos años en actividades de cabildeo ante ante el Congreso y este año duplicó sus gastos al intensificar sus esfuerzos por resistirse a los nuevos requisitos. Los miembros importantes de la Coalición Nacional de Beneficios han gastado mucho más para influir en el Capitolio, como más de $20 millones de la Business Roundtable, más de $9.5 millones de la NAM y $1.6 millones del American Benefits Council.

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