Salud

Reemplazo de testosterona y supervisión médica

Quizás ha visto los comerciales en televisión o los anuncios en periódicos que promocionan la cura para los bajos niveles de testosterona (“Low T”, en inglés). Más y más compañías dirigen su publicidad a hombres mayores ofreciendo productos para el reemplazo de testosterona con la promesa de “volver a ser jóvenes”.

La testosterona es la hormona responsable del desarrollo normal de los órganos sexuales masculinos. También juega un rol importante en el deseo sexual, los niveles de energía y las emociones masculinas. Según envejecen, los hombres pueden experimentar una disminución en los niveles de testosterona, lo que se traduce en un libido bajo, depresión y falta de motivación, reducción de la fuerza muscular y la densidad ósea y, en algunos casos, pérdida de memoria.

Dos especialistas señalan que, aunque las terapias de reemplazo de testosterona han existido desde hace más de 20 años, ha habido un aumento en la cantidad de productos disponibles y en la demanda para estos productos.

“Algunos estudios muestran que entre el 15 y el 20 por ciento de los hombres experimentará una disminución en los niveles de testosterona en algún punto de la vida”, dice el Dr. Bruce Kava, profesor de urología en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami. “Cada vez es más frecuente ver que, según aumenta la tasa de obesidad, bajan los niveles de testosterona. Esto se deben a que la grasa del cuerpo hace que la testosterona se metabolice más rápidamente”.

El especialista advierte que, aunque hay tratamientos de reemplazo que pueden lograrlo, estos debe ser adecuados y estar bajo supervisión médica.

“No recomiendo ordenar suplementos de testosterona por teléfono o a través del internet. Muchos de esos productos no están regulados por la Administración de Alimentos y Drogas”, dice el Dr. Joseph L. Esposito, urólogo en el Hospital Baptist de West Kendall, que ha provisto a sus pacientes terapia de reemplazo de testosterona desde hace 20 años. “La parte más importante es determinar los niveles bajos de testosterona para saber si necesita el tratamiento. Si usted ordena algo por su cuenta, probablemente no tiene a un médico que le pueda decir, en primer lugar, si necesita reemplazo”.

Pruebas de sangre

Los niveles bajos de testosterona pueden determinarse a través de pruebas de sangre. Esposito recomienda que el paciente se someta a dos o tres exámenes de sangre, preferiblemente en la mañana.

“La testosterona es secretada diariamente y está en su punto más alto en las horas tempranas del día”, comenta Esposito. “Si usted espera hasta la tarde puede mostrarse artificialmente baja”.

El Dr. Kava está de acuerdo en que es crucial saber si los niveles de una persona están bajos antes de que iniciar un tratamiento. Los pacientes que presentan síntomas tales como libido baja y falta de energía, no necesariamente tienen niveles bajos de esta hormona.

“Muchas veces solo significa que no nos estamos cuidando o alimentando bien”, menciona.

La próstata y otros problemas

Ambos médicos expresan preocupación por las terapias de reemplazo de testosterona en aquellos con problemas de próstata, incluyendo cáncer de próstata, ya que puede tener efectos dañinos irreversibles.

El exceso de testosterona puede provocar el crecimiento de la próstata, lo que puede afectar a personas con cáncer de próstata que no han sido diagnosticadas, explica Kava.

Un nivel fisiológico superior de testosterona, como llaman los médicos al exceso de esa hormona, puede también afectar la habilidad de los testículos para producir esperma, lo que a su vez crea problemas de fertilización.

“Muchos hombres jóvenes utilizan testosterona para aumentar la musculatura”, dice Esposito. “Esto puede tener efectos negativos a corto y a largo plazo. Los niveles de testosterona en el cuerpo deben ser naturales”.

Otro efecto secundario, a corto plazo, puede ser agresividad, añade Kava. “Se puede deber a una elevación en el conteo sanguíneo”, dice.

Una vez que la deficiencia de testosterona ha sido diagnosticada, hay tres opciones para obtenerla.

Un tratamiento a base de inyecciones, parches, gelatinas o gránulos intramusculares. Según el Dr. Kava los especialistas están utilizando cada vez menos las píldoras de testosterona, ya que no se ha visto efectividad e incluso algunos estudios vinculan los suplementos orales con el cáncer de hígado.

En el caso de la gelatina, esta se aplica en el cuerpo diariamente, usualmente en el área de los hombros o el estómago. Hay que esperar 10 minutos para que sea absorbida. Entonces el cuerpo libera lentamente esta hormona sintética a la corriente sanguínea.

La inyección se puede autoadministrar y el plazo es usualmente cada dos o tres semanas. Sin embargo, Kava y Esposito dicen que una de las desventajas de este tratamiento es que la difusión de la hormona en el cuerpo no ocurre fácilmente.

“Muestra picos muy altos cuando se administra pero esta cantidad baja una o dos semanas antes de que sea el tiempo para la próxima inyección”, comenta Esposito.

Los implantes de gránulos requieren un procedimiento de cirugía menor. Por lo general se colocan debajo o cerca de los glúteos.

Los médicos indican que el que una persona se someta a un tratamiento de reemplazo de testosterona no significa que estará por su cuenta. Dice Esposito que dar seguimiento a los pacientes ayuda a asegurarse de que los niveles de la hormona son normales y que el tratamiento está funcionando.

“Una persona necesita seguimiento de un médico por lo menos cada 6 meses o anualmente”, dice Kava.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios