Salud

‘Agua en el cerebro’ puede ser mal diagnosticado como Alzheimer

El Dr. Allen Kantrowitz, jefe de neurocirugía en el Mount Sinai Medical Center, muestra el microscopio que utiliza para realizar la cirugía. La incisión también es mucho más pequeña.
El Dr. Allen Kantrowitz, jefe de neurocirugía en el Mount Sinai Medical Center, muestra el microscopio que utiliza para realizar la cirugía. La incisión también es mucho más pequeña. FOR THE MIAMI HERALD

Cuando una mujer de 84 años de edad comienza a perder el balance, tiene problemas al caminar u olvida detalles de la pasada semana o el pasado año, el sentido común dice que está mostrando señales tempranas de Alzheimer, quizás Parkinson o simplemente está experimentando el deterioro normal que viene con la edad.

Eso fue lo que Ronald Pallot pensó que le sucedía a su esposa Gloria. Pallot actuó rápido para lograr seguir el precipitado ritmo de su deterioro: puso andadores en su apartamento en Aventura y consiguió una silla de ruedas para Gloria. Creía que su pérdida de personalidad era una señal de demencia.

Eso era así hasta que Gloria fue sometida hace tres años a una cirugía del cerebro. Actualmente, con 87 años, no necesita ya que Ronald la ayude a moverse por el apartamento y puede seguir una conversación sobre eventos actuales.

Gloria cae en la categoría de aquellos que sufren de hidrocefalia de presión normal, una condición producida cuando un exceso de fluidos del cerebro y de la médula espinal ejerce presión en el tejido del cerebro.

La hidrocefalia adquiere el nombre del griego: “hidro” que significa agua y “céfalo” que significa cabeza, aunque la variedad de síntomas y condiciones bajo el término varía ampliamente. La condición, a la que se le refiere comúnmente como “agua en el cerebro”, ocurre en niños y adultos y puede ser congénito o adquirido. La hidrocefalia de presión normal, el tipo que padece Gloria, difiere grandemente de la condición en infantes o niños, que progresa más rápidamente en los pacientes y se trata diferente.

En pacientes como Gloria, los síntomas se presentan a través de un largo período de tiempo y se parecen a aquellos asociados comúnmente con la edad, como pérdida de memoria, dificultad que va desde ponerse de pie hasta caminar y pérdida de control de la vejiga. El problema ocurre cuando las familias comienzan a prepararse para el deterioro de una persona significativa, dice el Dr. Allen Krantrowitz, director de neurocirugía de Mount Sinai Medical Center en Miami Beach, cuando puede ser que sufran de una condición tratable.

“Es un tema de discriminación por edad”, dice Kantrowitz. “Si uno simplemente acepta la idea de que con la edad viene lentamente el deterioro cognitivo, y usted no cuestiona ni hace preguntas sobre por qué está sucediendo, entonces nunca identificará esas causas tratables del comienzo temprano de demencia”.

Las enfermedades de Alzheimer y Parkinson no son tratables, pero la hidrocefalia de presión normal sí lo es. Para liberar la presión en el tejido del cerebro, los neurocirujanos pueden insertar una pequeña sonda o tubo plástico en el cerebro para drenar el exceso de fluido hacia el abdomen, donde puede absorberse de forma segura. Gloria fue a Mount Sinai para la operación y Ronald dice que fue justo cuando terminaron los efectos de la anestesia que él notó la mejoría de su esposa.

“Estaba más conversadora, se veía más alerta”, dice Pallot.

Pero la inserción de la sonda no se realiza tanto como se podría, dice Kantrowitz. Él desea educar a las familias y a los médicos primarios sobre esta opción, que puede que no sea una decisión fácil de tomar pero a menudo es la única.

“Generalmente, cuando pensamos en cirugía del cerebro, lo vemos como el último recurso. Pero los pacientes con hidrocefalia, le dan la bienvenida al procedimiento”, dice Kantrowitz. “Cuando a principio te dicen que no hay nada que puedas hacer sino prepararte para el deterioro, el pensamiento de una cirugía que revierta los síntomas viene como una cálida bienvenida”.

Se estima que 375,000 estadounidenses de mayor edad tienen hidrocefalia de presión normal, aunque la cantidad puede ser mayor debido al diagnóstico equivocado. Los Pallots dicen que estaban escépticos al pensar en la cirugía del cerebro porque no hay un estudio definitivo que confirme o niegue la condición.

A Gloria y Ronald Pallot les tomó cerca de un año sopesar las opciones antes de tener “todo que ganar y nada que perder”.

Un estudio llamado punción lumbar, puede aliviar por algunos días algo de la presión desarrollada en el cerebro, pero puede que no sea suficientemente extensa para que los pacientes lleguen a la conclusión de que los síntomas son causados por hidrocefalia de presión normal.

Kantrowitz también comenta que los riesgos son menos de lo que solían ser. Desarrollos en años recientes han hecho que la inserción de sonda sea más segura para los pacientes. Así como los sistemas de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés) permiten a los pilotos localizar pistas desde 20,000 pies de altura, tecnologías similares permiten a los neurocirujanos señalar de forma precisa la ubicación para insertar la sonda o tubo. Las válvulas plásticas son ajustables en tamaño, y si los síntomas de un paciente reaparecen, un pequeño ajuste al espesor del tubo puede atender rápidamente el problema.

Los Pallots han vuelto a salir a cenar con las amistades y Gloria ya no usa el andador para trasladarse por la casa. Ha vuelto a la vida normal, comenta.

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Señales de hidrocefalia de presión normal (conocidas en inglés como las tres W: wacky, wet, wobbly)

▪ Irracionalidad o demencia: los pacientes experimentan una disminución de la función mental, particularmente pérdida de memoria

▪ Mojado: los pacientes pierden control de la vejiga, produciendo incontinencia urinaria

▪ Tambaleante: los pacientes tienen problema con comenzar a moverse o ir de ponerse de pie a caminar. Puede quejarse de sentirse “atorado”.

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