Salud

Reemplazo de disco lumbar: sin dolor para toda la vida

Para un deportista que practica ‘crossfit’, con un disco lumbar desgastado, el ActivL era la opción ideal.
Para un deportista que practica ‘crossfit’, con un disco lumbar desgastado, el ActivL era la opción ideal. Miami Herald

Una cirugía de columna para sustituir un disco por desgaste o falta de elasticidad ya no asusta, con la nueva generación de implantes de discos lumbares artificiales con tecnología de movimiento inteligente. Sin apenas dolor y con una rápida recuperación, ActivL es la primera alternativa lumbar a la cirugía convencional de fusión espinal en más de 10 años.

Aprobado por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) en junio de 2015, tras un extenso estudio de cinco años con 324 pacientes, ActivL es un disco nuevo que dura toda la vida.

“Antes de la operación sentía un dolor muy intenso en la espalda, porque tenía destruido el disco y me estaba comprimiendo los nervios de la espalda, con dolores de piernas, nalgas y espalda. No podía sentarme ni dormir y vivía pendiente de los medicamentos por el intenso dolor”, cuenta Jorge Padrón, deportista aficionado al entrenamiento militar crossfit, que se entrena de 2 a 3 horas diarias.

Para realizar la cirugía de la fusión hay que romper dos vertebras, para que luego los huesos crezcan y se unan.

“Ahora para quitar un disco dañado y unir las dos vértebras, es preferible usar la tecnología ActivL a la cirugía convencional de la fusión espinal, porque con la fusión hay un costo para el paciente, ya no hay movimiento entre las dos vértebras. Una fusión de dos vertebras pone más presión a los discos adyacentes de arriba y abajo”, asegura el Dr. Rolando García, primer cirujano de columna en Miami que realiza esta operación y el cuarto en Estados Unidos, con más de 16 años de experiencia en esta tecnología.

Con el reemplazo ActivL, tecnología avanzada de tercera generación, se extrae el disco dañado causante del dolor para colocar este implante de plástico, manteniendo y mejorando el movimiento.

“Antes te fijaban dos meses con tornillos y esto limitaba los movimientos. No opté por ese tratamiento, porque no hubiera podido hacer los ejercicios que hago hoy en día. Con los otros métodos mi entrenamiento hubiera sido muy limitado. No hubiera podido correr sin dolor ni cargar pesos ni doblarme para tocarme los dedos de los pies”, dice Padrón, operado a finales de febrero. “Tres meses más tarde, ya podía hacer el ejercicio completo al ciento por ciento. Estuve dos meses acostumbrando el cuerpo al implante”.

Padrón lleva un implante de plástico de dos piezas que “no molesta ni se siente. El cuerpo funciona con regularidad”, asegura. “Después de dos meses, no he tomado ningún medicamento tras la cirugía, solo pastillas para el dolor y antiinflamatorio hasta bajar la inflamación durante el postoperatorio”

Este reemplazo de disco espinal está compuesto de placas terminales de cromo que se colocan en las vértebras del paciente. Tienen un núcleo de polietileno de peso molecular ultraalto móvil que soporta el movimiento de rotación de manera similar al movimiento de una columna lumbar sana.

“Al mismo tiempo, ayuda a que los discos adyacentes no tengan que sufrir con más presión, porque siguen teniendo movimiento y no ejercen presión”, insiste el Dr. Rolando García, quien ya ha realizado más de 100 operaciones con esta tercera generación de ActivL y unas 300 con las primeras generaciones de reemplazo de disco.

Esta especie de plástico flexible, que permite que se vuelva a crear el movimiento hacia adelante y hacia atrás de la columna vertebral, proporciona alivio en la parte baja de la columna. El cirujano adapta este implante, de diferentes tamaños y angulación, a los requisitos anatómicos y fisiológicos del paciente.

“Esperaba mucho dolor, pero solo tuve dolor el primer y segundo días, tras el implante, porque al no tener disco entre hueso y hueso, te estira. Es como un estirón de la columna, pero el dolor se va enseguida”, puntualiza Padrón.

Los resultados del estudio a 324 pacientes, realizado entre el 2007 y el 2010, demostraron que ActivL aportaba mejor movimiento a los pacientes, menos complicaciones y reducía el dolor de la columna. El 90 por ciento de los pacientes se sienten satisfechos con los resultados dos años después de la operación. La mayoría sienten mejoría total, o gran reducción en el nivel de dolor y, si este queda, es menor, y sin limitaciones de las actividades normales diarias.

“En gran mayoría son pacientes que antes necesitaban narcóticos, inyecciones, faja y reposo de cama contra el dolor lumbar”, describe el Dr. García.

Comparada con la fusión, es una operación más rápida con menos tiempo de hospitalización y recuperación.

“La operación con ActivL se hace vía anterior y las de fusión vía posterior, que tienen la desventaja que pueden causar daños en los músculos. El reemplazo de disco se opera por delante, como por el estómago, evitando dañar los músculos de la columna y la recuperación es más rápida y con menos dolor. Y la habilidad del paciente a volver a sus actividades normales es mucho más rápida”, explica el cirujano.

Con la operación de reemplazo de disco, que dura una hora y media, el paciente permanece en el hospital una noche y al día siguiente “caminan sin la necesidad de ningún tipo de bastón o asistencia, sin usar faja como cuando le realizan una fusión, que además no puede doblar la espalda entre 6 a 12 semanas”, asevera el Dr. García. “Después de una semana postoperatoria con el remplazo el paciente puede manejar un auto y a las dos semanas puede hacer actividades livianas de trabajo y usualmente está recuperado a las 6 semanas en comparación con de los 4 a 6 meses que requiere una fusión para la recuperación”.

Pasados los tres meses de recuperación, no hay ningún tipo de limitación y pueden realizar cualquier tipo de actividad física como ir al gimnasio, correr o montar en bicicleta.

Con la fusión espinal las secuelas pueden ser desde rigidez de la columna vertebral, el dolor a largo plazo y la estenosis espinal hasta el aumento de la tensión en la columna vertebral, hernia de disco, artritis de la articulación y aceleración de cambios degenerativos en el disco.

“Lo único incómodo del implante es que el corte es como una cesaría de mujer, mueven el intestino y acceden a la columna. De ahí que tienes dos o tres semanas de incomodidad por delante, pero sin dolor de espalda”, indica Padrón.

Los pacientes que tienen principalmente dolor de espalda o una combinación de dolor en la espalda y las piernas son los mejores candidatos para un reemplazo de disco lumbar ActivL.

“No todas las personas con dolor de espalda que necesiten la cirugía de la columna van a ser candidatos al ActivL. Son candidatos las personas con dolor con edades de 18 a 60 años, con un solo disco en necesidad de cirugía y que les ha fallado un tratamiento no operatorio realizado al menos durante 6 meses. Usualmente los pacientes con osteoporosis no son elegibles”, aclara el Dr. García.

La operación de ActivL, cubierta por todos los seguros, es más barata que una operación de fusión porque “solo cobramos por el reemplazo; no podemos añadir más nada y, en el caso de la fusión, cobran al menos tres veces: una por sacar el hueso, otra por la operación y la tercera por poner tornillos, y usan unas cajas de metal para reemplazar el disco y ponerlas entre las vertebras. Además, le ponen una proteína para hacer crecer el hueso, que cuesta unos $5,000. Al final son $11,000 más gastos de tres días de hospitalización, más las pérdidas por los días de ausencia al trabajo”, concluye. Un reemplazo cuesta aproximadamente $10,000.

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Más información: www.drrolandogarcia.com. Centro de Cuidado Ortopédico (The Orthopedic Care Center), en 21000 NE 28 Ave., Suite 104 en Aventura, FL 33180. Para programar una consulta, llame al 305-937-1999.

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