Sobrevivientes

Fermina Martínez

Fermina Martinez, junto a tres nietos.
Fermina Martinez, junto a tres nietos.

Tengo 90 años y en diciembre de 1997 fui operada de cáncer de seno. Recuerdo que el 30 de Diciembre le comenté a mi hija que me veía una anormalidad, y ya al día siguiente, gracias al doctor Francisco Pita, me hicieron pruebas en el hospital con el diagnóstico de cáncer confirmado. Después de la mastectomía, el doctor Pita me recomendó ponerme en manos del doctor Manuel Guerra, que en paz descanse, oncólogo a quien tantos le debemos.

Al oír la palabra “cáncer” es natural sentir emociones fuertes, donde el miedo y la incertidumbre nos golpean. Tuve la suerte de sobreponerme a ese impacto con una actitud positiva, fe en el Creador, y confiada en el apoyo de mis seres queridos y en la atención profesional con la que contaba. Así recorrimos juntos la recuperación física y mental de la mastectomía, así como las sesiones de quimoterapia, y una segunda cirugía seguida de sesiones de radiación.

Valga mi agradecimiento a tantas bellas personas que hicieron posible que hoy pueda compartir este testimonio de una de las tantas batallas ganadas contra el cáncer de seno. Mi mensaje es que hay que reconocer los retos físicos que se nos presenten, y armarnos de lo necesario para enfrentarlos con voluntad y sin perder la esperanza. Hoy no estaría escribiendo estas líneas si aquel 31 de diciembre de 1996 no hubiera despedido el Año Viejo dispuesta, aunque temerosa, a armarme para luchar contra ese enemigo conocido como cáncer de seno.

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